El
Diseño en la Naturaleza

HARUN YAHYA
Fuente: www.harunyahya.com
Primera Edición en turco: Enero
de 2001.
Primera edición en inglés: Enero
de 2002.
Primera traducción al español:
Enero de 2003.
Primera corrección de la versión
en español: Agosto de 2003.
Traductor al español: Marcelo
Serio
Corrector versión en español:
Abu Dharr Manzolillo
I N D I C E
EL DISEÑO MILAGROSO PARA EL
VUELO DE LOS INSECTOS
LA COMUNICACION Y EL SISTEMA DE
UBICACION DE LAS PRESAS
SISTEMA DE NATACION A REACCION
LA COLONIA DE TERMITAS Y SU
SISTEMA DE DEFENSA QUIMICO
LA SANGRE : EL FLUIDO DADOR DE
VIDA
DISEÑO Y CREACION
NOTAS
ACERCA DEL AUTOR
El autor, quien escribe bajo el
seudónimo de HARUN YAHYA, nació
en Ankara en 1956. Completó sus
estudios primario y secundario
en esa ciudad y luego cursó
Bellas Artes en la Universidad
Mimar Sinan de Estambul y
Filosofía en la Universidad de
Estambul. A partir del decenio
de 1980 ha publicado muchos
libros sobre política, temas
relacionados con la fe y con las
ciencias. El haber escrito obras
muy importantes que ponen al
descubierto la impostura de los
evolucionistas, la invalidez de
sus suposiciones y la tenebrosa
vinculación entre el darwinismo
y las ideologías sanguinarias
como el fascismo y el comunismo,
lo han hecho una persona muy
conocida.
El seudónimo del autor está
constituido por los nombres
‘Harun’ –Aarón-- y ‘Yahya’
–Juan--, en memoria de ambos
Profetas, quienes lucharon
contra la infidelidad. El sello
sobre la cubierta de los libros
tiene un carácter simbólico y
está vinculado a sus contenidos:
representa al Corán (la última
escritura) y al Profeta Muhammad,
el último de los profetas. El
propósito que anima al autor,
bajo la guía del Corán y de la
sunnah (literalmente
significa: costumbre, práctica,
uso, tradición), es refutar cada
uno de los pilares fundamentales
de las ideologías ateas, al
punto que quienes argumentan en
contra de la religión se queden
mudos, sin saber qué decir. El
sello del último de los
profetas, quién obtuvo la
sabiduría en su más elevado
nivel y la perfección moral, es
usado por Harun Yahya como un
signo de la intención que lo
anima frente a los que repudian
la creencia religiosa.
Todos los trabajos del autor se
centran en un objetivo:
comunicar el mensaje del Corán,
animar a pensar sobre las
cuestiones básicas relacionadas
con la fe (como la presencia de
Dios, Dios Uno y el Más Allá) y
poner al descubierto los
fundamentos endebles de las
ideologías pervertidas de los
sistemas ateos.
Los lectores que disfrutan de
los escritos de Harun Yahya son
muchos y están en todo el mundo:
desde la India a USA, desde
Inglaterra a Indonesia, desde
Polonia a Bosnia, desde España a
Brasil. Algunos de sus libros
están disponibles en inglés,
francés, alemán, castellano,
italiano, portugués, urdú,
árabe, albanés, ruso,
serbo-croata (bosnio), polaco,
malayo, uygur, turco e
indonesio.
Esos libros han servido como un
instrumento para que muchas
personas recuperen su fe en Dios
y para que otras profundicen el
discernimiento sobre su
certidumbre religiosa. La lógica
que poseen, junto a su fácil
comprensión y bello estilo, dan
a estos trabajos un toque de
distinción que conmueve a
cualquiera que los lea o
estudie. Dado que sus planteos
son inobjetables, los escritos
se caracterizan por su
efectividad inmediata, los
resultados definidos y la
imposibilidad de refutarlos. Es
muy difícil que quienes los lean
con atención puedan seguir
defendiendo con sinceridad la
filosofía materialista, el
ateísmo o cualquier otra
ideología o doctrina pervertida.
Y aunque sigan en alguna de esas
posiciones negativas, lo harán
solamente por motivos
sentimentales, puesto que el
autor las destruye desde sus
mismas raíces. Todos los
movimientos que niegan la
religión quedan desde ahora
derrotados ideológicamente
gracias al conjunto de trabajos
escritos por Harun Yahya.
No cabe ninguna duda de que las
características de esos libros
son el producto de la sabiduría
y lucidez del Corán. El autor
sólo intenta servir como un
modesto medio en la búsqueda,
por parte de la gente, del
sendero recto de Dios. Con la
publicación de estos trabajos no
se persigue ningún beneficio
material.
Considerando lo dicho, quienes
animan a otros a leerlos prestan
un servicio muy importante, pues
“abren los ojos” y guían para
ser más devotos servidores de
Dios.
Asimismo, sería injusto perder
el tiempo y energía difundiendo
otras obras que confunden,
conducen al caos ideológico y no
sirven para remover las dudas
del corazón de los individuos.
Está claro que un libro que se
dedica a hacer sobresalir la
capacidad literaria del autor
antes que apuntar a impedir que
la gente pierda la fe religiosa,
no podrá tener un gran efecto.
Quienes dudan de que eso sea
así, pueden ver fácilmente que
el único objetivo que persiguen
los libros de Harun Yahya es
superar la incredulidad y
diseminar los valores morales
del Corán. El éxito e impacto de
este servicio se manifiesta en
la convicción que adquieren los
lectores.
Hay algo que debería tenerse en
cuenta: la principal razón para
que continúen la crueldad, los
conflictos y los grandes
atropellos que sufre la mayoría
de la población, estriba en el
dominio ideológico de la
incredulidad. Dicha situación
puede finalizar solamente con la
derrota ideológica de la misma,
haciendo conocer las maravillas
de la creación y la moralidad
coránica de modo que se viva
según ésta. Teniendo en cuenta
la situación del mundo de hoy
día, que conduce a la gente a
una espiral de violencia,
corrupción y enfrentamientos, la
tarea de moralización indicada
debe hacerse con premura y de
manera efectiva, pues de otro
modo puede ser demasiado tarde.
No es exagerado decir que el
conjunto de escritos de Harun
Yahya ha asumido esa tarea
primordial. Si Dios quiere,
estos libros serán un medio a
través de los cuales los seres
humanos del siglo veintiuno
obtendrán la paz, la justicia y
la felicidad prometidas en el
Corán.
Sus obras incluyen: Judaísmo
y Masonería, Masonería Mundial,
Terrorismo: El Ritual del Mal,
Cábala y Masonería, El Nuevo
Orden Masónico, Los Caballeros
Templarios, El Islam Denuncia el
Terrorismo, La 'Mano Secreta' en
Bosnia, Los Kurdos la Carta
Secreta de Israel, El Comunismo
al Acecho, Fascismo: La
Ideología Sangrienta del
Darwinismo, Los Desastres Que
Produjo el Darwinismo a la
Humanidad (disponible versión en
castellano), Entre Bastidores
del Terrorismo, Entre Bastidores
del Holocausto, La Política
Opresiva de China Comunista y la
Situación en Turkestán Oriental,
Palestina: La Solución, Las
Normas Eticas del Corán, El
Invierno del Islam y la
Primavera Esperada, Declaración
de Fe (1, 2 y 3), Un Arma de
Satanás: el Romanticismo, La Luz
del Corán Destruyó el Satanismo,
Los Ultimos Tiempos y Sus Signos
en el Capítulo del Corán “La
Vaca”, Signos del Ultimo Día y
la Bestia de la Tierra,
Realidades (1 y 2), El Mundo
Occidental se Vuelve Hacia Dios,
El Engaño del Evolucionismo
(disponible versión en
castellano), Respuestas Precisas
a los Evolucionistas, Las
Equivocaciones de los
Evolucionistas, El Corán se
Opone al Darwinismo, La Epoca de
Oro, Pueblos Desaparecidos
(disponible versión en
castellano), El Arte del Color
de Dios, La Verdad de la Vida en
Este Mundo, Signos en los Cielos
y en la Tierra Para las Personas
de Entendimiento (disponible
versión en castellano), El
Profeta Moisés, El Profeta Yusuf,
El Profeta Muhammad (BP), El
Profeta Salomón, La Gloria Está
por Todas Partes, La Importancia
de las Evidencias de la
Creación, La Pesadilla del
Incrédulo, Conocimiento de la
Verdad, La Eternidad Ya Ha
Comenzado, La Eternidad y la
Realidad del Destino, Materia:
Otro Nombre de la Ilusión, El
Hombrecito en la Torre, El Islam
y la Filosofía del Karma, La
Magia Negra del Darwinsimo, La
Religión del Darwinismo, El
Colapso de la Teoría de la
Evolución en 20 Preguntas, La
Ingeniería de la Naturaleza, La
Tecnología Copia a la
Naturaleza, El Atolladero del
Evolucionismo I (Enciclopédico),
El Atolladero del Evolucionismo
II (Enciclopédico), Dios es
Conocido a Través de la Razón,
El Corán Guía el Camino de la
Ciencia, El Verdadero Origen de
la Vida, Conciencia en la
Célula, La Tecnología Imita a la
Naturaleza, Una Retahíla de
Milagros, La Creación del
Universo (disponible versión en
castellano), Los Milagros en el
Corán, El Designio de la
Naturaleza, Autosacrificio y
Modelos Inteligentes de
Comportamiento entre los
Animales, El Fin del Darwinismo,
Nunca Defienda la Ignorancia, El
Milagro Verde: La Fotosíntesis,
El Milagro del Atomo, El Milagro
en la Célula, El Milagro del
Sistema Inmune, El Milagro en el
Ojo, El Milagro de la Creación
en los Vegetales, El Milagro en
la Araña, El Milagro en el
Mosquito, El Milagro en la
Abeja, El Milagro en la Hormiga,
El Milagro de la Semilla, El
Milagro en la Termita, El
Milagro de la Hormona, El
Milagro del Cuerpo Humano, El
Milagro de la Creación del Ser
Humano, El Milagro de la
Proteína, El Milagro del Olfato
y del Gusto, El Milagro del
Micromundo, Los Secretos del
ADN.
Los libros para niños del autor
son: Maravillas en la
Creación de Dios, El Mundo de
los Animales, La Gloria en los
Cielos, Criaturas Asombrosas,
Aprendamos Nuestro Islam, Los
Milagros en Nuestros Cuerpos, El
Mundo de Nuestras Amiguitas: Las
Hormigas, Los Panales Perfectos
de las Abejas, Constructores
Hábiles de Diques: Los Castores,
¡Chicos, Darwin Mentía!.
Otros trabajos del autor sobre
temas coránicos incluyen:
¿Nunca Pensaron Acerca de la
Verdad?; Devotos de Dios;
Abandono de la Sociedad de la
Ignorancia; La Real Morada de
los Creyentes, El Paraíso;
Valores Morales en el Corán;
Conocimiento del Corán; Index
del Corán; La Emigración por la
Causa de Dios; Referencia a los
Hipócritas en el Corán; Los
Secretos del Hipócrita; Los
Nombres de Dios; La Comunicación
del Mensaje y la Discusión en el
Corán; Conceptos Básicos en el
Corán; Respuestas Desde el
Corán; Muerte, Resurrección,
Infierno; La Lucha de los
Mensajeros; El Enemigo Jurado
del Ser Humano: Satanás; La
Mayor Difamación, La Teoría de
la Evolución; Idolatría, la
Religión del Ignorante; La
Arrogancia de Satanás; El Rezo
en el Corán; La Importancia de
la Conciencia en el Corán; El
Día de la Resurrección; No
Olvidar Nunca; Desprecio de los
Dictámenes Coránicos; Abandono
de la Sociedad de la Ignorancia;
La Importancia de la Paciencia
en el Corán; Conocimiento
General a Partir del Corán;
Rápida Adhesión a la Fe (partes
1, 2 y 3); Razonamiento
Imperfecto del Incrédulo; La Fe
Perfeccionada; Lo Que Dicen
Nuestros
Mensajeros; La Compasión de los
Creyentes; El Temor a Dios; La
Pesadilla del Incrédulo; El
Profeta 'Isa (Jesucristo)
Vendrá; Las Bellezas de la Vida
Presentadas por el Corán; Un
Conjunto de las Bellezas de Dios
(partes 1, 2, 3 y 4), La
Iniquidad Llamada "Burla"; El
Secreto de la Prueba; La
Verdadera Sabiduría Según el
Corán; El Combate con la
Religión de la Irreligión; La
Escuela de Yusuf; La Alianza de
Dios; La Difamación Contra los
Musulmanes a lo Largo de la
Historia; La Importancia de
Seguir la Buena Palabra; ¿Por
Qué Te Autoengañas?; El Islam:
La Religión de la Tranquilidad;
el Entusiasmo y el Vigor Según
el Corán; El Ver el Bien en
Todo; ¿Cómo Interpreta el Corán
el Ignorante?; Algunos Secretos
del Corán; El Valor de los
Creyentes, Confiados en el
Corán, La Justicia y la
Tolerancia en el Corán, Pilares
Fundamentales del Islam, Los Que
Desatienden el Corán, El Corán
Como Guía, Una Amenaza al
Acecho: La Negligencia, La
Sinceridad en el Corán, La
Religión de las Personas
Devotas, Los Procedimientos del
Mentiroso Según el Corán.
Si observa una aspirina,
seguramente reparará de
inmediato en la ranura que cruza
su superficie. Ese diseño
beneficia a los que necesitan
tomar la mitad del comprimido,
pues lo parten por allí. Cada
producto que vemos en nuestro
alrededor, desde una simple
aspirina hasta los automóviles
que se usan para ir al trabajo o
los controles remotos, poseen un
diseño particular.
El diseño, en breve, significa
la traza o delineación de un
edificio, aparato, instrumento o
figura, generalmente de modo
armonioso, apuntando a un fin
determinado. Según esta
definición, no es difícil pensar
que el automóvil tiene una
delineación dirigida a un
objetivo, es decir, el
transporte de personas y cosas.
Para cumplir esta finalidad, sus
distintas partes, como el motor,
los neumáticos y la carrocería,
son proyectados y ensamblados en
una fábrica.
¿Qué podemos decir de las
criaturas vivientes? ¿Puede ser
que un pájaro y el sistema que
le permite volar también hayan
sido “diseñados”?
Antes de dar una respuesta
pensemos de nuevo en el ejemplo
del automóvil y apliquemos ese
razonamiento al pájaro, uno de
cuyos objetivos es volar. A este
propósito usa un sistema óseo
ahuecado y ultraligero movido
por fuertes músculos pectorales,
así como plumas apropiadas que
le posibilitan mantenerse
suspendido en el aire. Las alas
poseen una estructura
aerodinámica y el metabolismo
del animal se ajusta a su
necesidad de un nivel de energía
elevado. Es obvio que se trata
de un diseño particular.
Si consideramos cualquier otra
forma de vida, encontraremos la
misma verdad. Cada criatura
exhibe un planeamiento muy bien
pensado, al punto que si
seguimos investigando
descubriremos que también
nosotros somos parte de ese
diseño. Nuestras manos son
funcionales en un grado que
ningún robot lograría. Nuestros
ojos leen con una perfección y
un enfoque que no consiguen las
mejores cámaras fotográficas.
Así llegamos a una conclusión
importante: todas las criaturas
en la naturaleza, incluidas las
humanas, son parte de un diseño.
Esto exhibe a su vez la
existencia de un Creador, Quien
las diseña a voluntad, sustenta
toda la creación y es poseedor
del poder y sabiduría absolutos.
Sin embargo, esta verdad ha sido
rechazada por la teoría de la
evolución que se gesta a
mediados del siglo XIX y fue
propuesta por Charles Darwin en
su libro El Origen de las
Especies. Allí se sostiene
que todas las criaturas
evolucionaron una de otra
gracias a una serie de
coincidencias y transformaciones
o mutaciones.
De acuerdo con la premisa
fundamental de dicha teoría,
todas las formas de vida pasan a
través de minúsculos cambios
fortuitos. Si con ello mejora
alguna existencia, ésta
aventajará a otras y transmitirá
esa mejora a las generaciones
siguientes.
La concepción mencionada ha sido
considerada durante ciento
cuarenta años como científica y
convincente. Pero al
escudriñarla a fondo y
enfrentarla con los diseños de
las distintas criaturas, se
obtiene un cuadro muy distinto:
se revela que el darwinismo y su
explicación de lo viviente no
resulta más que una
argumentación amañada y
contradictoria.
Concentrémonos en los cambios
casuales. Darwin no pudo dar una
definición exhaustiva de este
concepto debido a la falta de
conocimiento de la genética en
su tiempo. Los evolucionistas
que le siguieron sugirieron el
concepto de “mutación”, es
decir, desconexiones
arbitrarias, dislocaciones o
cambios en la estructura
genética. Es significativo que
nunca se haya comprobado que una
mutación mejorase la información
genética de alguna criatura. Los
casos conocidos resultaron en
daños, incapacidades o carencia
de efectos. Por consiguiente,
pensar que una criatura puede
mejorar a través de las
mutaciones, es lo mismo que
balear a un grupo de personas
con la esperanza de que los
daños que se produzcan resulten
en una mejora de la condición de
salud de los afectados.
Realmente es algo sin sentido.
Y aunque asumiésemos,
contrariamente a toda la
información científica
existente, que una mutación
puede mejorar la condición de
una criatura, así y todo el
darwinismo no puede evitar su
colapso debido a lo que se
denomina “complejidad
irreductible”: implica que la
mayoría de los sistemas y
órganos de los seres vivos
funcionan, necesariamente, como
resultado del trabajo coordinado
de partes distintas. Por
consiguiente, el daño o
eliminación de una de esas
partes sería suficiente para
dejar fuera de funcionamiento
todas las demás.
Como sabemos, el oído percibe el
sonido a través de un conjunto
de pequeños órganos. Por
ejemplo, si se extirpan o dañan
los huesecillos del oído medio,
no habrá audición. Para percibir
los sonidos tienen que trabajar
juntos, sin excepción, una
variedad de componentes: el
canal auditivo, el tímpano, la
cadena de huesecillos (martillo,
yunque, lenticular y estribo),
la cóclea o caracol, los tres
canales semicirculares, los
pelitos (cilios) que ayudan a
las células a sentir las
vibraciones y la red nerviosa
que se conecta al cerebro. Este
sistema no pudo haberse
desarrollado por partes porque
no sería posible que unas
trabajen sin las otras.
En consecuencia, el hecho de la
“complejidad irreductible”
demuele desde sus fundamentos la
teoría de la evolución. Es
curioso que el propio Darwin
estuviese preocupado por esto:
Si se demostrase que un órgano
complejo existe sin haber pasado
por numerosas, sucesivas y
ligeras modificaciones, mi
teoría quedaría totalmente
demolida1.
El nivel primitivo de la ciencia
del siglo XIX todavía permitía
soñar con la posibilidad de
hallar un órgano así. Pero
Darwin no lo pudo encontrar, o
posiblemente sabía que no lo
encontraría. La ciencia del
siglo XX profundizó en el
estudio de la naturaleza y
demostró que la mayoría de las
estructuras vivientes poseen la
complejidad mencionada antes.
Por consiguiente, la teoría
darwiniana colapsó, como lo
temía su creador.
En este libro vamos a examinar
algunos sistemas propios de
seres vivos que hacen trizas los
supuestos darwinistas, como ser
las alas de un ave o el cráneo
de un murciélago. En la medida
que avancemos en ese estudio,
veremos no sólo el error inmenso
del darwinismo sino la sabiduría
con que fueron creados dichos
sistemas.
En consecuencia, veremos la
evidencia irrefutable de la
perfecta creación de Dios, tal
como se expresa en un capítulo
del Corán:
Es Dios, el Creador, el Hacedor,
el Formador. Posee los nombres
más bellos. Lo que está en los
cielos y en la tierra Le
glorifica. Es el Poderoso, el
Sabio (Corán, 59:24).
Un Ejemplo de Complejidad
Irreductible: El Ojo de la
Langosta Marina
En el mundo existen muchos tipo
de ojos. Nosotros estamos
familiarizados con el tipo
“cámara fotográfica”, que se
encuentra en los vertebrados.
Esta estructura opera en base al
principio de refracción
luminosa. La luz entra por la
lente y se centra en un punto al
interior del ojo (la retina).
Pero los ojos de otras criaturas
trabajan de manera distinta,
como es el caso en la langosta
marina. Aquí el sistema opera en
base al principio de reflexión y
la característica más importante
se halla en la superficie
ocular, compuesta por numerosas
celdillas cuadradas. Como se
exhibe en la foto de la página
siguiente, están acomodadas de
una manera muy precisa. El
ojo posee una geometría notable
que no se encuentra en otro
lado. La superficie externa se
presenta como una semiesfera
facetada con cuadrículas
perfectas, de manera que “se
asemeja al papel cuadriculado”2.
Esas facetas son el extremo de
cánulas cuadradas que forman una
estructura semejante al panal de
abejas, con la diferencia que
éste se forma por la unión de
prismas hexagonales.
Los lados internos de cada una
de esas cánulas cuadradas
reflejan la luz, la que cae
sobre la retina de modo tan
perfecto que toda ella converge
en un solo punto3.
Es incuestionable la naturaleza
extraordinaria del diseño de
este sistema. Cada uno de esos
pequeños conductos impecables,
posee un recubrimiento que
cumple la función de un espejo
perfecto. Además, cada celdilla
está tan bien alineada que todas
enfocan la luz entrante en un
punto singular.
Es obvio que el diseño del ojo
de la langosta representa un
gran problema para la teoría de
la evolución.
Significativamente, ejemplifica
el concepto de “complejidad
irreductible”. Si sólo uno de
sus elementos --como las
cuadrículas en la superficie
exterior o la retina en la parte
de atrás-- fuera eliminado, el
ojo no funcionaría nunca. Por
consiguiente, es imposible
sostener que el ojo de la
langosta evolucionó paso a paso.
No se puede admitir
científicamente que semejante
diseño pudo haberse formado de
manera azarosa.
Podemos encontrar más elementos
en el ojo de la langosta marina
que anularán los supuestos
evolucionistas. Es interesante
observar que este tipo de
estructura ocular basado en la
reflexión se encuentra en un
determinado grupo de crustáceos,
denominados decápodos de cuerpo
largo. Esta familia incluye la
langosta marina, los langostinos
y los camarones.
Los demás miembros del grupo de
los crustáceos presentan la
estructura ocular de tipo
refractivo, el cual opera en
base a principios absolutamente
distintos a los de la reflexión.
En la estructura de tipo
refractiva el ojo también se
compone de centenares de
celdillas, pero en vez de una
morfología cuadrada encontramos
otra hexagonal o redonda.
Pequeñas lentes en las celdillas
refractan la luz y la enfocan
sobre la retina. Si nos
concentramos en esta diferencia
del sistema ocular dentro de los
crustáceos, surgen algunas
reflexiones. De acuerdo con los
supuestos evolucionistas, todas
las criaturas incluidas en los
crustáceos deberían haber
evolucionado del mismo ancestro.
Por consiguiente, habría que
suponer que el ojo que se basa
en la reflexión evolucionó a
partir del ojo refractivo, el
más común y más simple dentro de
los crustáceos.
Sin embargo, semejante
razonamiento es ilógico debido a
que los dos sistemas oculares
funcionan correctamente dentro
de sus propios sistemas. Ello
hace imposible cualquier fase
“transitoria”, puesto que si
hubiese existido, el crustáceo
habría tenido la visión
disminuida o hubiese sido ciego
y en consecuencia la selección
natural lo habría eliminado.
Cae por su propio peso que ambas
estructuras fueron diseñadas y
creadas por separado. La
magnífica precisión geométrica
de estos sistemas ópticos es
tal, que contemplar la
posibilidad de una “casualidad”
es simplemente absurdo. Al igual
que el resto de los milagros
originados por El, la estructura
ocular de la langosta marina es
un claro testimonio de Su poder
sin tacha e ilimitado. Se trata
de la manifestación del
conocimiento, poder y sabiduría
infinitos de Dios. Maravillas
como la vista podemos encontrar
en cualquier cosa que analicemos
en el mundo de la creación.
CAPITULO I
EL DISEÑO MILAGROSO PARA EL
VUELO DE LOS INSECTOS
Cuando pensamos en el vuelo de
los animales, es normal que nos
venga a la mente el de las aves.
Sin embargo, no son las únicas
criaturas con esa capacidad. La
mariposa Monarca lo hace desde
América del Norte a América
Central. Las moscas y libélulas
también pueden transitar el
espacio aéreo.
Los evolucionistas sostienen que
los insectos comenzaron a volar
hace trescientos millones de
años. Sin embargo, no son
capaces de proveer respuestas
satisfactorias a ciertas
preguntas fundamentales. Por
ejemplo, ¿cómo desarrollaron las
alas, volaron o se mantuvieron
suspendidos en el aire los
primeros insectos?
Lo único que brindan como
explicación es que algunas capas
de piel del cuerpo se habrían
transformado en alas. Pero
conscientes de que ese supuesto
es casi insostenible, aseveran
que todavía no se han encontrado
los especímenes fósiles que lo
verifiquen.
De cualquier manera, la
delineación perfecta de las alas
de los insectos no deja lugar a
las casualidades. Escribe el
biólogo inglés Robin Wootton en
un artículo titulado El
Diseño del Mecanismo de las Alas
de los Insectos:
Cuanto más entendemos el
funcionamiento de las alas de
los insectos, más sutil y
maravillosa se nos presenta su
traza... Por lo general tienen
un diseño para deformarse lo
mínimo posible y para moverse de
maneras específicas. Ambos
aspectos están perfectamente
integrados y se valen de
componentes con un alto grado de
elasticidad, ensamblados
elegantemente para permitir
ciertas torsiones en respuesta a
tensiones determinadas y hacer
el mejor uso del aire. En la
práctica no se puede comparar
con ninguna tecnología conocida4.
Por otra parte, no existe ni una
sola evidencia fósil de la
evolución imaginaria de los
insectos. A eso se refiere el
zoólogo francés Pierre Paul
Grassé: Estamos a oscuras
respecto al origen de los
insectos5.
Examinemos ahora algunas de las
características interesantes de
estas criaturas que dejan a los
evolucionistas en una completa
oscuridad.
La Inspiración para el
Helicóptero: La Libélula
La libélula no puede plegar las
alas a los costados como el
resto de los insectos. Además,
la manera en que usa los
músculos para moverlas también
es distinta. Los evolucionistas
sostienen, debido a esas
diferencias, que las libélulas
son “insectos primitivos”.
Pero el sistema de vuelo de las
mismas no tiene nada de
“primitivo”. La compañía
Sicorsky, líder en la
fabricación de helicópteros,
diseñó uno tomándola como modelo6.
La compañía IBM, que asistió a
Sicorsky en este proyecto,
introdujo un modelo de libélula
en una computadora (IBM 3081).
Fueron hechas dos mil
representaciones a partir de sus
maniobras de vuelo y de allí
salió el prototipo resultante
para el transporte de personal
militar y artillería.
El fotógrafo de la naturaleza
Gilles Martín realizó un estudio
de dos años sobre las libélulas
y concluyó afirmando que poseen
un sistema de vuelo
extremadamente complejo.
Su cuerpo se asemeja a una
estructura helicoidal envuelta
en metal. Dos alas están
dispuestas en forma cruzada
sobre el cuerpo, el cual
presenta una variación de color
que va del azul al marrón. Dicha
estructura le permite una
maniobrabilidad extraordinaria.
Puede detenerse y volar de
inmediato en la dirección
opuesta a la del derrotero que
traía, independientemente de la
velocidad de desplazamiento.
Alternativamente, puede
permanecer suspendida en un
punto en el aire y desde esa
posición moverse rápidamente
para atrapar una presa. Si
desea, acelera a una velocidad
sorprendente para un insecto:
cuarenta kilómetros por hora
--algo más que los atletas que
compiten en las Olimpiadas en
los cien metros llanos--,
velocidad a la que choca contra
su presa. Si bien el impacto es
fuerte, posee una “armadura”
resistente y flexible que
absorbe el golpe. Pero su
víctima queda generalmente
herida o directamente no
sobrevive al topetazo.
Después del choque las patas
posteriores de la libélula pasan
a ser armas letales, pues con
ellas captura a la presa y la
despedaza, para consumirla luego
con sus mandíbulas poderosas.
Otra cosa sorprendente que posee
es el órgano de la visión,
aceptado como paradigmático
entre los insectos. Cuenta con
un par de ojos semiesféricos que
le abarcan casi toda la cabeza y
le proveen un campo visual muy
amplio, al punto de pasar a ser
un ojo en la nuca. Cada uno de
ellos consta de unas treinta mil
lentes distintas.
Si bien el mal funcionamiento de
algún sistema de los que
integran la libélula afectará a
los demás, el hecho es que todos
actúan perfectamente y por
consiguiente el insecto vive.
Las Alas de la Libélula
La característica más
significativa de la libélula
está en sus alas. Sin embargo,
no es posible dilucidar por
medio de un modelo de evolución
progresiva el mecanismo de vuelo
que le permite usarlas. En
primer lugar, la teoría
darwinista no puede explicar el
origen de las alas porque éstas
sólo funcionan correctamente si
se desarrollan en sincronía con
el mecanismo de vuelo.
Supongamos por un momento que
los genes de un insecto
terrestre sufren una mutación y
algunas partes del tejido de la
piel presentan un cambio
azaroso. Sería absolutamente
irrazonable suponer que otra
mutación semejante agregada a la
ocurrida podría crear un ala por
casualidad. Pero además no sería
beneficioso para el insecto,
sino que disminuiría su
movilidad: tendría que soportar
un peso extra, sin ningún
propósito, que le pondría en
desventaja frente a sus rivales.
Por consiguiente y de acuerdo
con los principios de la teoría
de la evolución, debido a los
impedimentos se extinguiría por
selección natural.
Pero las mutaciones ocurren muy
raras veces. Siempre dañan a las
criaturas y las conducen a
enfermedades mortales en la
mayoría de los casos. Por eso
mismo es imposible que pequeñas
mutaciones hayan creado en el
cuerpo de la libélula algo que
evolucione y se convierta en un
mecanismo de vuelo. Aunque es
absolutamente improbable,
asumamos que el panorama
sugerido por los evolucionistas
es real. En ese caso, ¿cómo es
posible que no exista el fósil
de la libélula “primitiva” que
daría sustento a ese escenario?
Pero lo que sí nos dice la
realidad es que no hay ninguna
diferencia entre las estructuras
de las libélulas más antiguas y
las actuales. La verdad es que
no existen restos fósiles de
“libélulas sin alas” o de
“libélulas con alas emergentes”.
Al igual que el resto de las
formas de vida, la libélula
también apareció sobre la Tierra
repentinamente y no ha cambiado
hasta el día de hoy. En otras
palabras, fue creada por Dios y
nunca “evolucionó”.
Las alas pueden operar hacia
adelante y atrás, hacia arriba y
abajo, lo que se ve facilitado
por una estructura compleja de
las articulaciones y lo
apropiado del esqueleto,
constituido por una sustancia
resistente y flexible llamada
quitina que participa en los
movimientos de los músculos
usados para volar. Tiene dos
pares de alas, uno anterior y
otro posterior, que operan
asincrónicamente. Es decir,
mientras las dos alas frontales
ascienden, las posteriores
descienden. Son movidas por dos
grupos distintos de músculos,
los cuales están ligados a un
sistema de palancas. De ese
modo, mientras un grupo mueve
hacia arriba un par de alas por
contracción, el otro moviliza
por acción refleja el segundo.
Los helicópteros ascienden y
descienden usando una técnica
similar. Este mecanismo permite
a la libélula revolotear, ir
hacia atrás o cambiar
rápidamente la dirección del
vuelo.
Metamorfosis de la Libélula
Las libélulas hembras no se
aparean de nuevo después de la
fertilización. Pero esto no
resulta ningún impedimento a los
ejemplares machos de la especie
Calopteryx Virgo.
Valiéndose de un gancho que
tienen en la cola capturan a las
hembras por el cuello (fig. 1).
Estas envuelven sus patas
alrededor de la cola de los
machos, quienes tienen una
extensión especial (fig. 2) con
la que limpian cualquier resto
posible de esperma dejado por
otro macho. A continuación
inyectan su propio esperma en la
cavidad reproductiva de la
hembra. Debido a que este
proceso dura horas, a veces las
parejas vuelan apareadas. La
hembra deja los huevos
fertilizados en la orilla de los
estanques o superficies
acuáticas (fig. 3). Una vez que
la crisálida o ninfa abandona el
huevo, vive en el agua durante
tres o cuatro años (fig. 4). A
lo largo de ese período se
alimenta en el agua (fig. 5).
Por eso fue creada con un cuerpo
capaz de nadar lo
suficientemente rápido con el
objeto de atrapar presas y con
mandíbulas capaces de
desmembrarlas. A medida que la
ninfa crece, muda cuatro veces
la cobertura del cuerpo, la cual
se fortifica y endurece. Cuando
llega el momento del cambio
final deja el agua y comienza a
trepar por las rocas o alguna
planta (fig. 6). Mientras lo
hace se asegura de no caerse,
pues significaría la muerte,
valiéndose de unas pinzas en sus
patas.
Esta última fase difiere de las
cuatro anteriores debido a que
Dios transforma a la larva en un
animalito volador a través de un
cambio magnífico. Primero se le
agrieta el dorso (fig. 7). La
ranura se amplía y se convierte
en una abertura importante, a
través de la cual puede salir
una nueva criatura totalmente
distinta a la larva. El cuerpo
nuevo, extremadamente frágil,
queda asegurado por medio de
ligamentos muy transparentes y
flexibles de la criatura
anterior (fig. 8). Sin los
mismos la larva caería en el
agua y moriría.
La libélula posee también una
serie de mecanismos especiales
que le permiten mudar la piel.
El cuerpo “viejo” se estrecha y
arruga. Luego se abre por medio
de un sistema especial que
bombea un fluido del propio
organismo para “inflar” la
estructura caduca (fig. 9).
Mientras tanto, solventes
químicos comienzan a romper, sin
producir daños, los ligamentos
que atan las patas nuevas con
las viejas. Este proceso se
desarrolla a la perfección, pues
sería fatal que, aunque más no
sea, una de las patas nuevas no
se desprendiese correctamente.
Estas adquieren la humedad
apropiada y se endurecen en el
lapso de los veinte minutos
siguientes.
Para entonces las alas están
plegadas pero completamente
desarrolladas. El fluido
mencionado antes es impulsado al
tejido de las mismas a través de
firmes contracciones corporales
(fig. 10). Disponen de un tiempo
de secado después de dilatarse
por medio del fluido que se
introdujo en ellas (fig. 11).
La libélula pasa a controlar
patas y alas luego de abandonar
la carcasa caduca y haberse
secado apropiadamente. Estira
las primeras que estaban
plegadas una por una, en tanto
que a las segundas las mueve
hacia arriba y hacia abajo.
El insecto ya posee toda la
delineación necesaria para
desplazarse por el aire. Es
difícil creer que se trata de la
misma oruga que había abandonado
el agua poco tiempo antes (fig.
12). La libélula expele el
fluido remanente para equilibrar
el sistema. La metamorfosis
queda completada y el insecto
está listo para volar.
Nuevamente nos encontramos
frente a la negación de los
supuestos evolucionistas al
razonar sobre esta maravillosa
transformación que describimos.
La teoría darwinista pretende
que todas las criaturas
evolucionan a través de cambios
azarosos. Sin embargo, la
metamorfosis de la libélula es
un proceso tan intrincado que no
permite el mínimo margen de
error en cada fase. El obstáculo
más pequeño lo impediría y eso
llevaría al daño o muerte del
insecto. En verdad, se trata de
un proceso de “complejidad
irreductible”: una evidencia
explícita de algo calculado,
proyectado.
En resumen, la metamorfosis de
la libélula es una de las
innumerables pruebas de la
creación por parte de Dios de lo
viviente, de una manera
totalmente adecuada. El arte
maravilloso de Dios se
manifiesta incluso en un
insecto.
Mecanismo de Vuelo
Las alas de las moscas vibran en
función de las señales
eléctricas conducidas por los
nervios. En la langosta de
jardín cada una de esas señales
resulta en la contracción del
músculo que mueve las alas. Dos
grupos opuestos de músculos,
conocidos como “de elevación” y
“de descenso”, permiten que las
alas suban y bajen por medio de
ejercer tracciones en
direcciones contrarias. Estas
langostas mueven las alas de
doce a quince veces por segundo,
mientras que insectos más
pequeños necesitan para volar
una frecuencia más alta. Por
ejemplo, las abejas lo hacen de
doscientas a cuatrocientas veces
por segundo. Las mosquitas
pequeñas y algunos parásitos de
un milímetro de longitud baten
las alas mil veces por segundo7,
sin que se quemen, desgarren o
destruyan, lo cual es otra
evidencia explícita de que
fueron creados.
El observar de cerca a estas
criaturas, multiplica nuestro
aprecio por su delineación.
Habíamos dicho que las alas son
activadas por señales eléctricas
conducidas por los nervios. Pero
una célula nerviosa es capaz de
transmitir solamente un máximo
de doscientas señales por
segundo. ¿Cómo es posible
entonces que los insectos
pequeños puedan batir las alas
mil veces por segundo?
Las moscas que aletean
doscientas veces por segundo,
emiten una señal eléctrica cada
diez aleteos y tienen músculos
fibrosos, así como una relación
nervio-músculo, distintos a los
de la langosta. Las señales
mencionadas sólo alertan a los
músculos que se preparan para el
vuelo y al llegar a un cierto
nivel de tensión, se relajan.
Las moscas, abejas y avispas
poseen un sistema que transforma
el batir de las alas en
movimientos “automáticos”. Los
músculos que permiten el vuelo
en estos insectos no están
ligados directamente al
esqueleto. Las alas se acoplan
al pecho con una articulación
que funciona como pivote. Los
músculos que mueven las alas
están conectados a la superficie
superior e inferior del pecho.
Cuando se contraen, el tórax se
mueve en la dirección opuesta y
crea una tensión hacia abajo. La
relajación de un grupo de
músculos resulta en la
contracción del grupo opuesto.
Se trata de un sistema
automático que permite el
movimiento sin interrupción
hasta que una señal de alerta y
detención es emitida a través de
los nervios de todo el sistema8.
Este tipo de mecanismo de vuelo
se puede comparar con un reloj a
cuerda y es tan especializado
que un solo impulso pone las
alas en movimiento con toda
facilidad. Es imposible no ver
en este ejemplo el proyecto y la
delineación. Es decir, resulta
evidente la creación perfecta de
Dios.
Sistema que Permite la Fuerza de
Propulsión
Para mantener un vuelo parejo no
es suficiente batir las alas.
Estas tienen que cambiar de
ángulo en cada movimiento para
crear una fuerza de propulsión y
elevarse. Disponen de una cierta
flexibilidad para rotar,
variable según el tipo de
insecto. Esa flexibilidad la
otorgan los músculos
principales, los que además son
el soporte de la energía para
volar.
Por ejemplo, en el momento del
ascenso los músculos en las
articulaciones de las alas se
contraen más para incrementar el
ángulo de éstas. Se hicieron
observaciones con técnicas de
filmación de alta velocidad y
así se supo que las alas siguen
una trayectoria elíptica en
vuelo. En otras palabras, la
mosca realiza un movimiento de
tipo circular parecido al que
efectúa el remo de un bote en el
agua, además de mover las alas
hacia arriba y hacia abajo. Ello
es posible por la acción de los
músculos principales.
El mayor problema de los
insectos con cuerpos pequeños es
la inercia. El aire se comporta
como si se adhiriese a sus alas,
lo cual reduce
significativamente la eficiencia
del vuelo. Es por eso que
algunos que miden hasta un
milímetro de largo deben batir
las alas mil veces por segundo
para superar la inercia.
Los investigadores piensan que
incluso la velocidad no es
suficiente para que levanten
vuelo, lo que significaría que
se valen de sistemas
alternativos.
Por ejemplo, algunos tipos de
parásitos pequeños como la
Encarsia, hacen uso de un
sistema llamado “batemanos”: las
alas se juntan arriba y luego se
descortezan. Primero se separa
el borde frontal de las alas, en
donde se localiza una vena
importante, lo cual permite una
corriente de aire en el área
presurizada, produciéndose un
torbellino que ayuda a batir las
alas nuevamente9.
Dios ha creado otro sistema
especial para que los insectos
se estabilicen en el aire, como
el de las moscas con un solo par
de alas y órganos redondeados en
el dorso, llamados cabestros. Se
mueven únicamente cuando cambia
la dirección del vuelo, con lo
que evitan perder la dirección.
Es un sistema que se asemeja a
los giróscopos utilizados en los
aviones actuales10.
La
Resilina
En la articulación del ala
participa una proteína especial
con una flexibilidad muy grande
llamada resilina. Los ingenieros
químicos trabajan en los
laboratorios para reproducirla,
pues exhibe propiedades muy
superiores a las del caucho
natural o artificial. Es una
sustancia que puede absorber la
fuerza aplicada sobre ella como
así también liberar toda la
energía acumulada una vez que
cesa la aplicación de la carga
sobre la misma. La eficiencia
(es decir, la proporción entre
el trabajo rendido y la energía
aplicada) es muy elevada, pues
alcanza el 96%. De esta manera,
el 85% de la energía empleada
para levantar las alas es
almacenada y se la usa al
bajarlas11. Las
paredes del tórax y los músculos
también están construidos de
manera que ayudan en este
fenómeno.
Los Insectos Poseen un Sistema
de Respiración Especial
En relación a su medida la mosca
vuela a una velocidad
extraordinaria. Las libélulas
alcanzan los 40 kilómetros por
hora, mientras que insectos más
pequeños pueden volar a 50 km/h.
Si se hace una equivalencia en
función del tamaño, los seres
humanos tendrían que moverse a
miles de kilómetros por hora,
velocidad que sólo alcanzamos
con aviones a chorro. Pero si
comparamos los tamaños, está
claro que los insectos pueden
volar, en proporción, más rápido
que las aeronaves.
Los aviones a chorro usan
combustibles especiales para
alimentar turbinas de alta
velocidad. El vuelo de la mosca
requiere también elevados
niveles de energía y grandes
volúmenes de oxígeno para
generarla. Esa necesidad es
satisfecha por medio de un
sistema respiratorio
extraordinario, muy diferente
del nuestro. Nosotros aspiramos
aire y lo llevamos a los
pulmones, donde se mezcla con la
sangre y es transportado a todo
el cuerpo por ésta. La necesidad
de oxígeno por parte de la mosca
es tan alta, que no puede
esperar que el mismo llegue a
las células por ese medio. De
manera similar al sistema
circulatorio humano, dispone de
un intrincado sistema de
conductos llamado traqueal, por
el cual distribuye aire con
oxígeno a todas las partes del
cuerpo.
El oxígeno es tomado
directamente de allí, como lo
hacen las células que
constituyen los músculos para el
vuelo, lo que también ayuda a
enfriarlos, pues operan a una
frecuencia de mil ciclos por
segundo.
Es evidente que estos mecanismos
son un ejemplo de la creación.
El azar no puede ser la
explicación de un diseño tan
intrincado. Tampoco es posible
que semejante sistema se haya
desarrollado por fases sucesivas
como sugieren los
evolucionistas: si el traqueal
se hubiese formado así, habría
sido disfuncional y entonces el
aparato respiratorio habría
sufrido daños. Sólo un sistema
traqueal plenamente funcional
desde el inicio puede mantener
la vida de los insectos sin
problemas.
Todas las estructuras que hemos
examinado hasta ahora demuestran
que hay una delineación
extraordinaria hasta en las
criaturas aparentemente más
insignificantes como las moscas:
cada una de ellas es un milagro
que da testimonio del diseño
perfecto en la creación de Dios.
Por otra parte, el “proceso
evolucionista” descrito por los
darwinistas está lejos de
explicar cómo se desarrolla,
aunque más no sea, un solo
sistema en la mosca.
Dios invita a los seres humanos
en el Corán a considerar esta
realidad:
¡Hombres! Se propone una
parábola. ¡Escuchadla! Los que
invocáis en lugar de invocar a
Dios serían incapaces de crear
una mosca, aun si se aunaran
para ello. Y, si una mosca se
les llevara algo, serían
incapaces de recuperarlo. ¡Qué
débiles son el suplicante (el
asociador) y el suplicado (la
deidad) (Corán, 22:73).
El viaje aéreo de una mosca
doméstica es un fenómeno muy
complejo. En primer lugar el
insecto inspecciona
meticulosamente los órganos que
usará para la navegación. Luego
se prepara ajustando y
equilibrando los frontales.
Finalmente calcula el ángulo de
despegue --que depende de la
velocidad y dirección del
viento-- por medio de los
sensores que posee en las
antenas. Después se lanza a
volar. Todo ello sucede en una
centésima de segundo. Una vez
que se desplaza en el aire puede
acelerar rápidamente y alcanzar
una velocidad de diez kilómetros
por hora.
Debido a ello se le podría poner
de sobrenombre “maestra del
vuelo acrobático”. Puede volar
haciendo zigzags
extraordinarios, despegar
verticalmente, aterrizar bien en
cualquier tipo de superficie por
más inapropiada que sea.
Otra particularidad de esta
experta en vuelos es su
capacidad para “aterrizar” en el
cielo raso, puesto que debido a
la gravedad no se podría
sostener y se caería. Sin
embargo, ha sido creada con
ciertos sistemas que hacen
posible lo imposible. En el
extremo de sus patas existen
pequeñas sopapas. Además, ese
dispositivo exuda un fluido
pegajoso al tocar algo. Ese
pegamento le permite adherirse
al cielo raso. Cuando está
llegando al mismo y apenas lo
acaricia, extiende las patas,
las sacude y se prende a la
superficie.
La mosca doméstica posee dos
alas que las puede operar por
separado. Emergen parcialmente
del cuerpo y constan de una
membrana muy delgada atravesada
por venas. Sin embargo, al volar
las mueve hacia atrás y adelante
de acuerdo a un eje como si se
tratasen de un solo plano. Los
músculos que capacitan el
movimiento de las alas se
contraen en el despegue y se
relajan al aterrizar. Si bien
esos músculos son controlados
por los nervios al comienzo del
vuelo, después de cierto tiempo,
al igual que las alas, se mueven
automáticamente.
Los sensores bajo las alas y
detrás de la cabeza envían de
inmediato al cerebro información
sobre las circunstancias de la
navegación. Por ejemplo, cuando
perciben una nueva corriente de
aire como la que crea otro bicho
volador. En ese caso los
músculos “desconectan el piloto
automático” y controlan
“manualmente” las alas. De esa
manera se pone a buen resguardo
de un posible peligro la mayoría
de las veces.
Bate las alas cien veces por
segundo y la energía que gasta
en vuelo es aproximadamente cien
veces mayor a la que consume en
reposo. En función de esto
podemos decir que se trata de
una criatura muy competente
puesto que el metabolismo humano
en situaciones de emergencia
sólo puede emplear una energía
diez veces mayor a la que
consume normalmente. Además, el
ser humano puede mantener ese
consumo de energía decuplicado
solamente durante unos pocos
minutos como máximo. En
contraste, la mosca doméstica
puede sostener su ritmo de
consumo elevado de energía por
un lapso de media hora y viajar
una distancia de mil seiscientos
metros a la misma velocidad12.
CAPITULO 2
Según la convicción de los
darwinistas, las aves son el
resultado de una evolución que
se pudo dar en dos secuencias
distintas: a) reptil-ave;
b) reptil-mamífero-ave.
Sin embargo, el modelo evolutivo
no puede explicar ninguno de los
mecanismos de las aves, los
cuales tienen una estructura
completamente diferente a la de
los reptiles y mamíferos. Por
ejemplo, a esa teoría le resulta
prácticamente imposible explicar
la característica principal de
las aves, es decir, las alas. El
darwinista turco Engin Korur
hizo la siguiente confesión en
referencia a la imposibilidad de
que las alas hayan evolucionado:
La característica común de los
ojos y de las alas es que pueden
funcionar únicamente si están
completamente desarrollados. En
otras palabras, un ojo
semidesarrollado no puede ver y
un ave con alas semiformadas no
puede volar. Uno de los
misterios de la naturaleza que
aún tiene que ser resuelto es de
qué modo pasaron a existir esos
órganos13.
Continúa sin ninguna respuesta
el interrogante de cómo las alas
llegaron a tener una estructura
tan perfecta a través de una
serie de mutaciones azarosas.
También se presenta tan
inexplicable como siempre el
proceso por el cual las patas
delanteras de un reptil pudieron
transformarse en alas perfectas.
Por otra parte, la existencia de
las alas no es el único
prerrequisito para que una
criatura terrestre se transforme
en voladora. Los reptiles
carecen totalmente de una serie
de mecanismos y características
necesarios a tal fin. Por
ejemplo, los huesos de las aves
son bastante más livianos que
los de otros animales; sus
pulmones presentan estructuras y
funciones distintas; el
esqueleto y los músculos también
son diferentes; el sistema
circulatorio de las aves es
mucho más especializado que el
de otras criaturas. Seguramente
cada uno de esos mecanismos no
pudo aparecer por medio de un
“proceso acumulativo” a lo largo
del tiempo. Por lo tanto son
disparatadas las suposiciones de
que reptiles u otro tipo de
animales se transformaron en
seres voladores.
La Estructura de las Plumas de
las Aves
A diferencia de los reptiles,
como dijimos, los cuerpos de las
aves tienen huesos huecos y
ultraligeros, un sistema
respiratorio singular y además
son de sangre caliente. Otra
diferencia insalvable está dada
por las plumas, que son la
característica estética más
importante e interesante. El
dicho “ligero como una pluma”,
retrata a la perfección su
estructura especial.
Están constituidas por una
sustancia proteica llamada
queratina. Se trata de un
material duro que se forma a
partir de las células viejas que
se alejan de las fuentes de
oxígeno y nutrientes ubicados en
las capas más internas de la
piel. La células viejas mueren y
dejan el lugar a otras nuevas.
El diseño de las plumas es muy
complejo, al punto que el
evolucionismo no puede
explicarlo. El científico Alan
Feduccia dijo que las alas
tienen una complejidad
estructural mágica, lo cual
le concede una aerodinámica
natural refinada, nunca lograda
por otros medios14.
Aunque Feduccia es
evolucionista, admite que las
plumas son de una perfección
inusual para el vuelo,
porque son ligeras, fuertes,
aerodinámicas y con una
estructura intrincada de barbas
y ganchillos15.
También Charles Darwin se vio
obligado a ponderar su diseño.
La asombrosa estética de las
plumas del pavo real le hizo
“enfermar”, según su propias
palabras. Dice en una carta
escrita a Asa Gray el 3 de abril
de 1860: recuerdo bien el
tiempo cuando el pensar en la
estructura del ojo me daba
escalofríos. Pero he ido más
lejos en la desazón....
Luego continuaba: ... y ahora
particularidades pequeñísimas de
su estructura me ponen a menudo
muy incómodo. ¡Me enfermo cada
vez que miro una pluma en la
cola del pavo real!16.
Es increíble el diseño que
encontramos en una pluma cuando
la observamos con el
microscopio. Como se sabe, está
constituida por el cañón o
escapo seguido del raquis o eje
con barbas laterales (a derecha
e izquierda) que a su vez
presentan barbillas a sus lados
enganchadas entre sí sólidamente
por medio de unas prolongaciones
minúsculas o barbicelas. Las
barbas, de medida y textura
variables, dan al ave su
naturaleza aerodinámica.
Las barbicelas se agarran entre
sí abrochándose con la ayuda de
los ganchillos. Por ejemplo, la
pluma de cigüeña posee unas
seiscientos cincuenta barbas a
cada lado del eje. De cada una
de ellas se desprenden unas
seiscientas barbicelas, las que
se unen entre sí por medio de
trescientos noventa ganchillos
de la manera que lo hacen los
dientes de un cierre de
cremallera. Esa unión es tan
apretada que ni siquiera el humo
la atraviesa. Si por cualquier
razón los ganchillos se
separasen, los puede hacer
volver fácilmente a la posición
correcta sacudiendo las alas o
alineando las plumas con el
pico.
Las aves siempre deben mantener
sus alas perfectamente aseadas,
acicaladas y en condiciones para
el vuelo si quieren sobrevivir
adecuadamente. Para cumplir con
esa necesidad usan el aceite que
segregan por una glándula
ubicada en la base de la cola.
Con ese óleo limpian y lustran
las plumas. También les sirve
para impermeabilizarlas cuando
nadan y se zambullen o cuando
caminan o vuelan bajo la lluvia.
En los ambientes fríos las
plumas les sirven para evitar el
descenso de la temperatura
corporal, mientras que en
ambientes cálidos las comprimen
sobre el cuerpo para mantenerlo
fresco17.
Las plumas cumplen distintas
funciones según la parte del
cuerpo donde se hallen: la cola,
las alas, etc. Las de la cola
funcionan como timón y freno.
Las de las alas, con una
estructura distinta, permiten la
expansión del área para
incrementar la potencia de
elevación del ave. Las plumas se
juntan cuando las alas se
dirigen hacia abajo al volar,
con lo que se evita que el aire
pase entre ellas. Y cuando se
dirigen hacia arriba se abren y
dejan pasar el aire18.
Las aves también cambian,
periódicamente, las plumas
dañadas o desgastadas, con el
objeto de mantener su capacidad
de vuelo.
Un examen profundo de las aves
revela que están específicamente
diseñadas para volar: el cuerpo
ha sido creado con bolsas de
aire y huesos huecos a fin de
reducir su masa y tamaño; la
naturaleza líquida del guano
asegura que sea desechado el
exceso de líquido; las plumas
son extremadamente ligeras en
relación a su volumen.
Examinemos una por una estas
características especiales.
1 -
El esqueleto.
La fortaleza del esqueleto es
más que adecuada, incluso frente
al hecho de que los huesos son
huecos. Por ejemplo, el pinzón
real de unos dieciocho
centímetros de longitud, ejerce
una presión de 68,5 kilos para
abrir una semilla de aceituna.
Los huesos del hombro, pecho y
cadera se encuentran fusionados,
lo que les da una mejor
“organización” que la de otros
animales. Este diseño mejora su
reciedumbre. Otra característica
del esqueleto, como ya hemos
dicho, es que resulta
relativamente más liviano que en
todos los demás animales. Por
ejemplo, el de la paloma pesa
sólo alrededor del 4,4% de todo
el cuerpo; los huesos del pájaro
fragata pesan 118 gramos, es
decir, menos que el peso total
de sus plumas.
La inmensa diferencia que existe
entre el sistema respiratorio de
las aves y el de otras
criaturas, se debe a que las
primeras necesitan mucho más
oxígeno. Por ejemplo, hay tipos
que requieren hasta veinte veces
más que el utilizado por el ser
humano, lo cual indica que el
mecanismo en los mamíferos no
puede proveer la cantidad
demandada por las aves, quienes
cuentan con otro distinto creado
bajo principios específicos.
La corriente de aire en los
pulmones de los mamíferos es de
ida y vuelta. Viaja a través de
una red de canales y se detiene
en los pequeños sacos de aire
(alvéolos pulmonares). Allí se
produce el intercambio
oxígeno-dióxido de carbono. El
aire usado recorre el mismo
camino de vuelta y es desechado
por la boca o nariz.
En las aves, por el contrario,
la corriente de aire es
unidireccional. Por un extremo
entra aire nuevo y el usado se
expele por otro. Esto permite la
incorporación del oxígeno
necesario para satisfacer el
requerimiento de altos niveles
de energía. El bien conocido
crítico del darwinismo y
bioquímico australiano Michael
Denton, explica esta cuestión:
En el caso de las aves, los
bronquios centrales se bifurcan
en la forma de finos tubos que
pasan a través del tejido
pulmonar. Llamados parabronquios,
se juntan de nuevo eventualmente
y forman un verdadero sistema
circulatorio por el que el aire
fluye en una sola dirección...
Aunque los sacos de aire también
se encuentran en ciertos grupos
de reptiles, la estructura de
los pulmones y del sistema
respiratorio en las aves es
absolutamente único. No hay
semejanza con los pulmones de
otras especies de vertebrados.
Además, los pulmones de todas
las aves son idénticos en las
particularidades esenciales...19.
Michael Denton señala también en
su libro Una Teoría en Crisis
la imposibilidad de la formación
de un sistema tan perfecto a
través de la evolución
progresiva:
Es algo extremadamente difícil
de imaginar cómo pudo haber
evolucionado gradualmente un
sistema respiratorio a partir
del diseño de otro tipo de
vertebrado, especialmente si
tenemos en cuenta que es
absolutamente vital para un
organismo mantener la función
respiratoria sin defectos, pues
de lo contrario puede conducir a
la muerte en minutos. Así como
las plumas no pueden funcionar
como órganos de vuelo hasta que
los ganchos y barbicelas no se
ajusten a la perfección, tampoco
los pulmones pueden funcionar
como órganos para la respiración
hasta que el sistema de
parabronquios que los atraviesa
y el sistema de sacos de aire
que garantiza a los
parabronquios el suplemento de
aire estén muy desarrollados y
sean capaces de trabajar a la
perfección de manera integrada20.
En resumen, es imposible la
transición de un pulmón de
reptil a otro de ave debido al
hecho de que durante esa fase no
funcionaría y ninguna criatura
puede vivir sin pulmones. Por lo
tanto, nadie puede esperar
millones de años hasta que
mutaciones al azar le salven la
vida.
La estructura única de los
pulmones de las aves demuestra
la existencia de un diseño
perfecto que proporciona los
altos niveles de oxígeno
necesarios para volar. Sólo hace
falta un poco de sentido común
para comprender que la anatomía
sin paralelo de las aves no es