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El Diseño en la Naturaleza

 

 

HARUN YAHYA

 

Fuente: www.harunyahya.com

 

Primera Edición en turco: Enero de 2001.

Primera edición en inglés: Enero de 2002.

Primera traducción al español: Enero de 2003.

Primera corrección de la versión en español: Agosto de 2003.

 

Traductor al español: Marcelo Serio

Corrector versión en español: Abu Dharr Manzolillo

 

I N D I C E

INTRODUCCION

EL DISEÑO MILAGROSO PARA EL VUELO DE LOS INSECTOS

LAS AVES: MAQUINAS DE VUELO PERFECTAS

LA COMUNICACION Y EL SISTEMA DE UBICACION DE LAS PRESAS

SISTEMA DE NATACION A REACCION

LA COLONIA DE TERMITAS Y SU SISTEMA DE DEFENSA QUIMICO

LA SANGRE : EL FLUIDO DADOR DE VIDA

DISEÑO Y CREACION

NOTAS

 

ACERCA DEL AUTOR

El autor, quien escribe bajo el seudónimo de HARUN YAHYA, nació en Ankara en 1956. Completó sus estudios primario y secundario en esa ciudad y luego cursó Bellas Artes en la Universidad Mimar Sinan de Estambul y Filosofía en la Universidad de Estambul. A partir del decenio de 1980 ha publicado muchos libros sobre política, temas relacionados con la fe y con las ciencias. El haber escrito obras muy importantes que ponen al descubierto la impostura de los evolucionistas, la invalidez de sus suposiciones y la tenebrosa vinculación entre el darwinismo y las ideologías sanguinarias como el fascismo y el comunismo, lo han hecho una persona muy conocida.

El seudónimo del autor está constituido por los nombres ‘Harun’ –Aarón-- y ‘Yahya’ –Juan--, en memoria de ambos Profetas, quienes lucharon contra la infidelidad. El sello sobre la cubierta de los libros tiene un carácter simbólico y está vinculado a sus contenidos: representa al Corán (la última escritura) y al Profeta Muhammad, el último de los profetas. El propósito que anima al autor, bajo la guía del Corán y de la sunnah (literalmente significa: costumbre, práctica, uso, tradición), es refutar cada uno de los pilares fundamentales de las ideologías ateas, al punto que quienes argumentan en contra de la religión se queden mudos, sin saber qué decir. El sello del último de los profetas, quién obtuvo la sabiduría en su más elevado nivel y la perfección moral, es usado por Harun Yahya como un signo de la intención que lo anima frente a los que repudian la creencia religiosa.

Todos los trabajos del autor se centran en un objetivo: comunicar el mensaje del Corán, animar a pensar sobre las cuestiones básicas relacionadas con la fe (como la presencia de Dios, Dios Uno y el Más Allá) y poner al descubierto los fundamentos endebles de las ideologías pervertidas de los sistemas ateos.

Los lectores que disfrutan de los escritos de Harun Yahya son muchos y están en todo el mundo: desde la India a USA, desde Inglaterra a Indonesia, desde Polonia a Bosnia, desde España a Brasil. Algunos de sus libros están disponibles en inglés, francés, alemán, castellano, italiano, portugués, urdú, árabe, albanés, ruso, serbo-croata (bosnio), polaco, malayo, uygur, turco e indonesio.

Esos libros han servido como un instrumento para que muchas personas recuperen su fe en Dios y para que otras profundicen el discernimiento sobre su certidumbre religiosa. La lógica que poseen, junto a su fácil comprensión y bello estilo, dan a estos trabajos un toque de distinción que conmueve a cualquiera que los lea o estudie. Dado que sus planteos son inobjetables, los escritos se caracterizan por su efectividad inmediata, los resultados definidos y la imposibilidad de refutarlos. Es muy difícil que quienes los lean con atención puedan seguir defendiendo con sinceridad la filosofía materialista, el ateísmo o cualquier otra ideología o doctrina pervertida. Y aunque sigan en alguna de esas posiciones negativas, lo harán solamente por motivos sentimentales, puesto que el autor las destruye desde sus mismas raíces. Todos los movimientos que niegan la religión quedan desde ahora derrotados ideológicamente gracias al conjunto de trabajos escritos por Harun Yahya.

No cabe ninguna duda de que las características de esos libros son el producto de la sabiduría y lucidez del Corán. El autor sólo intenta servir como un modesto medio en la búsqueda, por parte de la gente, del sendero recto de Dios. Con la publicación de estos trabajos no se persigue ningún beneficio material.

Considerando lo dicho, quienes animan a otros a leerlos prestan un servicio muy importante, pues “abren los ojos” y guían para ser más devotos servidores de Dios.

Asimismo, sería injusto perder el tiempo y energía difundiendo otras obras que confunden, conducen al caos ideológico y no sirven para remover las dudas del corazón de los individuos.

 

Está claro que un libro que se dedica a hacer sobresalir la capacidad literaria del autor antes que apuntar a impedir que la gente pierda la fe religiosa, no podrá tener un gran efecto.

Quienes dudan de que eso sea así, pueden ver fácilmente que el único objetivo que persiguen los libros de Harun Yahya es superar la incredulidad y diseminar los valores morales del Corán. El éxito e impacto de este servicio se manifiesta en la convicción que adquieren los lectores.

Hay algo que debería tenerse en cuenta: la principal razón para que continúen la crueldad, los conflictos y los grandes atropellos que sufre la mayoría de la población, estriba en el dominio ideológico de la incredulidad. Dicha situación puede finalizar solamente con la derrota ideológica de la misma, haciendo conocer las maravillas de la creación y la moralidad coránica de modo que se viva según ésta. Teniendo en cuenta la situación del mundo de hoy día, que conduce a la gente a una espiral de violencia, corrupción y enfrentamientos, la tarea de moralización indicada debe hacerse con premura y de manera efectiva, pues de otro modo puede ser demasiado tarde.

No es exagerado decir que el conjunto de escritos de Harun Yahya ha asumido esa tarea primordial. Si Dios quiere, estos libros serán un medio a través de los cuales los seres humanos del siglo veintiuno obtendrán la paz, la justicia y la felicidad prometidas en el Corán.

Sus obras incluyen: Judaísmo y Masonería, Masonería Mundial, Terrorismo: El Ritual del Mal, Cábala y Masonería, El Nuevo Orden Masónico, Los Caballeros Templarios, El Islam Denuncia el Terrorismo, La 'Mano Secreta' en Bosnia, Los Kurdos la Carta Secreta de Israel, El Comunismo al Acecho, Fascismo: La Ideología Sangrienta del Darwinismo, Los Desastres Que Produjo el Darwinismo a la Humanidad (disponible versión en castellano), Entre Bastidores del Terrorismo, Entre Bastidores del Holocausto, La Política Opresiva de China Comunista y la Situación en Turkestán Oriental, Palestina: La Solución, Las Normas Eticas del Corán, El Invierno del Islam y la Primavera Esperada, Declaración de Fe (1, 2 y 3), Un Arma de Satanás: el Romanticismo, La Luz del Corán Destruyó el Satanismo, Los Ultimos Tiempos y Sus Signos en el Capítulo del Corán “La Vaca”, Signos del Ultimo Día y la Bestia de la Tierra, Realidades (1 y 2), El Mundo Occidental se Vuelve Hacia Dios, El Engaño del Evolucionismo (disponible versión en castellano), Respuestas Precisas a los Evolucionistas, Las Equivocaciones de los Evolucionistas, El Corán se Opone al Darwinismo, La Epoca de Oro, Pueblos Desaparecidos (disponible versión en castellano), El Arte del Color de Dios, La Verdad de la Vida en Este Mundo, Signos en los Cielos y en la Tierra Para las Personas de Entendimiento (disponible versión en castellano), El Profeta Moisés, El Profeta Yusuf, El Profeta Muhammad (BP), El Profeta Salomón, La Gloria Está por Todas Partes, La Importancia de las Evidencias de la Creación, La Pesadilla del Incrédulo, Conocimiento de la Verdad, La Eternidad Ya Ha Comenzado, La Eternidad y la Realidad del Destino, Materia: Otro Nombre de la Ilusión, El Hombrecito en la Torre, El Islam y la Filosofía del Karma, La Magia Negra del Darwinsimo, La Religión del Darwinismo, El Colapso de la Teoría de la Evolución en 20 Preguntas, La Ingeniería de la Naturaleza, La Tecnología Copia a la Naturaleza, El Atolladero del Evolucionismo I (Enciclopédico), El Atolladero del Evolucionismo II (Enciclopédico), Dios es Conocido a Través de la Razón, El Corán Guía el Camino de la Ciencia, El Verdadero Origen de la Vida, Conciencia en la Célula, La Tecnología Imita a la Naturaleza, Una Retahíla de Milagros, La Creación del Universo (disponible versión en castellano), Los Milagros en el Corán, El Designio de la Naturaleza, Autosacrificio y Modelos Inteligentes de Comportamiento entre los Animales, El Fin del Darwinismo, Nunca Defienda la Ignorancia, El Milagro Verde: La Fotosíntesis, El Milagro del Atomo, El Milagro en la Célula, El Milagro del Sistema Inmune, El Milagro en el Ojo, El Milagro de la Creación en los Vegetales, El Milagro en la Araña, El Milagro en el Mosquito, El Milagro en la Abeja, El Milagro en la Hormiga, El Milagro de la Semilla, El Milagro en la Termita, El Milagro de la Hormona, El Milagro del Cuerpo Humano, El Milagro de la Creación del Ser Humano, El Milagro de la Proteína, El Milagro del Olfato y del Gusto, El Milagro del Micromundo, Los Secretos del ADN.

Los libros para niños del autor son: Maravillas en la Creación de Dios, El Mundo de los Animales, La Gloria en los Cielos, Criaturas Asombrosas, Aprendamos Nuestro Islam, Los Milagros en Nuestros Cuerpos, El Mundo de Nuestras Amiguitas: Las Hormigas, Los Panales Perfectos de las Abejas, Constructores Hábiles de Diques: Los Castores, ¡Chicos, Darwin Mentía!.

Otros trabajos del autor sobre temas coránicos incluyen: ¿Nunca Pensaron Acerca de la Verdad?; Devotos de Dios; Abandono de la Sociedad de la Ignorancia; La Real Morada de los Creyentes, El Paraíso; Valores Morales en el Corán; Conocimiento del Corán; Index del Corán; La Emigración por la Causa de Dios; Referencia a los Hipócritas en el Corán; Los Secretos del Hipócrita; Los Nombres de Dios; La Comunicación del Mensaje y la Discusión en el Corán; Conceptos Básicos en el Corán; Respuestas Desde el Corán; Muerte, Resurrección, Infierno; La Lucha de los Mensajeros; El Enemigo Jurado del Ser Humano: Satanás; La Mayor Difamación, La Teoría de la Evolución; Idolatría, la Religión del Ignorante; La Arrogancia de Satanás; El Rezo en el Corán; La Importancia de la Conciencia en el Corán; El Día de la Resurrección; No Olvidar Nunca; Desprecio de los Dictámenes Coránicos; Abandono de la Sociedad de la Ignorancia; La Importancia de la Paciencia en el Corán; Conocimiento General a Partir del Corán; Rápida Adhesión a la Fe (partes 1, 2 y 3); Razonamiento Imperfecto del Incrédulo; La Fe Perfeccionada; Lo Que Dicen Nuestros Mensajeros; La Compasión de los Creyentes; El Temor a Dios; La Pesadilla del Incrédulo; El Profeta 'Isa (Jesucristo) Vendrá; Las Bellezas de la Vida Presentadas por el Corán; Un Conjunto de las Bellezas de Dios (partes 1, 2, 3 y 4), La Iniquidad Llamada "Burla"; El Secreto de la Prueba; La Verdadera Sabiduría Según el Corán; El Combate con la Religión de la Irreligión; La Escuela de Yusuf; La Alianza de Dios; La Difamación Contra los Musulmanes a lo Largo de la Historia; La Importancia de Seguir la Buena Palabra; ¿Por Qué Te Autoengañas?; El Islam: La Religión de la Tranquilidad; el Entusiasmo y el Vigor Según el Corán; El Ver el Bien en Todo; ¿Cómo Interpreta el Corán el Ignorante?; Algunos Secretos del Corán; El Valor de los Creyentes, Confiados en el Corán, La Justicia y la Tolerancia en el Corán, Pilares Fundamentales del Islam, Los Que Desatienden el Corán, El Corán Como Guía, Una Amenaza al Acecho: La Negligencia, La Sinceridad en el Corán, La Religión de las Personas Devotas, Los Procedimientos del Mentiroso Según el Corán.

 

INTRODUCCION

Si observa una aspirina, seguramente reparará de inmediato en la ranura que cruza su superficie. Ese diseño beneficia a los que necesitan tomar la mitad del comprimido, pues lo parten por allí. Cada producto que vemos en nuestro alrededor, desde una simple aspirina hasta los automóviles que se usan para ir al trabajo o los controles remotos, poseen un diseño particular.

El diseño, en breve, significa la traza o delineación de un edificio, aparato, instrumento o figura, generalmente de modo armonioso, apuntando a un fin determinado. Según esta definición, no es difícil pensar que el automóvil tiene una delineación dirigida a un objetivo, es decir, el transporte de personas y cosas. Para cumplir esta finalidad, sus distintas partes, como el motor, los neumáticos y la carrocería, son proyectados y ensamblados en una fábrica.

¿Qué podemos decir de las criaturas vivientes? ¿Puede ser que un pájaro y el sistema que le permite volar también hayan sido “diseñados”?

Antes de dar una respuesta pensemos de nuevo en el ejemplo del automóvil y apliquemos ese razonamiento al pájaro, uno de cuyos objetivos es volar. A este propósito usa un sistema óseo ahuecado y ultraligero movido por fuertes músculos pectorales, así como plumas apropiadas que le posibilitan mantenerse suspendido en el aire. Las alas poseen una estructura aerodinámica y el metabolismo del animal se ajusta a su necesidad de un nivel de energía elevado. Es obvio que se trata de un diseño particular.

Si consideramos cualquier otra forma de vida, encontraremos la misma verdad. Cada criatura exhibe un planeamiento muy bien pensado, al punto que si seguimos investigando descubriremos que también nosotros somos parte de ese diseño. Nuestras manos son funcionales en un grado que ningún robot lograría. Nuestros ojos leen con una perfección y un enfoque que no consiguen las mejores cámaras fotográficas.

Así llegamos a una conclusión importante: todas las criaturas en la naturaleza, incluidas las humanas, son parte de un diseño. Esto exhibe a su vez la existencia de un Creador, Quien las diseña a voluntad, sustenta toda la creación y es poseedor del poder y sabiduría absolutos.

Sin embargo, esta verdad ha sido rechazada por la teoría de la evolución que se gesta a mediados del siglo XIX y fue propuesta por Charles Darwin en su libro El Origen de las Especies. Allí se sostiene que todas las criaturas evolucionaron una de otra gracias a una serie de coincidencias y transformaciones o mutaciones.

De acuerdo con la premisa fundamental de dicha teoría, todas las formas de vida pasan a través de minúsculos cambios fortuitos. Si con ello mejora alguna existencia, ésta aventajará a otras y transmitirá esa mejora a las generaciones siguientes.

La concepción mencionada ha sido considerada durante ciento cuarenta años como científica y convincente. Pero al escudriñarla a fondo y enfrentarla con los diseños de las distintas criaturas, se obtiene un cuadro muy distinto: se revela que el darwinismo y su explicación de lo viviente no resulta más que una argumentación amañada y contradictoria.

Concentrémonos en los cambios casuales. Darwin no pudo dar una definición exhaustiva de este concepto debido a la falta de conocimiento de la genética en su tiempo. Los evolucionistas que le siguieron sugirieron el concepto de “mutación”, es decir, desconexiones arbitrarias, dislocaciones o cambios en la estructura genética. Es significativo que nunca se haya comprobado que una mutación mejorase la información genética de alguna criatura. Los casos conocidos resultaron en daños, incapacidades o carencia de efectos. Por consiguiente, pensar que una criatura puede mejorar a través de las mutaciones, es lo mismo que balear a un grupo de personas con la esperanza de que los daños que se produzcan resulten en una mejora de la condición de salud de los afectados. Realmente es algo sin sentido.

Y aunque asumiésemos, contrariamente a toda la información científica existente, que una mutación puede mejorar la condición de una criatura, así y todo el darwinismo no puede evitar su colapso debido a lo que se denomina “complejidad irreductible”: implica que la mayoría de los sistemas y órganos de los seres vivos funcionan, necesariamente, como resultado del trabajo coordinado de partes distintas. Por consiguiente, el daño o eliminación de una de esas partes sería suficiente para dejar fuera de funcionamiento todas las demás.

Como sabemos, el oído percibe el sonido a través de un conjunto de pequeños órganos. Por ejemplo, si se extirpan o dañan los huesecillos del oído medio, no habrá audición. Para percibir los sonidos tienen que trabajar juntos, sin excepción, una variedad de componentes: el canal auditivo, el tímpano, la cadena de huesecillos (martillo, yunque, lenticular y estribo), la cóclea o caracol, los tres canales semicirculares, los pelitos (cilios) que ayudan a las células a sentir las vibraciones y la red nerviosa que se conecta al cerebro. Este sistema no pudo haberse desarrollado por partes porque no sería posible que unas trabajen sin las otras.

En consecuencia, el hecho de la “complejidad irreductible” demuele desde sus fundamentos la teoría de la evolución. Es curioso que el propio Darwin estuviese preocupado por esto:

Si se demostrase que un órgano complejo existe sin haber pasado por numerosas, sucesivas y ligeras modificaciones, mi teoría quedaría totalmente demolida1.

El nivel primitivo de la ciencia del siglo XIX todavía permitía soñar con la posibilidad de hallar un órgano así. Pero Darwin no lo pudo encontrar, o posiblemente sabía que no lo encontraría. La ciencia del siglo XX profundizó en el estudio de la naturaleza y demostró que la mayoría de las estructuras vivientes poseen la complejidad mencionada antes. Por consiguiente, la teoría darwiniana colapsó, como lo temía su creador.

En este libro vamos a examinar algunos sistemas propios de seres vivos que hacen trizas los supuestos darwinistas, como ser las alas de un ave o el cráneo de un murciélago. En la medida que avancemos en ese estudio, veremos no sólo el error inmenso del darwinismo sino la sabiduría con que fueron creados dichos sistemas.

En consecuencia, veremos la evidencia irrefutable de la perfecta creación de Dios, tal como se expresa en un capítulo del Corán:

Es Dios, el Creador, el Hacedor, el Formador. Posee los nombres más bellos. Lo que está en los cielos y en la tierra Le glorifica. Es el Poderoso, el Sabio (Corán, 59:24).

 

Un Ejemplo de Complejidad Irreductible: El Ojo de la Langosta Marina

En el mundo existen muchos tipo de ojos. Nosotros estamos familiarizados con el tipo “cámara fotográfica”, que se encuentra en los vertebrados. Esta estructura opera en base al principio de refracción luminosa. La luz entra por la lente y se centra en un punto al interior del ojo (la retina).

Pero los ojos de otras criaturas trabajan de manera distinta, como es el caso en la langosta marina. Aquí el sistema opera en base al principio de reflexión y la característica más importante se halla en la superficie ocular, compuesta por numerosas celdillas cuadradas. Como se exhibe en la foto de la página siguiente, están acomodadas de una manera muy precisa. El ojo posee una geometría notable que no se encuentra en otro lado. La superficie externa se presenta como una semiesfera facetada con cuadrículas perfectas, de manera que “se asemeja al papel cuadriculado”2.

Esas facetas son el extremo de cánulas cuadradas que forman una estructura semejante al panal de abejas, con la diferencia que éste se forma por la unión de prismas hexagonales.

Los lados internos de cada una de esas cánulas cuadradas reflejan la luz, la que cae sobre la retina de modo tan perfecto que toda ella converge en un solo punto3.

Es incuestionable la naturaleza extraordinaria del diseño de este sistema. Cada uno de esos pequeños conductos impecables, posee un recubrimiento que cumple la función de un espejo perfecto. Además, cada celdilla está tan bien alineada que todas enfocan la luz entrante en un punto singular.

Es obvio que el diseño del ojo de la langosta representa un gran problema para la teoría de la evolución. Significativamente, ejemplifica el concepto de “complejidad irreductible”. Si sólo uno de sus elementos --como las cuadrículas en la superficie exterior o la retina en la parte de atrás-- fuera eliminado, el ojo no funcionaría nunca. Por consiguiente, es imposible sostener que el ojo de la langosta evolucionó paso a paso. No se puede admitir científicamente que semejante diseño pudo haberse formado de manera azarosa.

Podemos encontrar más elementos en el ojo de la langosta marina que anularán los supuestos evolucionistas. Es interesante observar que este tipo de estructura ocular basado en la reflexión se encuentra en un determinado grupo de crustáceos, denominados decápodos de cuerpo largo. Esta familia incluye la langosta marina, los langostinos y los camarones.

Los demás miembros del grupo de los crustáceos presentan la estructura ocular de tipo refractivo, el cual opera en base a principios absolutamente distintos a los de la reflexión. En la estructura de tipo refractiva el ojo también se compone de centenares de celdillas, pero en vez de una morfología cuadrada encontramos otra hexagonal o redonda. Pequeñas lentes en las celdillas refractan la luz y la enfocan sobre la retina. Si nos concentramos en esta diferencia del sistema ocular dentro de los crustáceos, surgen algunas reflexiones. De acuerdo con los supuestos evolucionistas, todas las criaturas incluidas en los crustáceos deberían haber evolucionado del mismo ancestro. Por consiguiente, habría que suponer que el ojo que se basa en la reflexión evolucionó a partir del ojo refractivo, el más común y más simple dentro de los crustáceos.

Sin embargo, semejante razonamiento es ilógico debido a que los dos sistemas oculares funcionan correctamente dentro de sus propios sistemas. Ello hace imposible cualquier fase “transitoria”, puesto que si hubiese existido, el crustáceo habría tenido la visión disminuida o hubiese sido ciego y en consecuencia la selección natural lo habría eliminado.

Cae por su propio peso que ambas estructuras fueron diseñadas y creadas por separado. La magnífica precisión geométrica de estos sistemas ópticos es tal, que contemplar la posibilidad de una “casualidad” es simplemente absurdo. Al igual que el resto de los milagros originados por El, la estructura ocular de la langosta marina es un claro testimonio de Su poder sin tacha e ilimitado. Se trata de la manifestación del conocimiento, poder y sabiduría infinitos de Dios. Maravillas como la vista podemos encontrar en cualquier cosa que analicemos en el mundo de la creación.



 

CAPITULO I

EL DISEÑO MILAGROSO PARA EL VUELO DE LOS INSECTOS 

Cuando pensamos en el vuelo de los animales, es normal que nos venga a la mente el de las aves. Sin embargo, no son las únicas criaturas con esa capacidad. La mariposa Monarca lo hace desde América del Norte a América Central. Las moscas y libélulas también pueden transitar el espacio aéreo.

Los evolucionistas sostienen que los insectos comenzaron a volar hace trescientos millones de años. Sin embargo, no son capaces de proveer respuestas satisfactorias a ciertas preguntas fundamentales. Por ejemplo, ¿cómo desarrollaron las alas, volaron o se mantuvieron suspendidos en el aire los primeros insectos?

Lo único que brindan como explicación es que algunas capas de piel del cuerpo se habrían transformado en alas. Pero conscientes de que ese supuesto es casi insostenible, aseveran que todavía no se han encontrado los especímenes fósiles que lo verifiquen.

De cualquier manera, la delineación perfecta de las alas de los insectos no deja lugar a las casualidades. Escribe el biólogo inglés Robin Wootton en un artículo titulado El Diseño del Mecanismo de las Alas de los Insectos:

Cuanto más entendemos el funcionamiento de las alas de los insectos, más sutil y maravillosa se nos presenta su traza... Por lo general tienen un diseño para deformarse lo mínimo posible y para moverse de maneras específicas. Ambos aspectos están perfectamente integrados y se valen de componentes con un alto grado de elasticidad, ensamblados elegantemente para permitir ciertas torsiones en respuesta a tensiones determinadas y hacer el mejor uso del aire. En la práctica no se puede comparar con ninguna tecnología conocida4.

Por otra parte, no existe ni una sola evidencia fósil de la evolución imaginaria de los insectos. A eso se refiere el zoólogo francés Pierre Paul Grassé: Estamos a oscuras respecto al origen de los insectos5.

Examinemos ahora algunas de las características interesantes de estas criaturas que dejan a los evolucionistas en una completa oscuridad.

 

La Inspiración para el Helicóptero: La Libélula

La libélula no puede plegar las alas a los costados como el resto de los insectos. Además, la manera en que usa los músculos para moverlas también es distinta. Los evolucionistas sostienen, debido a esas diferencias, que las libélulas son “insectos primitivos”.

Pero el sistema de vuelo de las mismas no tiene nada de “primitivo”. La compañía Sicorsky, líder en la fabricación de helicópteros, diseñó uno tomándola como modelo6. La compañía IBM, que asistió a Sicorsky en este proyecto, introdujo un modelo de libélula en una computadora (IBM 3081). Fueron hechas dos mil representaciones a partir de sus maniobras de vuelo y de allí salió el prototipo resultante para el transporte de personal militar y artillería.

El fotógrafo de la naturaleza Gilles Martín realizó un estudio de dos años sobre las libélulas y concluyó afirmando que poseen un sistema de vuelo extremadamente complejo.

Su cuerpo se asemeja a una estructura helicoidal envuelta en metal. Dos alas están dispuestas en forma cruzada sobre el cuerpo, el cual presenta una variación de color que va del azul al marrón. Dicha estructura le permite una maniobrabilidad extraordinaria. Puede detenerse y volar de inmediato en la dirección opuesta a la del derrotero que traía, independientemente de la velocidad de desplazamiento. Alternativamente, puede permanecer suspendida en un punto en el aire y desde esa posición moverse rápidamente para atrapar una presa. Si desea, acelera a una velocidad sorprendente para un insecto: cuarenta kilómetros por hora --algo más que los atletas que compiten en las Olimpiadas en los cien metros llanos--, velocidad a la que choca contra su presa. Si bien el impacto es fuerte, posee una “armadura” resistente y flexible que absorbe el golpe. Pero su víctima queda generalmente herida o directamente no sobrevive al topetazo.

Después del choque las patas posteriores de la libélula pasan a ser armas letales, pues con ellas captura a la presa y la despedaza, para consumirla luego con sus mandíbulas poderosas.

Otra cosa sorprendente que posee es el órgano de la visión, aceptado como paradigmático entre los insectos. Cuenta con un par de ojos semiesféricos que le abarcan casi toda la cabeza y le proveen un campo visual muy amplio, al punto de pasar a ser un ojo en la nuca. Cada uno de ellos consta de unas treinta mil lentes distintas.

Si bien el mal funcionamiento de algún sistema de los que integran la libélula afectará a los demás, el hecho es que todos actúan perfectamente y por consiguiente el insecto vive.

 

Las Alas de la Libélula

La característica más significativa de la libélula está en sus alas. Sin embargo, no es posible dilucidar por medio de un modelo de evolución progresiva el mecanismo de vuelo que le permite usarlas. En primer lugar, la teoría darwinista no puede explicar el origen de las alas porque éstas sólo funcionan correctamente si se desarrollan en sincronía con el mecanismo de vuelo.

Supongamos por un momento que los genes de un insecto terrestre sufren una mutación y algunas partes del tejido de la piel presentan un cambio azaroso. Sería absolutamente irrazonable suponer que otra mutación semejante agregada a la ocurrida podría crear un ala por casualidad. Pero además no sería beneficioso para el insecto, sino que disminuiría su movilidad: tendría que soportar un peso extra, sin ningún propósito, que le pondría en desventaja frente a sus rivales. Por consiguiente y de acuerdo con los principios de la teoría de la evolución, debido a los impedimentos se extinguiría por selección natural.

Pero las mutaciones ocurren muy raras veces. Siempre dañan a las criaturas y las conducen a enfermedades mortales en la mayoría de los casos. Por eso mismo es imposible que pequeñas mutaciones hayan creado en el cuerpo de la libélula algo que evolucione y se convierta en un mecanismo de vuelo. Aunque es absolutamente improbable, asumamos que el panorama sugerido por los evolucionistas es real. En ese caso, ¿cómo es posible que no exista el fósil de la libélula “primitiva” que daría sustento a ese escenario?

Pero lo que sí nos dice la realidad es que no hay ninguna diferencia entre las estructuras de las libélulas más antiguas y las actuales. La verdad es que no existen restos fósiles de “libélulas sin alas” o de “libélulas con alas emergentes”.

Al igual que el resto de las formas de vida, la libélula también apareció sobre la Tierra repentinamente y no ha cambiado hasta el día de hoy. En otras palabras, fue creada por Dios y nunca “evolucionó”.

Las alas pueden operar hacia adelante y atrás, hacia arriba y abajo, lo que se ve facilitado por una estructura compleja de las articulaciones y lo apropiado del esqueleto, constituido por una sustancia resistente y flexible llamada quitina que participa en los movimientos de los músculos usados para volar. Tiene dos pares de alas, uno anterior y otro posterior, que operan asincrónicamente. Es decir, mientras las dos alas frontales ascienden, las posteriores descienden. Son movidas por dos grupos distintos de músculos, los cuales están ligados a un sistema de palancas. De ese modo, mientras un grupo mueve hacia arriba un par de alas por contracción, el otro moviliza por acción refleja el segundo. Los helicópteros ascienden y descienden usando una técnica similar. Este mecanismo permite a la libélula revolotear, ir hacia atrás o cambiar rápidamente la dirección del vuelo.

 

Metamorfosis de la Libélula

Las libélulas hembras no se aparean de nuevo después de la fertilización. Pero esto no resulta ningún impedimento a los ejemplares machos de la especie Calopteryx Virgo. Valiéndose de un gancho que tienen en la cola capturan a las hembras por el cuello (fig. 1). Estas envuelven sus patas alrededor de la cola de los machos, quienes tienen una extensión especial (fig. 2) con la que limpian cualquier resto posible de esperma dejado por otro macho. A continuación inyectan su propio esperma en la cavidad reproductiva de la hembra. Debido a que este proceso dura horas, a veces las parejas vuelan apareadas. La hembra deja los huevos fertilizados en la orilla de los estanques o superficies acuáticas (fig. 3). Una vez que la crisálida o ninfa abandona el huevo, vive en el agua durante tres o cuatro años (fig. 4). A lo largo de ese período se alimenta en el agua (fig. 5). Por eso fue creada con un cuerpo capaz de nadar lo suficientemente rápido con el objeto de atrapar presas y con mandíbulas capaces de desmembrarlas. A medida que la ninfa crece, muda cuatro veces la cobertura del cuerpo, la cual se fortifica y endurece. Cuando llega el momento del cambio final deja el agua y comienza a trepar por las rocas o alguna planta (fig. 6). Mientras lo hace se asegura de no caerse, pues significaría la muerte, valiéndose de unas pinzas en sus patas.

Esta última fase difiere de las cuatro anteriores debido a que Dios transforma a la larva en un animalito volador a través de un cambio magnífico. Primero se le agrieta el dorso (fig. 7). La ranura se amplía y se convierte en una abertura importante, a través de la cual puede salir una nueva criatura totalmente distinta a la larva. El cuerpo nuevo, extremadamente frágil, queda asegurado por medio de ligamentos muy transparentes y flexibles de la criatura anterior (fig. 8). Sin los mismos la larva caería en el agua y moriría.

La libélula posee también una serie de mecanismos especiales que le permiten mudar la piel. El cuerpo “viejo” se estrecha y arruga. Luego se abre por medio de un sistema especial que bombea un fluido del propio organismo para “inflar” la estructura caduca (fig. 9). Mientras tanto, solventes químicos comienzan a romper, sin producir daños, los ligamentos que atan las patas nuevas con las viejas. Este proceso se desarrolla a la perfección, pues sería fatal que, aunque más no sea, una de las patas nuevas no se desprendiese correctamente. Estas adquieren la humedad apropiada y se endurecen en el lapso de los veinte minutos siguientes.

Para entonces las alas están plegadas pero completamente desarrolladas. El fluido mencionado antes es impulsado al tejido de las mismas a través de firmes contracciones corporales (fig. 10). Disponen de un tiempo de secado después de dilatarse por medio del fluido que se introdujo en ellas (fig. 11).

La libélula pasa a controlar patas y alas luego de abandonar la carcasa caduca y haberse secado apropiadamente. Estira las primeras que estaban plegadas una por una, en tanto que a las segundas las mueve hacia arriba y hacia abajo.

El insecto ya posee toda la delineación necesaria para desplazarse por el aire. Es difícil creer que se trata de la misma oruga que había abandonado el agua poco tiempo antes (fig. 12). La libélula expele el fluido remanente para equilibrar el sistema. La metamorfosis queda completada y el insecto está listo para volar.

Nuevamente nos encontramos frente a la negación de los supuestos evolucionistas al razonar sobre esta maravillosa transformación que describimos. La teoría darwinista pretende que todas las criaturas evolucionan a través de cambios azarosos. Sin embargo, la metamorfosis de la libélula es un proceso tan intrincado que no permite el mínimo margen de error en cada fase. El obstáculo más pequeño lo impediría y eso llevaría al daño o muerte del insecto. En verdad, se trata de un proceso de “complejidad irreductible”: una evidencia explícita de algo calculado, proyectado.

En resumen, la metamorfosis de la libélula es una de las innumerables pruebas de la creación por parte de Dios de lo viviente, de una manera totalmente adecuada. El arte maravilloso de Dios se manifiesta incluso en un insecto.

 

Mecanismo de Vuelo

Las alas de las moscas vibran en función de las señales eléctricas conducidas por los nervios. En la langosta de jardín cada una de esas señales resulta en la contracción del músculo que mueve las alas. Dos grupos opuestos de músculos, conocidos como “de elevación” y “de descenso”, permiten que las alas suban y bajen por medio de ejercer tracciones en direcciones contrarias. Estas langostas mueven las alas de doce a quince veces por segundo, mientras que insectos más pequeños necesitan para volar una frecuencia más alta. Por ejemplo, las abejas lo hacen de doscientas a cuatrocientas veces por segundo. Las mosquitas pequeñas y algunos parásitos de un milímetro de longitud baten las alas mil veces por segundo7, sin que se quemen, desgarren o destruyan, lo cual es otra evidencia explícita de que fueron creados.

El observar de cerca a estas criaturas, multiplica nuestro aprecio por su delineación.

Habíamos dicho que las alas son activadas por señales eléctricas conducidas por los nervios. Pero una célula nerviosa es capaz de transmitir solamente un máximo de doscientas señales por segundo. ¿Cómo es posible entonces que los insectos pequeños puedan batir las alas mil veces por segundo?

Las moscas que aletean doscientas veces por segundo, emiten una señal eléctrica cada diez aleteos y tienen músculos fibrosos, así como una relación nervio-músculo, distintos a los de la langosta. Las señales mencionadas sólo alertan a los músculos que se preparan para el vuelo y al llegar a un cierto nivel de tensión, se relajan.

Las moscas, abejas y avispas poseen un sistema que transforma el batir de las alas en movimientos “automáticos”. Los músculos que permiten el vuelo en estos insectos no están ligados directamente al esqueleto. Las alas se acoplan al pecho con una articulación que funciona como pivote. Los músculos que mueven las alas están conectados a la superficie superior e inferior del pecho. Cuando se contraen, el tórax se mueve en la dirección opuesta y crea una tensión hacia abajo. La relajación de un grupo de músculos resulta en la contracción del grupo opuesto. Se trata de un sistema automático que permite el movimiento sin interrupción hasta que una señal de alerta y detención es emitida a través de los nervios de todo el sistema8. Este tipo de mecanismo de vuelo se puede comparar con un reloj a cuerda y es tan especializado que un solo impulso pone las alas en movimiento con toda facilidad. Es imposible no ver en este ejemplo el proyecto y la delineación. Es decir, resulta evidente la creación perfecta de Dios.

 

Sistema que Permite la Fuerza de Propulsión

Para mantener un vuelo parejo no es suficiente batir las alas. Estas tienen que cambiar de ángulo en cada movimiento para crear una fuerza de propulsión y elevarse. Disponen de una cierta flexibilidad para rotar, variable según el tipo de insecto. Esa flexibilidad la otorgan los músculos principales, los que además son el soporte de la energía para volar.

Por ejemplo, en el momento del ascenso los músculos en las articulaciones de las alas se contraen más para incrementar el ángulo de éstas. Se hicieron observaciones con técnicas de filmación de alta velocidad y así se supo que las alas siguen una trayectoria elíptica en vuelo. En otras palabras, la mosca realiza un movimiento de tipo circular parecido al que efectúa el remo de un bote en el agua, además de mover las alas hacia arriba y hacia abajo. Ello es posible por la acción de los músculos principales.

El mayor problema de los insectos con cuerpos pequeños es la inercia. El aire se comporta como si se adhiriese a sus alas, lo cual reduce significativamente la eficiencia del vuelo. Es por eso que algunos que miden hasta un milímetro de largo deben batir las alas mil veces por segundo para superar la inercia.

Los investigadores piensan que incluso la velocidad no es suficiente para que levanten vuelo, lo que significaría que se valen de sistemas alternativos.

Por ejemplo, algunos tipos de parásitos pequeños como la Encarsia, hacen uso de un sistema llamado “batemanos”: las alas se juntan arriba y luego se descortezan. Primero se separa el borde frontal de las alas, en donde se localiza una vena importante, lo cual permite una corriente de aire en el área presurizada, produciéndose un torbellino que ayuda a batir las alas nuevamente9.

Dios ha creado otro sistema especial para que los insectos se estabilicen en el aire, como el de las moscas con un solo par de alas y órganos redondeados en el dorso, llamados cabestros. Se mueven únicamente cuando cambia la dirección del vuelo, con lo que evitan perder la dirección. Es un sistema que se asemeja a los giróscopos utilizados en los aviones actuales10.

 

La Resilina

En la articulación del ala participa una proteína especial con una flexibilidad muy grande llamada resilina. Los ingenieros químicos trabajan en los laboratorios para reproducirla, pues exhibe propiedades muy superiores a las del caucho natural o artificial. Es una sustancia que puede absorber la fuerza aplicada sobre ella como así también liberar toda la energía acumulada una vez que cesa la aplicación de la carga sobre la misma. La eficiencia (es decir, la proporción entre el trabajo rendido y la energía aplicada) es muy elevada, pues alcanza el 96%. De esta manera, el 85% de la energía empleada para levantar las alas es almacenada y se la usa al bajarlas11. Las paredes del tórax y los músculos también están construidos de manera que ayudan en este fenómeno.

 

Los Insectos Poseen un Sistema de Respiración Especial

En relación a su medida la mosca vuela a una velocidad extraordinaria. Las libélulas alcanzan los 40 kilómetros por hora, mientras que insectos más pequeños pueden volar a 50 km/h. Si se hace una equivalencia en función del tamaño, los seres humanos tendrían que moverse a miles de kilómetros por hora, velocidad que sólo alcanzamos con aviones a chorro. Pero si comparamos los tamaños, está claro que los insectos pueden volar, en proporción, más rápido que las aeronaves.

Los aviones a chorro usan combustibles especiales para alimentar turbinas de alta velocidad. El vuelo de la mosca requiere también elevados niveles de energía y grandes volúmenes de oxígeno para generarla. Esa necesidad es satisfecha por medio de un sistema respiratorio extraordinario, muy diferente del nuestro. Nosotros aspiramos aire y lo llevamos a los pulmones, donde se mezcla con la sangre y es transportado a todo el cuerpo por ésta. La necesidad de oxígeno por parte de la mosca es tan alta, que no puede esperar que el mismo llegue a las células por ese medio. De manera similar al sistema circulatorio humano, dispone de un intrincado sistema de conductos llamado traqueal, por el cual distribuye aire con oxígeno a todas las partes del cuerpo.

El oxígeno es tomado directamente de allí, como lo hacen las células que constituyen los músculos para el vuelo, lo que también ayuda a enfriarlos, pues operan a una frecuencia de mil ciclos por segundo.

Es evidente que estos mecanismos son un ejemplo de la creación. El azar no puede ser la explicación de un diseño tan intrincado. Tampoco es posible que semejante sistema se haya desarrollado por fases sucesivas como sugieren los evolucionistas: si el traqueal se hubiese formado así, habría sido disfuncional y entonces el aparato respiratorio habría sufrido daños. Sólo un sistema traqueal plenamente funcional desde el inicio puede mantener la vida de los insectos sin problemas.

Todas las estructuras que hemos examinado hasta ahora demuestran que hay una delineación extraordinaria hasta en las criaturas aparentemente más insignificantes como las moscas: cada una de ellas es un milagro que da testimonio del diseño perfecto en la creación de Dios. Por otra parte, el “proceso evolucionista” descrito por los darwinistas está lejos de explicar cómo se desarrolla, aunque más no sea, un solo sistema en la mosca.

Dios invita a los seres humanos en el Corán a considerar esta realidad:

¡Hombres! Se propone una parábola. ¡Escuchadla! Los que invocáis en lugar de invocar a Dios serían incapaces de crear una mosca, aun si se aunaran para ello. Y, si una mosca se les llevara algo, serían incapaces de recuperarlo. ¡Qué débiles son el suplicante (el asociador) y el suplicado (la deidad) (Corán, 22:73).

El viaje aéreo de una mosca doméstica es un fenómeno muy complejo. En primer lugar el insecto inspecciona meticulosamente los órganos que usará para la navegación. Luego se prepara ajustando y equilibrando los frontales. Finalmente calcula el ángulo de despegue --que depende de la velocidad y dirección del viento-- por medio de los sensores que posee en las antenas. Después se lanza a volar. Todo ello sucede en una centésima de segundo. Una vez que se desplaza en el aire puede acelerar rápidamente y alcanzar una velocidad de diez kilómetros por hora.

Debido a ello se le podría poner de sobrenombre “maestra del vuelo acrobático”. Puede volar haciendo zigzags extraordinarios, despegar verticalmente, aterrizar bien en cualquier tipo de superficie por más inapropiada que sea.

Otra particularidad de esta experta en vuelos es su capacidad para “aterrizar” en el cielo raso, puesto que debido a la gravedad no se podría sostener y se caería. Sin embargo, ha sido creada con ciertos sistemas que hacen posible lo imposible. En el extremo de sus patas existen pequeñas sopapas. Además, ese dispositivo exuda un fluido pegajoso al tocar algo. Ese pegamento le permite adherirse al cielo raso. Cuando está llegando al mismo y apenas lo acaricia, extiende las patas, las sacude y se prende a la superficie.

La mosca doméstica posee dos alas que las puede operar por separado. Emergen parcialmente del cuerpo y constan de una membrana muy delgada atravesada por venas. Sin embargo, al volar las mueve hacia atrás y adelante de acuerdo a un eje como si se tratasen de un solo plano. Los músculos que capacitan el movimiento de las alas se contraen en el despegue y se relajan al aterrizar. Si bien esos músculos son controlados por los nervios al comienzo del vuelo, después de cierto tiempo, al igual que las alas, se mueven automáticamente.

Los sensores bajo las alas y detrás de la cabeza envían de inmediato al cerebro información sobre las circunstancias de la navegación. Por ejemplo, cuando perciben una nueva corriente de aire como la que crea otro bicho volador. En ese caso los músculos “desconectan el piloto automático” y controlan “manualmente” las alas. De esa manera se pone a buen resguardo de un posible peligro la mayoría de las veces.

Bate las alas cien veces por segundo y la energía que gasta en vuelo es aproximadamente cien veces mayor a la que consume en reposo. En función de esto podemos decir que se trata de una criatura muy competente puesto que el metabolismo humano en situaciones de emergencia sólo puede emplear una energía diez veces mayor a la que consume normalmente. Además, el ser humano puede mantener ese consumo de energía decuplicado solamente durante unos pocos minutos como máximo. En contraste, la mosca doméstica puede sostener su ritmo de consumo elevado de energía por un lapso de media hora y viajar una distancia de mil seiscientos metros a la misma velocidad12.



 

CAPITULO 2

LAS AVES: MAQUINAS DE VUELO PERFECTAS 

Según la convicción de los darwinistas, las aves son el resultado de una evolución que se pudo dar en dos secuencias distintas: a) reptil-ave; b) reptil-mamífero-ave. Sin embargo, el modelo evolutivo no puede explicar ninguno de los mecanismos de las aves, los cuales tienen una estructura completamente diferente a la de los reptiles y mamíferos. Por ejemplo, a esa teoría le resulta prácticamente imposible explicar la característica principal de las aves, es decir, las alas. El darwinista turco Engin Korur hizo la siguiente confesión en referencia a la imposibilidad de que las alas hayan evolucionado:

La característica común de los ojos y de las alas es que pueden funcionar únicamente si están completamente desarrollados. En otras palabras, un ojo semidesarrollado no puede ver y un ave con alas semiformadas no puede volar. Uno de los misterios de la naturaleza que aún tiene que ser resuelto es de qué modo pasaron a existir esos órganos13.

Continúa sin ninguna respuesta el interrogante de cómo las alas llegaron a tener una estructura tan perfecta a través de una serie de mutaciones azarosas. También se presenta tan inexplicable como siempre el proceso por el cual las patas delanteras de un reptil pudieron transformarse en alas perfectas.

Por otra parte, la existencia de las alas no es el único prerrequisito para que una criatura terrestre se transforme en voladora. Los reptiles carecen totalmente de una serie de mecanismos y características necesarios a tal fin. Por ejemplo, los huesos de las aves son bastante más livianos que los de otros animales; sus pulmones presentan estructuras y funciones distintas; el esqueleto y los músculos también son diferentes; el sistema circulatorio de las aves es mucho más especializado que el de otras criaturas. Seguramente cada uno de esos mecanismos no pudo aparecer por medio de un “proceso acumulativo” a lo largo del tiempo. Por lo tanto son disparatadas las suposiciones de que reptiles u otro tipo de animales se transformaron en seres voladores.

 

La Estructura de las Plumas de las Aves

A diferencia de los reptiles, como dijimos, los cuerpos de las aves tienen huesos huecos y ultraligeros, un sistema respiratorio singular y además son de sangre caliente. Otra diferencia insalvable está dada por las plumas, que son la característica estética más importante e interesante. El dicho “ligero como una pluma”, retrata a la perfección su estructura especial.

Están constituidas por una sustancia proteica llamada queratina. Se trata de un material duro que se forma a partir de las células viejas que se alejan de las fuentes de oxígeno y nutrientes ubicados en las capas más internas de la piel. La células viejas mueren y dejan el lugar a otras nuevas.

El diseño de las plumas es muy complejo, al punto que el evolucionismo no puede explicarlo. El científico Alan Feduccia dijo que las alas tienen una complejidad estructural mágica, lo cual le concede una aerodinámica natural refinada, nunca lograda por otros medios14. Aunque Feduccia es evolucionista, admite que las plumas son de una perfección inusual para el vuelo, porque son ligeras, fuertes, aerodinámicas y con una estructura intrincada de barbas y ganchillos15.

También Charles Darwin se vio obligado a ponderar su diseño. La asombrosa estética de las plumas del pavo real le hizo “enfermar”, según su propias palabras. Dice en una carta escrita a Asa Gray el 3 de abril de 1860: recuerdo bien el tiempo cuando el pensar en la estructura del ojo me daba escalofríos. Pero he ido más lejos en la desazón.... Luego continuaba: ... y ahora particularidades pequeñísimas de su estructura me ponen a menudo muy incómodo. ¡Me enfermo cada vez que miro una pluma en la cola del pavo real!16.

 

Barbas y Ganchillos

Es increíble el diseño que encontramos en una pluma cuando la observamos con el microscopio. Como se sabe, está constituida por el cañón o escapo seguido del raquis o eje con barbas laterales (a derecha e izquierda) que a su vez presentan barbillas a sus lados enganchadas entre sí sólidamente por medio de unas prolongaciones minúsculas o barbicelas. Las barbas, de medida y textura variables, dan al ave su naturaleza aerodinámica.

Las barbicelas se agarran entre sí abrochándose con la ayuda de los ganchillos. Por ejemplo, la pluma de cigüeña posee unas seiscientos cincuenta barbas a cada lado del eje. De cada una de ellas se desprenden unas seiscientas barbicelas, las que se unen entre sí por medio de trescientos noventa ganchillos de la manera que lo hacen los dientes de un cierre de cremallera. Esa unión es tan apretada que ni siquiera el humo la atraviesa. Si por cualquier razón los ganchillos se separasen, los puede hacer volver fácilmente a la posición correcta sacudiendo las alas o alineando las plumas con el pico.

Las aves siempre deben mantener sus alas perfectamente aseadas, acicaladas y en condiciones para el vuelo si quieren sobrevivir adecuadamente. Para cumplir con esa necesidad usan el aceite que segregan por una glándula ubicada en la base de la cola. Con ese óleo limpian y lustran las plumas. También les sirve para impermeabilizarlas cuando nadan y se zambullen o cuando caminan o vuelan bajo la lluvia.

En los ambientes fríos las plumas les sirven para evitar el descenso de la temperatura corporal, mientras que en ambientes cálidos las comprimen sobre el cuerpo para mantenerlo fresco17.

 

Tipos de Plumas

Las plumas cumplen distintas funciones según la parte del cuerpo donde se hallen: la cola, las alas, etc. Las de la cola funcionan como timón y freno. Las de las alas, con una estructura distinta, permiten la expansión del área para incrementar la potencia de elevación del ave. Las plumas se juntan cuando las alas se dirigen hacia abajo al volar, con lo que se evita que el aire pase entre ellas. Y cuando se dirigen hacia arriba se abren y dejan pasar el aire18. Las aves también cambian, periódicamente, las plumas dañadas o desgastadas, con el objeto de mantener su capacidad de vuelo.

 

Características de las Máquinas Voladoras

Un examen profundo de las aves revela que están específicamente diseñadas para volar: el cuerpo ha sido creado con bolsas de aire y huesos huecos a fin de reducir su masa y tamaño; la naturaleza líquida del guano asegura que sea desechado el exceso de líquido; las plumas son extremadamente ligeras en relación a su volumen.

Examinemos una por una estas características especiales.

1 - El esqueleto.

La fortaleza del esqueleto es más que adecuada, incluso frente al hecho de que los huesos son huecos. Por ejemplo, el pinzón real de unos dieciocho centímetros de longitud, ejerce una presión de 68,5 kilos para abrir una semilla de aceituna. Los huesos del hombro, pecho y cadera se encuentran fusionados, lo que les da una mejor “organización” que la de otros animales. Este diseño mejora su reciedumbre. Otra característica del esqueleto, como ya hemos dicho, es que resulta relativamente más liviano que en todos los demás animales. Por ejemplo, el de la paloma pesa sólo alrededor del 4,4% de todo el cuerpo; los huesos del pájaro fragata pesan 118 gramos, es decir, menos que el peso total de sus plumas.

2 - El sistema respiratorio

La inmensa diferencia que existe entre el sistema respiratorio de las aves y el de otras criaturas, se debe a que las primeras necesitan mucho más oxígeno. Por ejemplo, hay tipos que requieren hasta veinte veces más que el utilizado por el ser humano, lo cual indica que el mecanismo en los mamíferos no puede proveer la cantidad demandada por las aves, quienes cuentan con otro distinto creado bajo principios específicos.

La corriente de aire en los pulmones de los mamíferos es de ida y vuelta. Viaja a través de una red de canales y se detiene en los pequeños sacos de aire (alvéolos pulmonares). Allí se produce el intercambio oxígeno-dióxido de carbono. El aire usado recorre el mismo camino de vuelta y es desechado por la boca o nariz.

En las aves, por el contrario, la corriente de aire es unidireccional. Por un extremo entra aire nuevo y el usado se expele por otro. Esto permite la incorporación del oxígeno necesario para satisfacer el requerimiento de altos niveles de energía. El bien conocido crítico del darwinismo y bioquímico australiano Michael Denton, explica esta cuestión:

En el caso de las aves, los bronquios centrales se bifurcan en la forma de finos tubos que pasan a través del tejido pulmonar. Llamados parabronquios, se juntan de nuevo eventualmente y forman un verdadero sistema circulatorio por el que el aire fluye en una sola dirección... Aunque los sacos de aire también se encuentran en ciertos grupos de reptiles, la estructura de los pulmones y del sistema respiratorio en las aves es absolutamente único. No hay semejanza con los pulmones de otras especies de vertebrados. Además, los pulmones de todas las aves son idénticos en las particularidades esenciales...19.

Michael Denton señala también en su libro Una Teoría en Crisis la imposibilidad de la formación de un sistema tan perfecto a través de la evolución progresiva:

Es algo extremadamente difícil de imaginar cómo pudo haber evolucionado gradualmente un sistema respiratorio a partir del diseño de otro tipo de vertebrado, especialmente si tenemos en cuenta que es absolutamente vital para un organismo mantener la función respiratoria sin defectos, pues de lo contrario puede conducir a la muerte en minutos. Así como las plumas no pueden funcionar como órganos de vuelo hasta que los ganchos y barbicelas no se ajusten a la perfección, tampoco los pulmones pueden funcionar como órganos para la respiración hasta que el sistema de parabronquios que los atraviesa y el sistema de sacos de aire que garantiza a los parabronquios el suplemento de aire estén muy desarrollados y sean capaces de trabajar a la perfección de manera integrada20.

En resumen, es imposible la transición de un pulmón de reptil a otro de ave debido al hecho de que durante esa fase no funcionaría y ninguna criatura puede vivir sin pulmones. Por lo tanto, nadie puede esperar millones de años hasta que mutaciones al azar le salven la vida.

La estructura única de los pulmones de las aves demuestra la existencia de un diseño perfecto que proporciona los altos niveles de oxígeno necesarios para volar. Sólo hace falta un poco de sentido común para comprender que la anatomía sin paralelo de las aves no es