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DEVOCIÓN ENTRE LOS ANIMALES:

 REVELANDO LA OBRA DE DIOS

 

 

 

 

 

En el nombre de Dios, el Clementísimo, el Misericordiosísimo

 

 

 

HARUN YAHYA

 

Fuente: www.harunyahya.com

  

 

Publicado por

GLOBALPUBLISHING

Gursel Mh. Darulaceze Cd. No: 9 Funya Sk. Eksioglu Is Merkezi B Blok D: 5 Okmeydani-Estambul/Turquía

Teléfono: (+90) 212 320 86 00

2004

Autor: Harun Yahya

Traducido por J.A.R (Octubre 2004)

Impreso por Kelebek Matbaacilik / Marzo 2004

Litlos Yolu Nevzat Fikret Koru Holding Binası

4/1 A Blok Topkapı-Estambul Teléfono: (+90) 212 612 43 59

Todos los versos del Sagrado Corán han sido tomados de la traducción realizada por la Asociación Estudiantil Musulmana de Oregon State University y publicada en edición electrónica en www.intratext.com

www.harunyahya.com


 

 

ÍNDICE DE CONTENIDOS

 

*Introducción                                                                                       

*La Conciencia en los Animales: Uno de los

Callejones sin Salida de la Teoría de la Evolución              

*Devoción altruista de las criaturas dentro de

La Familia                                                                                  

*Cooperación y solidaridad entre animales          

*Conclusión                                                                                                     

*El Engaño del Evolucionismo                                        


 

ACERCA DEL AUTOR

 

Harun Yahya es el seudónimo bajo el cual escribe el Sr. Adnan Oktar

Nació en Ankara (Turquía) en 1956. Se trata de un intelectual prominente imbuido de una moral extraordinaria, que le anima y motiva a promulgar todos aquellos valores más sagrados. Su lucha intelectual comenzó en 1979, mientras cursaba en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Mimar Sinan. En sus años de estudiante universitario llevó a cabo una investigación pormenorizada de las filosofías e ideologías materialistas que reinaban en su entorno, hasta el punto que llegó a saber más de las mismas que quienes las defendían. Como resultado de ese conocimiento, escribió varios libros acerca de la falacia de la teoría de la evolución. Su esfuerzo intelectual en la denuncia del darwinismo y el materialismo se convirtió en un fenómeno de amplitud mundial. Según la edición del 22 de abril de 2000 de New Scientist, Oktar se convirtió en un “héroe internacional” al difundir la realidad de la creación y el fraude que encierra la teoría de la evolución. También ha presentado al público varios trabajos sobre el racismo sionista, la masonería y sus efectos negativos en la historia mundial y sobre asuntos políticos. Además Oktar ha escrito más de cien libros describiendo las normas morales del Sagrado Corán así como cuestiones referidas a la fe.

El seudónimo que utiliza está formado con los nombres “Harun” (Aarón) y “Yahya” (Juan), en consideración y recuerdo de ambos profetas, quienes lucharon contra la falta de fe.

 

IMPACTO MUNDIAL DE LAS TRABAJOS DE HARUN YAHYA

 

Sus trabajos incluyen: El Nuevo Orden Masónico; La ‘Mano Secreta’ en Bosnia; Detrás de las Escenas de Terrorismo; Los Kurdos la Carta Secreta de Israel; Una Estrategia Nacional para Turquía; La Solución: Las Normas Éticas del Sagrado Corán; El Invierno del Islam y la Primavera Esperada; El Comunismo al Acecho; El Fascismo, la Sangrienta Ideología del Darwinismo; La Oposición de Darwin a los Turcos; Los Desastres Producidos por el Darwinismo a la Humanidad; El Engaño del Evolucionismo; Artículos de Fe (1, 2 y 3); Un Arma de Satanás: el Romanticismo; Verdades (1 y 2); El Mundo Occidental se Vuelve Hacia Dios; Pueblos Desaparecidos; El Profeta Moisés; El Profeta José; La Época de Oro; Dios y el Arte del Color; La Gloria de Dios Está en Todas Partes; La Verdad de la Vida en Este Mundo; Confesiones de los Evolucionistas; La Magia Negra del Darwinismo; La Religión del Darwinismo; El Colapso de la Teoría de la Evolución en 20 Preguntas; El Sagrado Corán Guía el Camino de la Ciencia; El Real Origen de la Vida; La Creación del Universo; Respuestas Precisas a los Evolucionistas; Falsedades del Evolucionismo; Los Milagros del Sagrado Corán; El Conocimiento de la Célula; Una Retahíla de Milagros; El Designio en la Naturaleza; Autosacrificio y Modelos Inteligentes de Comportamiento entre los Animales; La Eternidad Ya Ha Comenzado; El Fin del Darwinismo; Meditación Profunda; La Eternidad y la Realidad del Destino; Conocimiento de la Verdad; Nunca Defienda la Ignorancia; El Secreto del ADN; El Milagro en el Átomo; El Milagro en la Célula; El Milagro del Sistema Inmune; El Milagro en el Ojo; El Milagro de la Creación en las Plantas; El Milagro en la Araña; El Milagro en la Hormiga; El Milagro en el Mosquito; El Milagro en la Abeja Melífera; El Milagro en la Semilla; El Milagro de la Termita; El Milagro Verde: la Fotosíntesis; El Milagro de la Hormona; El Milagro del Ser Humano; El Milagro de la Creación del Ser Humano; El Milagro de la Proteína.

Los libros del autor para niños son: ¡Chicos, Darwin Mentía!; El Mundo de los Animales; El Esplendor en los Cielos; El Mundo de Nuestras Pequeñas Amigas: las Hormigas; Abejas que Fabrican Celdas Perfectas; Habilidosos Constructores de Represas: los Castores.

Entre su folletos tenemos: El Misterio del Átomo; El Colapso de la Teoría de la Evolución; El Hecho de la Creación; El Colapso del Materialismo; El Fin del Materialismo; Las Equivocaciones de los Evolucionistas 1; Las Equivocaciones de los Evolucionistas 2; El Colapso Microbiológico de la Evolución; El Mayor Engaño de la Historia de la Biología: el Darwinismo.

 

Otros trabajos del autor sobre temas Sagrado-Coránicos incluyen: Conceptos Básicos del Sagrado Corán; Valores Morales en el Sagrado Corán; Rápida Adhesión a la Fe (1, 2 y 3); ¿Nunca Pensaron Acerca de la Verdad?; Razonamiento Imperfecto del Incrédulo; Devoto de Dios; Abandono de la Sociedad de la Ignorancia; La Verdadera Morada de los Creyentes: el Paraíso; Conocimiento del Sagrado Corán; Index del Sagrado Corán; La Emigración por la Causa de Dios; Referencia a los Hipócritas en el Sagrado Corán; Los Secretos de los Hipócritas; Los Nombres de Dios; La Comunicación del Mensaje y la Discusión en el Sagrado Corán; Respuestas desde el Sagrado Corán; Muerte, Resurrección, Infierno; La Lucha de los Mensajeros; El Enemigo Jurado del Ser Humano: Satanás; Idolatría: la Mayor Infamia; La Religión del Ignorante; La Arrogancia de Satanás; El Rezo en el Sagrado Corán; La Importancia de la Conciencia en el Sagrado Corán; El Día de la Resurrección; No Olvidar Nunca; Desprecio de los Dictámenes Sagrado Coránicos; Conductas Humanas en la Sociedad de la Ignorancia; La Importancia de la Paciencia en el Sagrado Corán; Lo Que Dicen Nuestros Mensajeros; La Compasión de los Creyentes; El Temor a Dios; La Pesadilla de los Incrédulos; Jesucristo Vendrá; Las Bellezas Obsequiadas a la Vida por el Sagrado Corán, Un conjunto de Bellezas de Dios (1, 2, 3 y 4); La Iniquidad Llamada “Burla”; El Misterio de la Prueba; La Verdadera Sabiduría Según el Sagrado Corán; El Combate con la Religión de la Irreligión; La Escuela de Yusuf; La Importancia de Seguir la Palabra Genuina; La Alianza del Bien; La Difamación Contra los Musulmanes a lo Largo de la Historia; ¿Por Qué Te Autoengañas?; El Islam: la Religión de la Tranquilidad; El Entusiasmo y el Vigor Según el Sagrado Corán; Viendo el Bien en Todas las Cosas; ¿Cómo Interpreta el Sagrado Corán el Ignorante?; Algunos Secretos del Sagrado Corán; El Valor de los Creyentes; Esperanzado en el Sagrado Corán; Principios Islámicos; Sordos al Sagrado Corán.

Muchos de estos escritos están siendo traducidos al inglés, francés, alemán, Italiano, ruso, español, árabe, portugués, albanés, serbo-croata (bosnio), polaco, urdu, indonesio, kazajo, azerí y malayalam (idioma del estado hindú de Kerala). El objetivo propuesto es traducir la colección completa al inglés y a otras lenguas en el futuro cercano, de modo que esté disponible para beneficio de todos.

El denominador común en los escritos de Harun Yahya es que todos sus temas se atienen plenamente al Sagrado Corán y al modo de ver y entender Sagrado-Coránicos. Además, todos los asuntos que tienen relación con la ciencia y que generalmente son considerados complicados y confusos, son narrados de manera lúcida y explícita. Este es uno de los motivos por el que los libros del autor interesan a tanta gente, de cualquier edad y grupo social.

Sus composiciones referidas a cuestiones de fe, comunican la unidad de Dios y tienen como propósito principal presentar el Islam a quienes no dan importancia a la religión, reconciliando sus corazones con la verdad. Para los musulmanes, por otra parte, sirven tanto de advertencia como de recordatorio. Además, el desarrollo de los temas fundamentales de los que se ocupa el Sagrado Corán sirve para urgirles a que sean más aplicados y contemplativos.

Sus trabajos sobre cuestiones del campo de la ciencia, cimentados en la investigación, las evidencias y la meditación profunda, se ocupan de numerosos detalles por medio de los cuales enfatiza el poder, sublimidad y majestad de Dios.

Estos libros exponen para los no musulmanes los signos de la existencia de Dios y la excelencia de Su creación de una manera muy explícita y precisa. Por otra parte, aumentan la fe y buena disposición del creyente y pueden servir, de forma muy adecuada, para comunicar el Islam a otros que no practican la religión en su sentido más cabal.

Dentro de esa serie de escritos hay un subgrupo dedicado a demoler las mentiras del evolucionismo. El propósito principal es pulverizar la filosofía materialista y atea que ha sido presentada como una alternativa en rivalidad de la religión e impuesta en todo el mundo a partir del siglo XIX. El gran impacto de estos libros sobre los lectores, significa que se cumple el propósito en gran medida. Como precisamente se dice en el Sagrado Corán --Antes, al contrario, lanzamos la Verdad contra lo falso, (y) lo invalida (a lo falso)... (Sagrado Corán, 21:18)--, estos escritos destruyen ese tipo de razonamiento e ideología de los sistemas incrédulos y ayudan a completar la revelación de la luz de Dios (Sagrado Corán, 61:8). Es por eso que juegan un papel significativo en la guerra intelectual contra los no creyentes.

El sello del Profeta Muhammad (PB), en las tapas de los libros, simboliza que éstos tienen una relación estrecha con el Sagrado Corán. Asimismo indica que el Sagrado Corán es el último libro y la última palabra de Dios y que nuestro Profeta (BP) es el último de Sus mensajeros. El escritor busca, valiéndose de los atributos del Sagrado Corán y del Profeta (BP), refutar en todas sus obras los supuestos fundamentales del ateísmo y pronunciar “la última palabra” que debería poner fin a las aseveraciones de los infieles. El signo del Profeta Muhammad (PB), --poseedor del honor y sabiduría más grande-- se usa como súplica al objeto de que, efectivamente, se esté diciendo esa “última palabra”.

 

NOTA ADICIONAL SOBRE LOS LIBROS DE HARUN YAHYA

 

Los temas relacionados con la fe se explican a la luz de los versículos Sagrado-Coránicos y se invita a la gente a estudiar la palabra de Dios y a vivir en consonancia con ella. Todas las cuestiones de las que se ocupan los versículos de Dios son explicadas de distintas maneras para no dejar ningún lugar a dudas o interrogantes sin respuestas en la mente del lector. El estilo empleado, sencillo, directo y fluido, consigue que todas las personas, de cualquier edad y grupo social, puedan comprender fácilmente sus contenidos. La narrativa lúcida y efectiva que exhiben, hace posible que se los pueda leer sin pausa, desde el principio al fin. Incluso quienes rechazan con rigor la espiritualidad son influenciados por lo que se relata y no pueden refutar la veracidad de lo que exponen.

Todos estos trabajos se pueden leer individual o colectivamente. La lectura resulta más provechosa en grupos de discusión, debido a las reflexiones y experiencias que se aportan. Además, será un gran servicio a la religión contribuir a su difusión y lectura, pues están escritos con el único propósito de lograr el contento de Dios. Todos ellos son extraordinariamente convincentes. En consecuencia, quienes quieran comunicar la religión a otros, cuentan con uno de los métodos más efectivos, es decir, impulsar su lectura.

En la redacción de los mismos no encontrará los puntos de vista del escritor, explicaciones basadas en fuentes poco fiables, estilos que no observen el respeto y reverencia debidos a los temas sagrados ni desesperanza, incertidumbre o explicaciones pesimistas que motiven el descarrío de los corazones.


 

INTRODUCCIÓN

 

En estos momentos, al comienzo del siglo XXI. La teoría de la evolución de Darwin está perdiendo credibilidad científica de forma vertiginosa. Esta teoría, que los materialistas abrazaron de forma entusiasta a principios del siglo XX y que impusieron a las masas como hecho científico, es ahora reconocida como carente de validez. Los factores que más han influido en este cambio de percepción han sido los avances realizados en microbiología, paleontología y bioquímica, ciencias íntimamente relacionadas con la teoría de la evolución. Los descubrimientos en estos campos de la ciencia revelan que la vida no ha evolucionado progresivamente, por azar y a través de un proceso de prueba y error, tal como propone la teoría de Darwin. (Para más detalles ver el capítulo “El Concepto Erróneo de la Evolución”)

La teoría de la evolución nunca ha podido ofrecer una prueba científica de sus postulados acerca del origen de la vida. Tampoco ha dado respuesta acerca de los orígenes de las innumerables características extraordinarias de los seres vivos. Una de las muchas consideraciones que puso la teoría de la evolución en una situación incómoda es la devoción mostrada por los seres vivos, la protagonista de este libro.

Los animales en la naturaleza exhiben a menudo conductas basadas en el amor desinteresado, se relacionan en base a la solidaridad y cooperación y exhiben ternura hacia los otros.

Al proponer su teoría, Darwin basó sus propuestas en un mecanismo que llamó la “selección natural”. Esta selección en sí misma no tiene capacidad evolutiva. De acuerdo con sus tesis, toda la vida se originó a partir de un antepasado común, el cual se transformó haciendo aparecer diferentes especies de acuerdo a diferencias ambientales. Aquellos que se adaptaron mejor a su medio sobrevivieron para reproducirse y legar a la siguiente generación cualquier pequeño cambio genético que hubieran adquirido. Así, tras un largo periodo de tiempo, sólo los individuos más capaces y los que mejor se adaptaron evitaron la extinción. Darwin sugirió que todas las especies en la naturaleza se hallan inmersas en una lucha por la supervivencia, en la que los más capaces vencen y los débiles perecen.

Julian Huxley, ardiente defensor de la evolución, definió la naturaleza de este modo:

...casi toda la lucha por la existencia se dirige no contra las fuerzas de la naturaleza, ni contra los enemigos, ni contra competidores de otras especies, sino contra otros miembros de la misma especie. No sólo lucha la especie como conjunto (en sentido metafórico) para sobrevivir y reproducirse, sino también lo hacen los individuos dentro de ella. 1

Pero ¿es cierto, como dicen los evolucionistas, que la naturaleza esta gobernada por reglas crueles en una lucha individual y egoísta, en la que el fuerte domina y el débil es eliminado?

Podemos encontrar la respuesta a esta cuestión investigando en la propia naturaleza. Por supuesto toda criatura viviente debe buscar comida y refugio e incluso debe cazar su propio alimento y ser agresiva en su defensa. No obstante éste no es el único principio por el que se guían. La gran mayoría de las criaturas muestran incomparables actos de amor desinteresado por sus crías y familias, por otros animales del grupo e incluso por otras especies. El reino animal a menudo muestra conductas que reflejan devoción y cooperación, solidaridad y defensa de los intereses de los demás.

La teoría de la evolución, afirmando que la naturaleza es sólo un campo de batalla, no llega a explicar estos ejemplos de devoción. Los seres vivos echan por tierra la afirmación central de la evolución de forma clara y definitiva. La selección natural no puede explicar por qué una cebra que acaba de evitar el ataque de un depredador, arriesga su propia vida regresando para salvar a otros miembros en peligro de su manada ni, ya que hablamos de eso, por qué el pez plateado desafía a la muerte saliendo a tierra para asegurar la supervivencia de sus huevos. De acuerdo con los evolucionistas, la selección natural habría eliminado esta conducta altruista hace mucho tiempo.

Al mismo tiempo que invalida la teoría de la evolución, la devoción y cooperación entre animales da testimonio de una importante verdad: que el universo entero ha sido creado por un ser superior y que cada criatura actúa inspirada por Dios, su Creador.

En las próximas páginas descubriremos algunos de las sorprendentes conductas exhibidas por animales que no poseen intelecto. Cualquier persona con razón y conocimiento entenderá que tal tipo de conducta sólo puede darse por el poder y control de Dios, Señor de todos los seres vivos. Como Él mismo revela en el Sagrado Corán:

 

En vuestra creación y en las bestias que Él esparce hay signos para gente que está convencida. (Sagrado Corán, 45: 4)

 

 


 

LA CONCIENCIA EN LOS ANIMALES: UNO DE LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN

 

 

Sobre la Tierra, el Hombre es el único que posee inteligencia y razón. A parte de sus características físicas, las características más importantes que lo distingue de otros seres son aquellas que derivan de su inteligencia humana y el poder de razonamiento: la facultad de comparar, decidir, razonar, predecir, planear con anticipación para tomar precauciones, comprensión, trabajo con vistas a objetivos futuros y otras similares. Ninguna otra criatura de la naturaleza posee una inteligencia con tan alto grado de conciencia. Por lo tanto, no puede esperarse por parte de los animales una planificación de sucesos futuros o la aplicación de cálculos de ingeniería para la solución de problemas en su vida diaria.

Así que ¿cómo se explican esas conductas que tan a menudo se observan en la naturaleza, claramente producto de la razón y el conocimiento? ¡Especialmente cuando algunos de estas conductas pertenecen a seres que no tienen cerebro! Antes de contestar esta pregunta, podremos entender su importancia si, en primer lugar, repasamos algunos claros ejemplos de conducta animal originada en el conocimiento y el razonamiento.

 

Las presas de los castores: Proyectos de Ingeniería

 

Los castores proyectan como auténticos ingenieros, trabajan como consumados constructores y realizan guaridas diseñadas de forma extraordinaria. Con gran habilidad, construyen presas que ralentizan el caudal del agua en el lugar donde tienen sus alojamientos. Para llevar esto a cabo deben realizar tareas bastantes tediosas. En primer lugar, deben procurarse gran cantidad de troncos y ramas, tanto como alimento como materia prima para la presa y la guarida. Para este fin, derriban árboles royendo los troncos con sus incisivos. Se ha podido observar que en este proceso, se aseguran de que el medio ambiente sea el apropiado. Generalmente prefieren trabajar allí donde el viento sopla hacia el agua. De esta manera, la mayoría de los troncos caen en la dirección deseada y los castores pueden transportarlos más fácilmente.

Las guaridas de los castores tienen un diseño muy complicado. Cada alojamiento tiene dos entradas bajo el agua, a nivel de superficie una despensa y más arriba una cámara para descansar que se mantiene seca y que dispone de un tubo de ventilación.

Los castores construyen las paredes exteriores de sus guaridas apilando los materiales que reúnen y rellenando cada hueco con barro y pequeñas ramas hasta que todo queda completamente estanco.

Los materiales que usan protegen el alojamiento de cualquier deslizamiento y lo mantienen a salvo del agua fría. En invierno queda cubierto por la nieve pero, aunque la temperatura exterior caiga por debajo de los -35° C, la temperatura interior permanece por encima del punto de congelación. También tienen un almacén de comida guardada bajo el agua para cuando la comida escasea en invierno.

Los castores también construyen una red de canales, cada uno de ellos de aproximadamente un metro de ancho, a través de los cuales pueden alcanzar los árboles de los que se alimentan, que se encuentran normalmente en un lugar más alto y seco a considerable distancia de la guarida.

Los castores construyen sus presas con vegetación y piedras, de una forma muy similar a sus guaridas. Primero tejen ramas atravesando el agua entre las dos orillas de un riachuelo formando una estructura entretejida triangular. Para rellenar los huecos y aumentar su altura, trabajan contra la corriente y siguen añadiendo ramas y barro hasta que la presa finalmente consigue transformar un pequeño riachuelo en un amplio estanque de aguas tranquilas. Con esto y el aumento de la profundidad consiguen un hábitat ideal donde pueden almacenar comida para el invierno y además disponen de un área donde pueden nadar libremente y transportar con facilidad sus materiales. Al mismo tiempo, crean un amplio y seguro foso alrededor de su guarida, como aquellos que rodeaban los castillos, que los hacen inexpugnables para los depredadores. 2

Esta breve exposición muestra cómo cada etapa en la construcción de los castores refleja inteligencia, planificación, conocimiento y cálculo. Pero sería irracional atribuir al castor, un animal sin inteligencia ni capacidad de razonamiento, estas cualidades. Por lo tanto debemos encontrar una explicación para el origen de la conducta de los castores. Si esta capacidad de planificación e inteligencia no pertenece al castor, ¿a quién pertenece? La respuesta es Dios, que proporciona estas características superiores al castor y a muchas más criaturas de las que veremos ejemplos en los próximos capítulos. Con Su infinita razón y poder, Dios las ha creado, les ha inspirado sus habilidades superiores, y les ha ordenado llevar a cabo sus ingeniosos planes.

 

Polilla Atlas: la oruga que planea con anticipación

 

Por supuesto, los castores no son las únicas criaturas de la naturaleza que planean, calculan y muestran conducta racional. Otro de los seres que tienen éxito en este ámbito es una especie de oruga, mucho más pequeña que el castor, de la que uno nunca esperaría el más mínimo brillo de inteligencia. Es la oruga de la polilla Atlas.

Esta oruga se convierte en crisálida dentro de un capullo como todas las demás orugas, manteniéndose resguardada bajo una hoja una vez sale en forma de larva. Lo hace de acuerdo con un astuto y premeditado plan cuyas fases requieren una gran habilidad. Dado que una hoja verde y fresca no puede ser doblada para formar un refugio protector, la oruga soluciona este problema con la más simple solución imaginable. Primero ata la hoja a la rama con su seda para que ésta no caiga cuando el animal rompa masticando el tallo. Inevitablemente la hoja una vez cortada se seca y algo más tarde comienza a rizarse. De esta manera, la oruga obtiene un tubo vegetal listo para utilizar en unas pocas horas.

En un principio, puede pensarse que al esconderse en una hoja seca la oruga muestra una conducta inteligente. Puede que sea cierto. Pero así también representa una presa fácil. El diferente color de una hoja seca puede atraer la atención de los pájaros y representar un fatal destino para la oruga.

Pero de nuevo la oruga actúa para prevenir ser reconocida fácilmente. Como un matemático haciendo cálculo de probabilidades, prepara otras cinco o seis hojas “señuelo” exactamente iguales a la que la esconde a ella y teje seda alrededor de ellas. De esta forma cualquier pájaro hambriento debe elegir entre seis o siete hojas secas, de las cuales sólo una contiene la crisálida de la oruga. Las otras son sólo engaños. Si un pájaro fija su atención sobre una de las hojas secas, las posibilidades de encontrar la oruga son de seis a uno. 3

Es evidente que estas conductas son inteligentes y premeditadas. Pero ¿es posible para una oruga con cerebro microscópico y el más simple de los sistemas nerviosos desarrollar semejante conducta? La oruga no tiene la facultad de pensar, de planear con anticipación. Ni puede posiblemente haber aprendido esta estratagema de otra oruga no siendo ni siquiera consciente del peligro que los pájaros pueden representar. Así que ¿quién tuvo la idea de cómo engañar a los depredadores de la oruga?

Si preguntáramos a los evolucionistas estas cuestiones, nunca nos darían una respuesta clara y satisfactoria. En su lugar, al verse en el aprieto, recurrirán a la contestación de siempre: el instinto. Dicen que tal conducta es instintiva. En el caso que acabamos de examinar, la primera pregunta que deben contestar es “defina instinto”. Si tal comportamiento, como el de la oruga ocultándose en una hoja, es instintivo, debe haber algún mecanismo o fuerza que la lleve a hacer eso. De igual forma, una fuerza similar debe empujar al castor a construir sus presas y guaridas. Y, como puede deducirse de la primera sílaba de la palabra instinto, este mecanismo o fuerza debe estar en algún lugar dentro de la criatura.

 

¿Cual es la fuente de los instintos?

 

Los científicos usan la palabra instinto para definir conductas innatas en los animales. Quedan siempre sin contestar, sin embargo, preguntas sobre cómo estas conductas instintivas aparecieron la primera vez y cómo los animales desarrollaron estos instintos y los transmitieron a las generaciones siguientes.

En su libro El Gran Misterio de la Evolución, el evolucionista y geneticista Gordon Rattray Taylor admite ser ésto un callejón sin salida lógico:

Cuando nos preguntamos de qué manera un patrón de conducta instintiva apareció la primera vez y se convirtió en algo fijado hereditariamente, no encontramos respuesta... 4

Algunos evolucionistas no admiten este dilema como lo hace Taylor y tratan de pasar sobre estas cuestiones con una retórica vaga y sin sentido. De acuerdo con la teoría de la evolución las conductas instintivas están codificadas en los genes. De acuerdo con este razonamiento las abejas construyen sus extraordinarios y matemáticamente precisos panales por instinto. En otras palabras, alguien debe haber programado en los genes de todas las abejas del mundo el instinto para construir panales hexagonales regulares.

Si es así, cualquier persona con razonamiento y sentido común debe preguntarse: si los seres vivos actúan como lo hacen en la mayoría de las ocasiones porque han sido programados para hacerlo así, ¿quién les programó en primer lugar? Ningún programa se auto-genera o se auto-completa y cada programa debe tener un programador que lo origine.

Los evolucionistas no encuentran respuestas a esta pregunta. En sus publicaciones sobre la materia usan una oportuna cortina de humo: afirman que la “Madre Naturaleza” proporciona a todas las criaturas sus cualidades innatas. Pero la “Madre Naturaleza” está compuesta de rocas, suelo, agua, árboles y plantas. ¿Cuál de estos elementos puede hacer a los animales comportarse de esa manera racional y consciente? ¿Qué componente de la naturaleza tiene la inteligencia o habilidad para programar a los seres vivos? Todo lo que vemos ha sido creado y por lo tanto no pueden crear a su vez. ¿Qué persona inteligente al ver un cuadro diría: “Qué bonita pintura han dibujado estos pigmentos”? Sería una pregunta irracional. De la misma manera, sería irracional afirmar que las criaturas sin inteligencia pueden programar a sus descendientes para que actúen racional e inteligentemente.

Aquí, nos enfrentamos a un clamoroso hecho: ya que estas criaturas no han adquirido estas características superiores con sus propias inteligencias sino que nacieron con ellas, algún Ser Superior en inteligencia y conocimiento debió otorgarles estas habilidades y las creó de tal manera que transformaran sus conductas. Sin duda el dueño de esta inteligencia y conocimiento que vemos en todas las manifestaciones de la naturaleza es Dios.

En el Sagrado Corán Dios usa las abejas como ejemplo, diciendo que es Él quien las inspira en su aparentemente inteligente conducta. En otras palabras, es la inspiración de Dios lo que en realidad los evolucionistas intentan explicar como instintos, o “programas” para hacer ciertas cosas. Esta realidad es revelada en el Sagrado Corán:

 

Tu señor ha inspirado a las abejas: “Estableced habitación en las montañas, en los árboles y en las construcciones humanas. Comed de todos los frutos y caminad dócilmente por los caminos de vuestro Señor.” De su abdómen sale un líquido de diferentes clases, que contiene un remedio para los hombres. Ciertamente, hay en ello un signo para gente que reflexiona. (Sagrado Corán, 16: 68-69)

 

Los evolucionistas rechazan este claro hecho para negar la existencia de Dios. En realidad ellos mismos buscan una explicación para la conducta observada en los animales, pero son conscientes de que la teoría de la evolución no puede explicarlo. En cualquiera de los libros o publicaciones evolucionistas que circulan sobre la conducta animal se pueden leer frases como: “Para hacer esto se requiere una inteligencia superior, pero ¿cómo los animales que carecen de ella pueden hacerlo? La ciencia no tiene respuesta.”

El renombrado evolucionista Hoimar von Ditfurth hace comentarios sobre la oruga de la polilla Atlas que son un clásico ejemplo de lo que todos los evolucionistas dicen sobre la obvia conciencia animal:

El hecho de engañar a los depredadores con señuelos (otras hojas secas) para evitar ser comida nos parece sorprendente, pero ¿de quién parte esta idea? Es una estrategia tremendamente original despachar pájaros hambrientos que buscan orugas reduciendo la probabilidad de ser descubiertas entre hojas secas. ¿Quién la diseñó para ser usada por la oruga tan pronto como es concebida? Estos son métodos de supervivencia usados por los seres humanos. Sin embargo, si tenemos en cuenta el primitivo sistema nervioso central de la oruga de la polilla Atlas en comparación con su conducta, se ve que es claramente incapaz de razonar o diseñar nada así. Entonces ¿cómo es posible la oruga se proteja de esta manera? En el pasado los naturalistas, al observar tales hechos creían no sólo en la existencia de milagros, sino en la existencia de un Creador supernatural o Dios quien, con objeto de proteger Sus creaciones, distribuía este conocimiento para que pudieran defenderse. Esta explicación es anatema para los naturalistas actuales. Pero por otro lado es igualmente absurdo para la ciencia moderna tratar de explicar estos fenómenos como instintos. Al contrario de lo que la mayoría de nosotros podemos creer, atribuir tal conducta al instinto (en este caso el de la oruga), significa interpretarlos como innatos. Esto no nos lleva más lejos de como estábamos al principio y nos impide encontrar la verdadera respuesta al problema. No obstante es claramente irracional hablar de la “inteligencia” de orugas que carecen de un cerebro desarrollado. Aún así, si analizamos las conductas que hemos estado explicando desde el principio, nos damos cuenta de que algunas de sus características cumplen con los criterios bajo los cuales se define la inteligencia. Si enfocar un objetivo, predecir acontecimientos futuros, calcular la conducta potencial de otras especies y responder adecuadamente no indica inteligencia, entonces ¿qué es? 5

El párrafo anterior es el intento de un famoso evolucionista de explicar la conducta de una pequeña oruga que actúa con inteligencia y planificación. En tales libros y publicaciones no se encuentran más comentarios o explicaciones que esta clase de frases demagógicas y preguntas sin respuesta.

En realidad Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución, reconoció la amenaza que la conducta instintiva de los animales significaba para su teoría. En su libro Sobre el origen de las Especies esto queda admitido, aquí y en otras partes:

Muchos instintos son tan maravillosos que su desarrollo significará probablemente para el lector una dificultad suficiente como para rechazar mi teoría en su totalidad. 6

En Vida y Cartas de Charles Darwin, Francis Darwin, su hijo, relata el dilema de su padre sobre el tema de los instintos:

El Capítulo III de [el origen de las Especies], que da fin a la primera parte, trata de las variaciones que suceden en los instintos y hábitos de los animales... Parece haber sido emplazado tan al principio del Ensayo para prevenir un abrupto rechazo de su teoría por parte del lector a quien la idea de la selección natural actuando en base a instintos puede parecer imposible. Esto es lo más probable ya que el Capítulo sobre el Instinto en el “origen” se menciona especialmente (Introducción, página 5) como “una de las más evidentes y graves dificultades de la teoría.” 7

 

Los instintos no se transforman a través de la Evolución

 

Los que proponen esta teoría dicen que casi toda la conducta animal es instintiva, pero tal como hemos dicho antes, los evolucionistas no pueden explicar la fuente de los instintos, cómo aparecen por primera vez o cómo los animales adquieren su aparentemente cognoscitiva conducta. Cuando algunos evolucionistas se sienten acorralados, afirman que los animales adquieren algunas conductas a través de la experiencia, y el proceso de selección natural automáticamente elige los de más éxito para la supervivencia, y éstos son transmitidos a la próxima generación a través de la herencia.

No se necesita una profunda reflexión para detectar los agujeros en este razonamiento. Procederemos ahora a examinar los errores en las afirmaciones de los evolucionistas.

 

1. Refutación de la afirmación de que conductas ventajosas son elegidas a través de la selección natural

La selección natural, uno de los mecanismos centrales de la teoría de Darwin, significa que cualquier cambio (físico o de conducta) beneficioso para un animal es seleccionado preferentemente sobre otros convirtiéndose en una característica permanente que se transmite a la siguiente generación.

Pero aquí hay un punto crucial que no debemos pasar por alto: la teoría de Darwin presupone que la naturaleza es capaz de distinguir entre lo beneficioso y lo perjudicial, haciendo así elecciones conscientes. No obstante no hay en la naturaleza fuerza o conciencia capaz de semejante proeza. Ni siquiera el propio animal ni otra criatura tienen la facultad para determinar qué conducta es beneficiosa. Sólo un Ser consciente y cuya inteligencia ha creado tanto a la naturaleza como a los animales puede tomar estas decisiones.

El mismo Darwin admitió la imposibilidad de adquirir una conducta beneficiosa y compleja a través de la selección natural. Confesó que su afirmación se debió más a la imaginación que a la ciencia y que por lo tanto tenía fallos. Aún así, insistía:

Finalmente, puede no haber deducción lógica, pero a mi imaginación es mucho más satisfactorio mirar los instintos como los del joven cuco desalojando a sus hermanos adoptivos, las hormigas reclutando esclavos, etc. no como instintos especialmente donados o creados, sino como pequeñas consecuencias de una ley general que lleva a la mejora de los seres orgánicos, es decir, su multiplicación, y diversificación. Dejar vivir a los más fuertes y morir a los más débiles. 8

El profesor Cemal Yildirim, uno de los principales evolucionistas turcos, admite que la selección natural no puede explicar la ternura y amor de una madre hacia sus crías:

¿Puede el amor de una madre explicarse por el ciego proceso de la selección natural la cual no tiene componentes espirituales? Para tales preguntas, los biólogos darwinistas apenas pueden dar una respuesta satisfactoria. 9

En los seres vivos que carecen de inteligencia y razón, hay ciertas cualidades espirituales innatas que no han podido ser adquiridas por su propia voluntad. Por lo tanto debe existir algún poder que se las da. Ni la naturaleza ni el proceso de selección natural posee la conciencia y las cualidades espirituales necesarias y por lo tanto no pueden ser la fuente de estas cualidades. La realidad es que todos los seres vivos viven bajo la voluntad y control de Dios. Por eso, a menudo en el mundo natural presenciamos conducta consciente en animales no-pensantes que nos hace preguntarnos “¿Cómo pude un animal hacer eso?” o “¿Cómo pudo esa criatura pensar eso?”

 

2 Refutación de la afirmación de que la conducta puede ser adquirida a través de la Selección Natural y transmitida a la generación siguiente

La segunda afirmación de los evolucionistas es que las conductas de los individuos que logran sobrevivir pueden ser transmitidas a futuras generaciones. Pero esto es totalmente inconsistente. En primer lugar, aunque los animales aprendieran una conducta a través de la experiencia, les resulta imposible transmitírselo a sus descendientes. La conducta aprendida pertenece al (y muere con) el animal que lo adquiere. Es definitivamente imposible transmitir conductas aprendidas vía carga genética.

El evolucionista Gordon R. Taylor, al que ya nos hemos referido antes, rechaza la afirmación de algunos biólogos de que la conducta de un organismo puede ser transmitida a sus descendientes:

Los biólogos asumen alegremente que la herencia de una conducta específica es posible y que incluso sucede con una cierta frecuencia. Así el ya fallecido Theodosius Dobzhansky (un evolucionista y profesor de Zoología) declara rotundamente: “Todas las estructuras corpóreas y sus funciones son, sin excepción, producto de la herencia llevada a cabo en alguna secuencia medioambiental. Así lo son también todas las formas de conducta, sin excepción.” Esto sencillamente es falso y es lamentable que un hombre de la categoría de Dobzhansky llegue a sostenerlo. Algunas formas de conducta lo son, ciertamente, pero no hay forma de saber que todos lo sean.

Pero el hecho palmario es que el mecanismo genético no muestra la más mínima capacidad de comunicar patrones específicos de conducta. Lo único que hace es fabricar proteínas. Al producir más cantidad de ciertas hormonas pueden modelar la conducta de forma general, haciendo al animal más agresivo, más pasivo o quizá más maternal. Pero no existe la más remota indicación de que pueda transmitir un programa de conducta específico como la secuencia de acciones necesarias para la construcción de un nido.

Si es cierto que la conducta puede heredarse, cuáles son las unidades de conducta que se transmiten (ya que presumiblemente hay unidades) Nadie ha sugerido respuesta alguna. 10

Como ha declarado Gordon Taylor, no es científico afirmar que los patrones complejos de conducta son innatos. Una serie de acciones conscientes, como la construcción de un nido por un pájaro, las presas por los castores o los panales por las abejas, es de tal complejidad que requiere previsión. El hecho de que las abejas y las hormigas obreras sean estériles presenta otra prueba convincente de que la conducta no puede ser engendrada.

Las hormigas obreras en una colonia desarrollan una conducta específica que requiere un cierto nivel de conocimiento y no poca habilidad para evaluar. Sin embargo, las hormigas obreras no pueden adquirir nada de esto genéticamente porque son estériles y no pueden transmitir estas características a la generación siguiente. Entonces debemos plantear a los evolucionistas esta cuestión: ¿Cómo transmitió a la generación siguiente esta conducta adquirida la primera hormiga obrera? No sólo las hormigas, también estériles abejas y termitas obreras exhiben conductas que requieren inteligencia, habilidad, solidaridad, disciplina, trabajo en equipo y devoción. Pero desde el día en que estas criaturas aparecieron hace millones de años, han sido incapaces de transmitir ninguna de estas características adquiridas.

Aún más, tampoco se puede decir que aprendieron a comportarse de forma tan extraordinaria. Todas estas criaturas empiezan a exhibir estas conductas de forma perfecta, desde el mismo momento que emergen de sus crisálidas. Sin pasar por ningún proceso de aprendizaje, todas sus conductas están determinadas de acuerdo con el conocimiento que ya tienen al nacer. Esto también es verdad para la conducta “instintiva” de todos los seres vivos en cada rincón de la tierra. Si esto es así ¿quién les ha enseñado estas habilidades?

Darwin expresó esta contradicción hace 150 años:

...Sería un grave error suponer que la mayor parte de los instintos han sido adquiridos por hábito en una sola generación y luego transmitidas por herencia a las siguientes. Se demuestra fácilmente que los más maravillosos instintos que conocemos, por ejemplo los de la abeja y muchas hormigas, no han podido ser adquiridos por hábito. 11

Si una hormiga obrera u otro insecto cualquiera hubieran sido animales ordinarios, yo hubiera asumido sin duda que todos sus caracteres habían sido adquiridos progresivamente a través de la selección natural, a saber, por individuos nacidos con pequeñas modificaciones beneficiosas para la especie, las cuales fueron heredadas por sus crías y, tras ser modificadas de nuevo, seleccionadas otra vez y así sucesivamente. Pero en la hormiga obrera tenemos un insecto muy diferente de sus progenitores y absolutamente estéril así que no pudo nunca transmitir modificaciones adquiridas de forma sucesiva ni instinto alguno a su progenie. Bien podemos preguntarnos cómo es posible reconciliar este caso con la teoría de la selección natural. 12

Hasta hoy, el evolucionismo no ha encontrado respuesta a la objeción de Darwin.

El evolucionista Cemal Yildirim expresa este dilema a sus correligionarios: Tomemos entre los insectos sociales a las abejas y hormigas obreras. Puesto que son estériles les es imposible transmitir a las siguientes generaciones cualquier característica y modificación que hayan podido adquirir durante sus vidas. Y aún así estas obreras se han adaptado a su medio en una forma y con una conducta muy avanzadas. 13

Según se admite, pues, la asombrosa conducta e instintos de los seres vivos no pueden explicarse por los mecanismos de la evolución. Las habilidades de estos animales no se adquieren por el proceso de la selección natural ni es posible transferirlas vía herencia genética de una generación a otra.

 

3. Refutación de la afirmación de que los instintos se desarrollan y cambian con cada especie

La teoría de la evolución afirma que las especies se desarrollan unas a partir de otras. De acuerdo con esta proposición, los anfibios, por ejemplo, se desarrollaron a partir de los peces. Pero no debe olvidarse que la conducta de cada especie es distinta. Un pez se comporta de forma completamente diferente a un anfibio. Si es así ¿la conducta de la criatura cambió de acuerdo con los cambios biológicos que tuvieron lugar?

...¿Pueden los instintos adquirirse y modificarse a través de la selección natural? ¿Qué podemos decir del instinto que lleva a la abeja a fabricar celdas y que prácticamente anticipó los descubrimientos de grandes matemáticos? 14

Si damos ejemplos de otras clases de animales como peces, reptiles y pájaros, las contradicciones se multiplican:

Los peces tienen su propia y única forma de conseguir comida, construir y defender sus refugios y propagar su especie. Estas características están en perfecta armonía con sus condiciones de vida bajo el agua. En la época de cría, algunos peces adhieren sus huevos a las rocas bajo el agua y aumentan el flujo de oxígeno hacia ellos agitando sus aletas. Los pájaros, por su parte, ponen sus huevos dentro de nidos especialmente construidos y los empollan bajo sus plumas.

Algunos peces hacen sus nidos en las cavidades de las rocas del agua y algunos animales terrestres construyen nidos en los árboles usando cortezas y ramas como materia prima, mientras los pájaros usan hierba y otros materiales blandos. Por su parte algunos reptiles como los cocodrilos entierran sus huevos en la arena donde se incuban durante dos meses.

Los mamíferos (que según los evolucionistas provienen de los reptiles) se reproducen de forma totalmente diferente a otros animales. Mientras las demás especies ponen huevos, los mamíferos llevan sus crías en el vientre durante meses antes de parirlas para después alimentarlas con leche de la propia madre.

Cada animal caza su comida de forma diferente. Algunos preparan largas emboscadas, otros se camuflan e incluso otros usan su extraordinaria velocidad de carrera o vuelo. Como sabemos los animales terrestres se conducen de forma radicalmente distinta a los habitantes de las aguas en función del medio ambiente que les acoge y sus condiciones de vida.

Bajo estas circunstancias, durante su proceso evolutivo, los instintos animales deben sufrir grandes cambios. Por ejemplo, si un pez siguiendo sus instintos pega sus huevos en la roca y remueve el agua para proveer el necesario oxígeno para ellos, este impulso debe también cambiar en el proceso de transformación en un animal terrestre. Más aún, este instinto debe cambiar hasta el extremo de empezar a construir nidos perfectos por encima del nivel del suelo para incubar sus huevos.

Esto es de todo punto imposible.

Aún se presenta otra dificultad: si el formato biológico de las especies y, por tanto, su medio ambiente cambia, pero no su conducta, no pueden sobrevivir. Por ejemplo, un pez que es capaz de ocultarse en los océanos, debe desarrollar rápidamente un nuevo mecanismo de defensa sin perder tiempo. Todo, sus funciones corporales, conducta y forma de vida deben cambiar de inmediato. De otra forma están condenados él y toda su especie.

Es evidente que una criatura que carece de lógica y conciencia no puede tomar tales decisiones para las que se requiere razonamiento y estrategia. ¿Cómo entonces todos los seres vivos pueden comportarse de manera tan eficiente, cada uno de ellos en correspondencia a sus condiciones medioambientales?

En El origen de las Especies, Darwin se refiere a esta crítica:

Se ha objetado al punto de vista del origen de los instintos que “las variaciones de estructura y de instinto deben haberse ajustado de forma precisa y simultánea la una a la otra ya que una modificación en una sin su correspondiente cambio en la otra hubiera sido fatal.” 15

Como ya hemos visto, ni procesos evolutivos, ni coincidencias, ni la “Madre Naturaleza” pueden explicar la conducta de los animales ni el origen de los instintos. ¿Cómo adquirieron las especies las cualidades que les permiten continuar existiendo?

En realidad, la respuesta es clara y patente. Cualquiera que haya observado a los organismos vivos debe admitir que estas conductas no tienen su origen en ellos mismos ni son producto de sucesivas coincidencias “selectivas”. La fuente de la conducta animal no debe buscarse ni en sus cuerpos ni en el medioambiente. Es evidente que estas conductas están regidas por un poder e inteligencia invisibles, los cuales pertenecen a Dios, el Compasivo y Misericordioso.

 

Conclusión: Todos los seres vivos actúan

a instancias y por orden de Dios.

 

Como hemos visto en páginas anteriores, los evolucionistas al ocuparse del problema de la conducta animal se enfrentan a serias dificultades. Por otra parte, la verdad está clara. Si los animales, que claramente no tienen inteligencia ni habilidad para razonar, pueden diferenciar los detalles, conectar lógicamente acontecimientos, tomar la decisiones apropiadas y planear o predecir sucesos futuros, habilidades todas para las que se necesita inteligencia y conciencia, deben entonces estar regidos y dirigidos por algún poder externo a ellos. Los evolucionistas dicen que los animales son “programados” para comportarse de cierta manera, pero ¿quién creó esos programas? ¿Qué poder inspira a las abejas para construir sus panales? La respuesta es obvia. Toda persona que haya observado a los seres vivos puede ver claramente que estas conductas no se originan en ellos mismos ni son el producto de sucesivas coincidencias. Es evidente que existe una inteligencia y poder que controla toda la naturaleza y rige estas conductas. Esta inteligencia y poder pertenecen a Dios, el Creador de todo lo que existe.

La teoría de la evolución ni siquiera puede explicar cómo un organismo llega a existir, mucho menos explicar el origen de la conducta de ese ser. Por lo tanto, resulta de gran importancia observar la conducta animal ya que, al hacerlo, rápidamente queda revelado que ninguna criatura puede hacer su propia voluntad. Es Dios, Señor de toda la tierra, del cielo y de lo que hay en ellos, Quien crea cada ser de la nada, el que los guía, los guarda y ordena su conducta. Como revela el Sagrado Corán:

 

" Yo confío en Alá, mi Señor y Señor vuestro. ¡No hay ser que no dependa de Él! Mi Señor está en una vía recta." (Sagrado Corán, 11: 56)

La devoción en los animales desmiente la tesis

de Darwin de que sólo los más capaces sobreviven

 

Según hemos visto en páginas anteriores, el proceso de selección natural que propuso Darwin sugería que los animales más fuertes y mejor adaptados a las condiciones de vida de su entorno geográfico pueden sobrevivir y perpetuar su especie mientras que los comparativamente no adaptados y débiles perecen. De acuerdo con el escenario de la selección natural darwinista, la naturaleza es como un circo romano en el que todas las criaturas están empeñadas en una fiera batalla contra las demás por la supervivencia y donde los débiles sucumben ante los fuertes hasta extinguirse.

De acuerdo con esta afirmación, cada organismo vivo debe ser más fuerte, más capaz que sus adversarios y tiene que luchar para sobrevivir. Semejante ambiente no deja lugar para la devoción, el altruismo o la cooperación ya que tales rasgos irían en contra del propio animal. Por esta razón, cada individuo debe ser tan egoísta como sea posible y tener en cuenta sólo sus propias necesidades: su comida, su seguridad personal y la defensa de su nido.

¿Está realmente la naturaleza llena de egoísmo y de individuos despiadadamente competitivos, cada animal opuesto al otro tratando de destruirlo o dominarlo?

Hasta ahora, todas las observaciones realizadas a este respecto desmienten a los evolucionistas. Contrariamente a lo que afirman, la naturaleza no es un circo regido sólo por la guerra. La verdad es más bien la contraria. Hay innumerables ejemplos de animales devotos que, a menudo, ponen en peligro sus propias vidas exhibiendo una conducta altruista por el bien de la manada exhibiendo un patrón de conducta inteligente y sin buscar beneficio personal alguno. En su libro Evrim Kurami ve Bagnazlik (Teoría de la evolución y fanatismo), Cemal Yildirim, aunque él mismo evolucionista, explica por qué Darwin y otros evolucionistas de su tiempo llegaron a la conclusión de que la naturaleza es un campo de batalla:

Científicos del siglo XIX fueron inducidos fácilmente a adoptar la tesis de que la naturaleza es un campo de batalla porque a menudo éstos son prisioneros de sus estudios o laboratorios y generalmente no se molestan en observar la naturaleza directamente. Ni siquiera un científico tan respetable como Huxley pudo escapar a este error. 16

En su libro Mutua ayuda: Factor de la Evolución, el evolucionista Peter Kropotkin expresa el error de Darwin y sus seguidores de esta manera:

...los innumerables seguidores de Darwin redujeron el concepto de lucha por la existencia a sus más estrechos límites. Llegaron a concebir el mundo animal como uno de lucha perpetua entre individuos medio muertos de hambre y sedientos de la sangre del otro... De hecho, si nos fijamos en Huxley, considerado uno de los más altos exponentes de la teoría de la evolución, nos enseña en un documento sobre “La lucha por la existencia y su relación con el hombre” que “desde el punto de vista moral el mundo animal está casi al mismo nivel que un espectáculo de gladiadores. Las criaturas son tratadas despiadadamente e impulsadas a luchar de tal manera que los más fuertes, los más veloces y los más astutos viven para luchar al día siguiente”... se puede subrayar de inmediato que la visión de la naturaleza de Huxley apenas puede tomarse como una deducción científica. 17

Esto indica también que esta teoría no está basada en la observación científica. Para apoyar su ideología evolucionista, los científicos han malinterpretado algunas características de la naturaleza. La guerra que Darwin imaginó teniendo lugar en la naturaleza no es más que eso: imaginaria, porque no hay sólo criaturas que luchan por su propio beneficio. Muchos animales son amigables con otros de su misma especie e incluso se comportan de forma altruista. Por esta razón, los evolucionistas tienen dificultades para explicar esa conducta desinteresada que a menudo aparece en el mundo animal. Un artículo sobre el tema publicado en una revista científica expone este dilema:

La cuestión es ¿por qué los seres vivos se ayudan unos a otros? De acuerdo a la teoría de Darwin, cada animal lucha por su propia supervivencia y la perpetuación de su especie. Ayudar a otras criaturas puede disminuir sus propias posibilidades de sobrevivir y, por lo tanto, la evolución debería eliminar esta conducta. Pero en cambio, observamos que los animales pueden, efectivamente, comportarse de forma altruista. 18

Las abejas clavan su aguijón, incluso matan cualquier animal que amenace su colmena. Pero, al hacer ésto, cometen suicidio. Su aguijón se rompe y se queda dentro de su adversario junto con una parte del abdomen de la abeja y sus órganos internos. Como se ve aquí, la abeja sacrifica su propia vida por la supervivencia del resto de la colmena.

Tanto el pingüino macho como la hembra protegen sus crías incluso hasta la muerte. Ambos padres están totalmente dedicados a sus pequeños. El macho refugia a la cría entre sus patas durante cuatro meses y como durante este tiempo no puede alimentarlo, la hembra caza la comida para su cría en el mar y la transporta en su garganta.

El cocodrilo es uno de los animales más feroces, pero la hembra de la especie exhibe una asombrosa devoción por sus crías. Una vez salen del huevo, las lleva al agua en sus mandíbulas. En adelante, las llevará bien dentro de su boca o de su cuerpo hasta que sean autosuficientes. Cuando las crías de cocodrilo están en peligro, inmediatamente buscan refugio en la boca de su madre.

El cocodrilo no es sólo fiero sino carente de razonamiento y lógica. No sería sorprendente, por lo tanto, si la hembra eligiera comerse a sus crías en lugar de protegerlas.

Algunas hembras animales se ven forzadas a dejar sus propias comunidades hasta que sus crías son destetadas, lo que las expone a grandes peligros. Muchas especies cuidan durante días o meses de sus pequeños después de que estos nazcan y, en algunos casos, incluso años, procurándoles comida, refugio, calor y protección de los depredadores. Muchas especies de pájaros alimentan sus polluelos entre cuatro y veinte veces cada hora durante el día. Las hembras mamíferas tienen problemas diferentes que resolver ya que mientras amamantan a sus crías, necesitan más alimento y, por lo tanto, deben cazar más para comer. Mientras sus pequeños ganan peso, ellas lo pierden.

Animales carentes de previsión o razonamiento parecería lógico que abandonaran a sus crías al nacer ya que no pueden saber que esas pequeñas criaturas significan la supervivencia de su especie como conjunto. Pero, en cambio, toman toda la responsabilidad de cuidar de sus pequeños.

Los animales no sólo actúan con total altruismo al proteger a sus crías. En muchos casos, se ha visto animales comportarse de forma considerada hacia otros animales de su comunidad. Un ejemplo puede verse cuando escasea la comida. En esta situación, uno podría asumir que los más fuertes eliminarían a los otros para quedarse con los limitados recursos. Pero las cosas no suceden de la forma que los evolucionistas esperarían. En su libro, el respetado evolucionista Peter Kropotkin da ejemplos de esta conducta: en situaciones de escasez, afirma, las hormigas comienzan a utilizar la comida almacenada en sus hormigueros. Los pájaros emigran en bandadas. Y cuando en un riachuelo el número de castores empieza a ser insostenible, los jóvenes emigran hacia el norte y los más viejos al sur. 19 Como demuestran estos hechos, no existe una inmisericorde lucha por comida o refugio. Al contrario, incluso en los tiempos más duros existe solidaridad y cooperación en la naturaleza, como si cada animal intentara suavizar las duras condiciones a los otros.

No debemos olvidar algo importante: ninguno de esos animales posee inteligencia o conciencia para tomar esas decisiones o para crear tal protocolo de conducta. ¿Cómo es entonces que son capaces de establecer un fin común al que todos se adhieren y que el objetivo elegido siempre es el más efectivo de todos?

Sin duda es Dios, Señor de todo el universo, Quien creó estas criaturas, el que las inspira en la conducta más efectiva y las guarda en todo tiempo. Dios revela Su protección sobre toda Su creación como sigue:

 

No hay bestia sobre la tierra a cuyo sustento no provea Alá, Que conoce su madriguera y su depósito: todo está en una Escritura clara. (Sagrado Corán, 11: 6)

 

Ante esta realidad es insostenible la afirmación de los evolucionistas de que la naturaleza es un campo de batalla en el que triunfan los egoístas que luchan sólo en su propio interés. El famoso evolucionista John Maynard Smith pregunta a sus colegas evolucionistas:

Aquí una de las cuestiones clave tiene que ver con el altruismo: ¿Cómo es que la selección natural favorece patrones de conducta que aparentemente van en contra de la supervivencia de los individuos?20

 

El “instinto” para perpetuar la especie

 

Como vemos en las páginas precedentes, los evolucionistas no pueden explicar algo tan fundamental como la conducta devota de los animales. Los numerosos ejemplos que da la naturaleza refutan las proposiciones centrales de la teoría de la evolución. El fallecido Stephen Jay Gould, renombrado evolucionista, declaró que los actos de devoción en la naturaleza ponen en evidencia “el engorroso problema del altruismo.” 21 Gordon R Taylor, expresando las miserias de los evolucionistas, dice que la conducta devota de los seres vivos “desde antiguo, presenta un desafío para el darwinismo.” 22 Cualidades puramente “espirituales” como el cuidado y la compasión asestan un duro golpe a la visión global del materialismo que contempla la naturaleza como la suma total de las interacciones aleatorias de la materia.

Algunos evolucionistas, resistiéndose a admitir la derrota, mencionan lo que ellos llaman la “teoría del gen egoísta.” Uno de los más ardientes defensores y pionero de esta posición, Richard Dawkins, afirma que lo que aparenta ser devoción desinteresada en realidad está guiada por el egotismo. De acuerdo con esto, los animales que exhiben una conducta devota no lo hacen por ayudar a los de su especie, sino en beneficio de sus propios genes. Para colocar esta idea en un contexto apropiado: cualquier hembra animal que sacrifica su vida por la de sus crías está en realidad ayudando a transmitir sus genes. Si sus descendientes sobreviven, habrá más posibilidades de perpetuar su carga genética en la próxima generación. De acuerdo con este razonamiento, todas las criaturas, incluidos los humanos, son simplemente “máquinas genéticas”. La principal responsabilidad de todo organismo vivo es transmitir sus genes a las generaciones futuras.

Los evolucionistas afirman que los seres vivos actúan según su programación: “querer” perpetuar la especie transmitiendo sus genes a las generaciones futuras. La siguiente cita del libro evolucionista Biología Básica es un claro ejemplo de las explicaciones que ofrece el evolucionismo clásico sobre la conducta animal:

¿Qué podemos decir de la conducta potencialmente autodestructiva? Los así llamados genes egoístas son los responsables de algunos actos altruistas. Los padres que trabajan hasta la extenuación para alimentar a crías insaciables o aguantan sin comer mientras haya un depredador cerca probablemente están llevando a cabo una conducta genéticamente programada, conducta que incrementa las posibilidades de que las crías transmitan su carga genética a otra generación. Estas respuestas innatas e instintivas a los depredadores pueden parecer “premeditadas” para el observador humano, pero de hecho son programas de conducta activados por imágenes, sonidos, olores y otras señales del entorno. 23

Esta cita dice que, efectivamente, la conducta animal parece tener un propósito o “motivo posterior”, pero que estos organismos no realizan esos actos de forma consciente y mucho menos para servir a un fin futuro, sino simplemente porque “están programados para actuar así.” La pregunta que cabe hacer es: ¿Cuál es la fuente de esa programación? Sí, los genes son bancos de datos codificados, pero no pueden pensar o razonar. Los genes no poseen inteligencia o juicio así que si los genes de un ser vivo contienen una orden exigiendo devoción desinteresada, el gen en sí no puede ser la fuente de ella.

Por ejemplo, si se presiona el botón ON/OFF de un ordenador, se apagará. Y esto sucede porque un programador inteligente, consciente y entendido lo diseñó para funcionara así. Nota a tener en cuenta: el ordenador no lo hace por sí mismo, el botón no se convierte en el dispositivo que apaga y enciende el ordenador por azar o a través de prueba y error. Algún ingeniero diseñó este interruptor consciente y deliberadamente.

En este caso, incluso si los genes de una criatura estuvieran programados para actuar altruistamente a fin de perpetuar la especie, esto indicaría claramente la existencia de un poder capaz e inteligente que programó los genes de esta forma desde el principio. Dios es este poder, Él dirige a todos los seres vivos, los vigila y manda sus acciones, como revela el Sagrado Corán:

 

Lo que está en los cielos y en la tierra se prosterna ante Alá: todo animal y los ángeles. Y éstos sin altivez. Temen a su Señor, que está por encima de ellos, y hacen lo que se les ordena. (Sagrado Corán, 16: 49-50)

 

Alá es Quien ha creado siete cielos y otras tantas tierras. La orden desciende gradualmente entre ellos para que sepáis, que Alá es omnipotente y que Alá todo lo abarca en Su ciencia. (Sagrado Corán, 65: 12)

Las criaturas vivientes no sólo ayudan a los animales

que comparten sus genes sino también a otras especies

 

En el Capítulo 3 veremos ejemplos más detallados de animales que ayudan no sólo a sus propias crías, sino también a otros animales si lo necesitan. Esto es un problema sin solución para los evolucionistas porque esta conducta no está dirigida a transmitir los genes. El siguiente ejemplo del renombrado evolucionista John Maynard Smith expone abiertamente el dilema de la teoría de la evolución:

A pesar de que el macho babuino carece de parentesco genético, estos animales exhiben un tipo de conducta cooperativa. Cuando dos babuinos compiten en alguna clase de contienda, uno de ellos puede solicitar la ayuda de un tercer babuino. El que solicita la ayuda lo hace con una señal de cabeza fácilmente reconocible: la mueve repetidamente adelante y atrás entre su oponente y su ayudante potencial. 24

Diciéndolo brevemente, los animales se ayudan mutuamente y actúan desinteresadamente porque Dios así se lo manda.

Mientras navegamos a través de este libro, veremos muchos más ejemplos de altruismo desinteresado, compasión y devoción. No debe olvidarse que Dios creó los animales perfectos, haciéndoles comportarse de esta manera.

 

 

DEVOCIÓN ALTRUISTA DE LAS CRIATURAS DENTRO DE LA FAMILIA

 

 

Algunos animales permanecen con otros miembros de su familia durante un largo periodo de tiempo e incluso de por vida. Los pingüinos y cisnes, por ejemplo, son pájaros que se emparejan para siempre. Las hembras de elefante permanecen junto a sus madres e incluso junto a sus abuelas. 25

En los mamíferos, con frecuencia las familias están formadas por el macho, varias hembras y sus respectivas crías. Pero ser cabeza de familia comporta muchas responsabilidades. El macho debe cazar la comida con más frecuencia en comparación con un macho soltero. Puede protegerse fácilmente a sí mismo, pero debe cuidar y proteger también al resto de la familia. La protección de los cachorros indefensos requiere a menudo una conducta altruista.

Este es un tema importante para reflexionar: los animales hacen grandes esfuerzos por establecer una familia, cuidarla y proveerla de lo necesario. Para hacerlo arriesgan sus propias vidas y renuncian a una vida cómoda para ellos mismos. ¿Por qué eligen los animales estas duras condiciones de vida?

Esta tendencia anula completamente la tesis de Darwin de “los más capaces sobreviven y los más débiles perecen.” Como las siguientes páginas van a demostrar, a menudo los débiles son protegidos por los fuertes quienes para eso arriesgan sus propias vidas.

 

Los miembros de una familia se reconocen entre si

 

Uno de los requisitos de la vida en sociedad es que los miembros de la familia puedan inmediatamente reconocerse entre si. Incluso en amplios espacios abiertos, donde los animales viven unos junto a otros en enormes colonias, pueden reconocer sus propias crías, parejas, padres y hermanos.

Cada especie tiene un método diferente de reconocer a sus iguales. Los pájaros que anidan en el suelo reconocen las voces de sus polluelos a la vez que su imagen. Un ejemplo de esto son las gaviotas de Herring, que crían sus polluelos en grandes colonias. Incluso cuando los pollos están fuera de su vista, los padres reconocen y responden a sus llamadas sin confundirlas con las de otras crías. Si otro polluelo traspasa el territorio del nido, le reconocen y expulsan inmediatamente. 26

Los mamíferos normalmente reconocen a sus crías por su olor y sabor. Tan pronto como el bebé nace, la madre le huele y lame y desde entonces nunca le confundirá con ningún otro. 27

Entre las más competentes criaturas en este respecto están los pingüinos. Cuando los humanos les miramos, parecen idénticos, es casi imposible distinguir uno de otro. Por eso es sorprendente que los miembros de una familia de pingüinos se puedan reconocer entre ellos sin dificultad. Téngase en cuenta que la madre abandona a su pareja y crías durante dos o tres meses para buscar comida y aún así, al volver es capaz de reconocerlos.

Entre cientos de pingüinos, la madre encuentra fácilmente su propia pareja y su polluelo. Aún más interesante: antes de que las hembras adultas salgan a la mar por comida, reúnen a todos los polluelos formando una guardería como precaución ante el frío intenso. Los jóvenes permanecen juntos dándose calor unos a otros con sus cuerpos. Pero hay un problema: cómo van a reconocer los adultos a sus crías al volver entre cientos de pájaros. Bien, esto parece solucionado con relativa facilidad por los pingüinos. Cada adulto hace una llamada en forma de canto agudo que es reconocida por sus crías quienes, guiándose por el sonido, llegan hasta ellos. 28 Sin duda, el reconocimiento de voz es, bajo esas circunstancias, el método más apropiado para los miles de pingüinos. Pero ¿cómo los pingüinos tienen la misma apariencia pero distintas voces para reconocerse? Aún más, ¿cómo adquieren la habilidad para distinguir las voces? Ningún pingüino puede haber desarrollado la idea de semejantes habilidades y adoptarlas para sí mismo. Por lo tanto alguien se las ha dado, pero ¿quién? Según los evolucionistas es la naturaleza, pero ¿qué parte o característica de ella puede proveer a los animales con tales habilidades? ¿El hielo de los polos quizá? ¿Las rocas? Ninguna de ellas obviamente, porque la “naturaleza”, a la que los evolucionistas otorgan este y otros muchos poderes, está compuesta de rocas, piedras, árboles, hielo y cosas así, todo materia creada. Por lo tanto, la respuesta a la pregunta formulada más arriba es simple: Dios crea todo perfecto en sí mismo, da a cada pingüino una nota distinta en su voz y la habilidad para reconocerla y así hace la vida más fácil para ellos.

 

Nidos cómodos para las crías

 

Los nidos juegan un papel primordial en la protección para los animales, en particular de las crías. Muchas especies usan una gran riqueza de técnicas para construir nidos con gran variedad de detalles arquitectónicos. Los animales a menudo planifican como los arquitectos, trabajan como consumados albañiles, encuentran soluciones técnicas como los ingenieros y a veces adornan sus nidos como decoradores. A menudo trabajan sin descanso, noche y día, al construir sus nidos. Frecuentemente, sus parejas les ayudan. Los nidos más cuidadosamente preparados son aquellos que se construyen para la llegada de las nuevas crías.

Las variadas técnicas usadas para construir estos nidos son tan perfectas que uno no puede esperarlo de animales carentes de inteligencia y destreza técnica. Como demostrarán con gran detalle las páginas siguientes, estos nidos no han podido ser diseñados por los propios animales ya que deberían idear un proyecto en varias etapas antes de empezar a construirlos. En primer lugar, tendrían que tener en cuenta la necesidad de proteger la seguridad de los huevos y las crías. Después tendrían que localizar el mejor lugar para los nidos dado que ninguna criatura construye sus nidos en cualquier parte.

Se seleccionan cuidadosamente los materiales para la construcción de los nidos entre todos los disponibles a su alrededor. Por ejemplo, los pájaros acuáticos los construyen con plantas que floten en caso de alguna inundación inesperada. Por su parte, los pájaros que viven entre juncos hacen sus nidos amplios y hondos para evitar que los huevos caigan cuando el viento dobla estas plantas. Los pájaros que habitan desiertos construyen sus nidos sobre los arbustos y cactus, donde la temperatura está 10°C por debajo de la del suelo (un horno de 45°C que mataría los polluelos en poco tiempo.)

Para elegir la correcta localización del nido se necesita conocimiento e inteligencia. Un animal no puede prever los riesgos que la inundación o las altas temperaturas pueden suponer a sus crías, mucho menos prevenir sus efectos adversos. Nos enfrentamos, pues, con una paradoja. Por un lado, animales con poca inteligencia y sin conocimiento y por otro, conducta consciente, inteligente y capaz. Dios es el depositario de la conciencia, inteligencia y conocimiento y expresa estas cualidades en Sus perfectas creaciones.

La supervivencia en perfectas condiciones de salud de sus crías es de vital importancia para todas las especies y desde el momento que ponen los huevos o paren sus crías, protegerlas se convierte en la única ocupación de los padres. El herrerillo común, poniendo especial cuidado en la seguridad de sus crías, construye varios nidos falsos en su vecindad para distraer la atención de algún enemigo hambriento. Esta estrategia de distracción, resultado de una cuidadosa planificación, no puede ser producto de la inteligencia del propio herrerillo.

Uno de los métodos más comunes que usan los pájaros para proteger sus nidos de los depredadores es construirlos dentro de arbustos espinosos o camuflarlos entre hojas secas. Algunas especies, para proteger a la hembra y sus huevos, cierran la entrada del nido con barro mientras ella está dentro, o bien mezclan su saliva con tierra para formar una especie de cemento que usan para construir un muro que cubra la entrada.

Todas estas habilidades no han podido ser desarrolladas por los propios animales. Entonces ¿qué permite a estos pájaros y otros animales construir tan intrincados y perfectamente diseñados nidos? ¿Cómo adquieren los animales esta destreza?

No podemos despreciar otro detalle. Al nacer, todo animal posee el conocimiento necesario para construir sus nidos característicos. Cada miembro de la especie, donde quiera que se encuentre en la Tierra, construye sus nidos de la misma forma. Esto demuestra a las claras que las criaturas no aprenden ni adquieren los métodos de construcción de nidos de forma casual sino que este conocimiento y habilidad les es dado por el mismo poder: Dios, el que Todo lo Sabe y Todo lo Puede, los crea junto con sus habilidades y les da el conocimiento necesario.

Aparte de la perfección arquitectónica, merece la pena detenerse en la extraordinaria dedicación con que los padres construyen los nidos. Mientras los pájaros construyen nidos normales para ellos mismos, hacen unos para sus crías con el más exquisito cuidado. Si consideramos todas las fases que se requieren para la construcción de un nido, podemos entender el nivel de esfuerzo que los pájaros ponen en ello, la energía que invierten y lo altruista de su conducta. Para construir su nido, un pájaro sólo puede transportar unas pocas hojas o tallos en su pico en cada vuelo así que debe repetir la operación cientos de veces hasta conseguir la cantidad de material que necesita. Pero esto no desanima al pájaro. Continúa su trabajo pacientemente. Nunca se siente frustrado, nunca se conforma, nunca está demasiado cansado o indolente como para no completar su nido hasta en el más mínimo detalle.

Según la teoría de la selección natural de Darwin, estos animales sólo deberían preocuparse por ellos mismos. En un medio donde sólo triunfan en la batalla por la supervivencia los más fuertes y capaces ¿trabajarían hasta agotarse para que sus vulnerables polluelos pudieran sobrevivir? ¿Qué puede explicar su preparación de un hábitat seguro con antelación a la llegada de sus indefensas crías? La selección natural no puede responder estas preguntas, tampoco la teoría de la evolución ni ninguna otra ideología atea. Estas preguntas tienen sólo una respuesta: Dios otorga a estos animales su dedicación, paciencia, resistencia, persistencia y ambición. Dios les viste con esas cualidades para que los fuertes puedan proteger a los débiles y así el equilibrio natural no se rompa y esas especies puedan completar sus existencia convirtiéndose en señales vivas del arte, poder y sabiduría de Dios y de la superioridad de Su creación.

Las páginas siguientes darán ejemplos de animales bien conocidos por sus habilidades arquitectónicas y decorativas. Los huevos y las crías que surgen de ellos son extremadamente vulnerables y necesitan una especial protección. Por eso, Dios dirige a sus padres en la construcción del tipo correcto de nido.


 

¿Cómo realizan las aves sus espectaculares construcciones?

 

Las aves son las definitivas constructoras de nidos. Cada especie tiene su propia y única técnica de construcción y lo hacen sin equivocarse.

Cuando las aves adultas dejan el nido para buscar comida, sus polluelos quedan completamente indefensos. Sus nidos proveen entonces un oculto refugio para las crías en las copas o agujeros de los árboles y acantilados o entre hierbas altas.

Otro propósito de estos nidos es proteger contra el frío. Los pájaros nacen sin plumas y, como sus músculos no han podido ejercitarse dentro del huevo, permanecen relativamente inmóviles. Por eso necesitan un nido que los aísle del frío. Los nidos trenzados, en particular, atrapan el calor corporal y mantienen calientes a las crías, pero la realización de estas construcciones es una tarea difícil y delicada. La hembra construye el nido tejiendo cuidadosamente las ramitas de hierba e hilos recolectados en la basura durante largo tiempo. Cubre el interior del nido con plumas, pelo y hierba fina para acolcharlo y aislarlo aún más. 29

Encontrar el material apropiado para cada tipo de nido es fundamental. Los pájaros pueden emplear un día entero en la búsqueda de los materiales que necesitan para su estructura. Sus picos y garras están diseñados para transportar y fijar los materiales que reúnen. El macho elige el lugar donde va a ir el nido y la hembra lo construye.

Las características de estos nidos dependen de los materiales y técnicas usadas en su construcción. Todos los materiales de trabajo deben ser flexibles y comprimibles. Los nidos se construyen teniendo en cuenta la elasticidad, durabilidad y resistencia de los diferentes materiales usados: barro, hojas, plumas, celulosa y demás. Esto incrementa la vida de la estructura. Usando fibras vegetales mezcladas con barro, por ejemplo, se evitan las roturas.

Primero, los pájaros mezclan el mortero a partir de los materiales que reúnen. Una de las especies que usa esta técnica es la golondrina de los acantilados, llamada así por construir sus nidos en esos lugares y también en los muros de los edificios. Usan barro como adhesivo para pegar sus nidos a la superficie elegida. Recolectan barro y plumas y los transportan en sus picos hasta el lugar de la construcción donde mezclan el barro con saliva y untan con ello la pared del acantilado para conseguir una estructura en forma de olla con una abertura redonda en su parte superior. Llenan esta estructura con hierba, plumas y musgo. Normalmente construyen estas estructuras en las cavidades de los acantilados que sobresalen para prevenir que la lluvia ablande y destruya el nido. 30

Algunos pájaros sudafricanos como el herrerillo construyen sus nidos con dos compartimentos. La entrada real a la cámara de los huevos está oculta, mientras que la otra es perfectamente visible presentando una entrada falsa a los depredadores. 31

La oropéndola, un enorme y característico pájaro, construye sus nidos cerca de los enjambres de avispas lo que automáticamente mantiene a las serpientes, monos, tucanes y una especie de mosca mortal para ella alejados del nido. 32 De esta manera, la oropéndola protege a su prole de los peligros que suponen todas esas criaturas.

 

Los nidos “cosidos” de los sastrecillos

El pájaro sastre de la india tiene un pico como una aguja de coser. Como hilo usa la seda de las telarañas, algodón de las semillas y fibras de la corteza de los árboles. Este pájaro selecciona dos o más hojas verdes y largas que crezcan juntas al final de una rama y las junta. Entonces hace agujeros a lo largo del borde de cada hoja e introduce la seda de araña o la fibra vegetal a través de ellos para coser las hojas una a la otra. Finalmente hace nudos en cada costura para que no se suelten. Hace lo mismo en el otro lado, cosiendo las dos hojas juntas y usando aproximadamente seis puntadas para curvar una hoja alrededor. El pájaro rellena la bolsa resultante con hierba. 33 Finalmente teje otro nido dentro de la bolsa, donde la hembra pondrá sus huevos. 34

 

Los pájaros tejedores

Los naturalistas consideran estos nidos la más asombrosa estructura que los pájaros son capaces de construir. Esta especie usa fibras vegetales y tallos altos para tejer nidos extremadamente sólidos.

En primer lugar, el pájaro tejedor recolecta los materiales para la construcción. Cortará tiras largas de las hojas o extraerá la midrib (vena principal) de una hoja fresca. La razón de elegir hojas frescas es que las venas de las hojas secas estarían duras y quebradizas, difíciles de doblar mientras que las frescas pueden trabajarse más fácilmente. El tejedor empieza atando las fibras de las hojas alrededor de la rama del árbol. Con su pata mantiene la punta de una de las tiras contra la rama mientras toma la otra en su pico. Para evitar que las fibras se caigan las ata con nudos. Lentamente forma una figura circular que será la entrada del nido. Luego usa su pico para tejer otras fibras juntas. Durante el proceso de tejido, debe calcular la tensión requerida ya que si es demasiado floja el nido caerá. También debe ser capaz de visualizar la estructura ya terminada porque, mientras construye las paredes, debe determinar dónde necesitará ser ensanchada. 35

Una vez termina el tejido de la entrada, procede a tejer las paredes. Para hacerlo, se cuelga cabeza abajo y continúa trabajando desde dentro de la estructura. Meterá una fibra bajo la otra y tirará de ella con su pico hasta que consigue un sorprendente patrón de costura. 36

El pájaro tejedor no se limita a construir su nido, además calcula con antelación lo que necesitará hacer más tarde, primero recoger los materiales apropiados, después formar la entrada antes de construir las paredes. Sabe perfectamente dónde estrechar o espesar la estructura y dónde ésta debe curvarse. Su conducta muestra inteligencia y destreza, sin rastro de inexperiencia. Sin entrenamiento previo, puede coser dos ramas al mismo tiempo, cogiendo una punta de la fibra con sus patas mientras guía la otra con su pico. Ninguno de sus movimientos es casual, cada acción es consciente y tiene un propósito perfectamente definido.

Otro miembro de la familia de los pájaros tejedores construye un sólido nido a prueba de lluvias. Este pájaro obtiene el mortero perfecto reuniendo fibras de los alrededores y mezclándolas con saliva lo que da a las fibras vegetales elasticidad e impermeabilidad.

Los pájaros tejedores repiten este proceso hasta que el nido está terminado. Es imposible sin duda afirmar que han adquirido estas habilidades inconscientemente, por azar. Estos pájaros construyen sus nidos como arquitectos, ingenieros de la construcción y capataces de obra todo en uno.

Otro ejemplo interesante de la construcción de nidos lo da el sociable pájaro tejedor del sur de África, el cual anida en una estructura única y construida en cooperación, con entradas separadas para cada miembro de la colonia. Con la ingenuidad de expertos arquitectos, estos tejedores construyen nidos que a veces son el hogar para más de seiscientos pájaros. 37

Cuando se trata de construir nidos, ¿por qué estas especies eligen la opción más compleja sobre la más simple? ¿Se puede achacar al azar el hecho de que puedan construir esos nidos tan complejos por sí mismos? Seguro que no, como todas las demás criaturas en la naturaleza, ellos también actúan siguiendo las directrices de Dios.

 

Madrigueras de golondrina

Algunos pájaros esconden sus nidos bajo tierra. Las golondrinas de ribera, por ejemplo, cavan largos túneles a los lados de escarpadas pendientes en el curso de ríos y en las líneas de costa. Inclinan sus túneles en un ángulo ascendente para evitar que se inunden con la lluvia. Al final de cada túnel hacen una cámara-nido cubierta de hierba y plumas. 38

Una especie de vencejo de Sudamérica construye sus nidos detrás de las cascadas aún siendo casi imposible para los pájaros atravesarlas. Halcones, grullas, gaviotas o cuervos están entre aquellos que no pueden romper la cortina de agua. Cualquiera podría esperar que todo pájaro quedara aplastado en mitad del vuelo por toneladas de agua al intentar la hazaña. Pero estos vencejos son muy pequeños y vuelan lo suficientemente rápido como para pasar a través de la cascada como una flecha. Los lugares que eligen para sus nidos son seguros porque ningún otro animal se atreve a entrar allí.

Sin embargo, el problema que se encuentran estos vencejos es el de reunir materiales para construir sus nidos. Sus patas son demasiado pequeñas como para coger materiales del suelo tal como hacen otros pájaros. Así que, en lugar de eso, cogen plumas, fragmentos de hierba seca y otros materiales que flotan en el aire. Luego las pegan a las rocas detrás de la cascada con su saliva. 39

Otros vencejillos que habitan las costas del Océano Índico construyen sus nidos en cuevas. Las olas que rompen contra la costa inundan completamente la entrada de la cueva. Esta es la razón por la que algunas veces se puede ver a estos pájaros suspendidos en el aire sobre las olas en el exterior de la cueva, están esperando a que se disuelva la espuma que se ha formado para poder entrar en ella. Antes de empezar a construir sus nidos, los vencejillos determinan el máximo nivel que alcanza el agua observando las marcas en las paredes de la entrada de la cueva y entonces hacen su nido por encima de este nivel. 40

El patilargo pájaro secretario de África construye sus nidos en espinos para protegerlos de los depredadores. Los pájaros carpinteros del Sudoeste americano abren agujeros en los tallos de los cactus gigantes41, mientras que el chochín de los pantanos prepara nidos falsos. Mientras la hembra construye el nido real el macho vuela alrededor del pantano construyendo nidos señuelo que atraerán la atención de los depredadores lejos del auténtico. 42

 

Nidos de albatros

Casi todas las especies de aves muestran gran dedicación a sus polluelos. Los albatros siempre vuelven a su lugar de nacimiento para aparearse formando allí enormes colonias. Semanas antes de que las hembras lleguen, los machos reparan los viejos nidos de la temporada anterior para procurar alojamiento confortable para la prole. La dedicación de los albatros a sus huevos es remarcable ya que permanecen sentados sobre ellos cincuenta días sin levantarse.

Esta dedicación no se limita a proteger y cuidar los huevos. A menudo vuelan distancias de más de mil quinientos kilómetros para conseguir comida para sus polluelos. 43

 


 

Nidos de Cálao

Para el cálao, la temporada de apareamiento significa una gran actividad. Durante este periodo tanto el macho como la hembra exhiben una conducta excepcional. Lo primero que necesitan es construir un nido seguro para la hembra y su prole.

La hembra comienza por buscar un agujero apropiado en un árbol. Estrecha la abertura parcheándola con bolitas de barro que transporta en su pico. Después de entrar en el nido por el estrecho agujero, sella la entrada con el barro que ha caído dentro y así reduce el hueco a una pequeña ranura para el pico. Esto protegerá a la hembra y sus polluelos de cualquier peligro externo, principalmente de las serpientes. Cuando el nido está terminado, la hembra permanece dentro durante tres meses sin abandonarlo ni una sola vez. El macho trae la comida y alimenta a su pareja a través de la pequeña abertura. Cuando los polluelos rompen el huevo, también son alimentados de la misma manera. 44 Ambos padres muestran una gran paciencia y dedicación hacia sus crías. Mientras la hembra empolla en este agujero con apenas espacio para ella misma durante tres meses sin salir, el macho nunca la abandona a ella ni a sus polluelos.

En estos ejemplos, hemos visto que cada especie de pájaro tiene su propia manera de construir el nido. Cada técnica requiere un diseño previo y éste es de tal complejidad que no podría esperarse en criaturas sin inteligencia o capacidad de previsión.

Nos enfrentamos a organismos carentes de razón y de la fuerza de voluntad suficiente para mostrar compasión, piedad y devoción. Sin embargo, muestran claramente conductas inteligentes, razonadas, planificadas, diseñadas, compasivas y altruistas. ¿Cuál es la fuente de estas conductas? Si carecen de la capacidad de actuar así por su propia voluntad, debe haber un poder que les enseña a actuar así. Este poder es Dios, Señor de la tierra, del cielo y todo lo que hay en ellos.

Nidos de otras criaturas:

 

Abejorros

Los abejorros exhiben una bastante sorprendente dedicación. La joven reina, justo antes de poner sus huevos, busca un lugar apropiado para crear su propia colonia. Una vez encontrado, comienza a reunir los materiales que necesita para tapizar su colmena: plumas, hojas y hierba así como el material aislante.

Con este material construye en el centro del nido una pequeña cámara del tamaño de una pelota de tenis. Es el momento de almacenar comida. Cuando se va a alejar vuela en círculos alrededor del nido encarándolo todo el tiempo como para memorizar su localización. Después de recolectar néctar y polen para alimentarse, vuelve y deposita su carga en el centro de la cámara.

La reina se alimenta de néctar y, después de cierto tiempo, empieza a segregar cera. No desecha la porción de néctar que no puede consumir sino que la deja secar y la usa para unir los materiales que reúne para la construcción de la cámara. Llena las celdas que ha hecho con néctar y coloca en el fondo de las otras celdas un pequeño grano de polen poniendo unos huevos blancos encima, que darán lugar a las primeras abejas obreras. Sella las celdas con más cera y las mantiene calientes hasta que los huevos eclosionan.

La reina no pone sus huevos de forma aleatoria, sino que lo hace simétricamente y con el máximo cuidado. Sin embargo, tan importante como la incubación de los huevos es la alimentación de los jóvenes insectos. Su alimento ha sido ya preparado en las celdas por la joven reina que las ha llenado de néctar. Después de un periodo de incubación de cuatro o cinco días, las larvas salen y empiezan a alimentarse del polen y néctar ya disponible para ellas.

Es digno de resaltar que la criatura que distribuye el néctar para que la prole pueda alimentarse y construye un sistema que asegura su crecimiento saludable para que más tarde formen parte de la colonia no es un ser inteligente, sino un pequeño insecto de sólo unos pocos centímetros de tamaño.

¿Por qué muestra tanta devoción? Esta es la primera pregunta que nos asalta la mente. No recibe beneficio de las crías que alimenta, especialmente porque cuando llega una nueva reina, la anterior puede verse forzada a dejar la colonia por la que tanto ha trabajado y se ha sacrificado. Sólo puede haber una razón por la que el abejorro muestra esa devoción desinteresada y pone tanto esfuerzo en criar una nueva generación: Como todas las criaturas en la Tierra, la reina muestra tanta devoción porque Dios la dirige. Esto significa que las criaturas de la naturaleza no poseen ese instinto egoísta de supervivencia del que hablan los evolucionistas.45

 

Las madrigueras de hielo de los osos polares

Cuando están preñadas o tienen crías, las osas polares que habitan en el frío helado del Ártico construyen para ellas unas madrigueras bajo la nieve y el hielo. Cuando no, viven al aire libre. Las crías nacen normalmente a mediados del invierno y son pequeñas, ciegas y sin pelo. En el frío invernal una madriguera es imprescindible para que estas indefensas crías puedan sobrevivir.

Una madriguera de oso polar típica es un túnel de alrededor de dos metros por uno y medio de tamaño y aproximadamente un metro de alto. No es una simple excavación. En un medioambiente totalmente cubierto de nieve y hielo y contiene detalles esenciales para la supervivencia de las crías.

Normalmente estas madrigueras tienen más de una habitación, que son construidas más altas que la entrada. De esta manera el calor corporal no escapa de ellas a través de la entrada. A lo largo del invierno, la nieve se acumula en la entrada y sobre la misma madriguera. La osa polar deja una abertura suficiente para la ventilación en este montículo de nieve. 46

La osa hace el techo de la madriguera de un grosor entre 75 cm. y 2 m lo que aísla bastante bien el habitáculo, manteniendo el calor y la temperatura del aire constantes. 47 En este templado y protegido ambiente, la madre osa almacena la energía y ajusta sus reservas de grasa de acuerdo al periodo de hibernación.

El investigador Paul Watts de la universidad noruega de Oslo colocó un termómetro en la pared superior de una madriguera. Anotando la temperatura, hizo un interesante descubrimiento. Mientras la temperatura exterior era de -30°C, la temperatura interna nunca caía por debajo de 2 o 3 grados sobre cero. ¿Cómo sabe la madre osa que las propiedades de aislamiento del techo cambian según el grosor? Esto ha provocado la curiosidad de los científicos.

Esto presenta otra cuestión interesante. Durante la hibernación, la madre osa reduce su metabolismo para no desperdiciar ninguna energía y poder amamantar a sus crías. Durante siete meses, convierte las reservas de grasa en proteínas. Por esto, la osa no necesita comer todo este tiempo, reduciendo su pulso de 70 a 8 y ralentizando su metabolismo. Ni siquiera durante este periodo necesita hacer sus necesidades. Durante este periodo al dar a luz no gasta apenas energía.

 


 

Cocodrilos

En los Pantanos de Florida, la hembra del cocodrilo construye un nido bastante inusual para sus huevos. Primero mezcla materia vegetal en descomposición con barro y hace un montón de aproximadamente 90 cm. de alto. Hace un pequeño agujero en lo alto en el que pone varias docenas de huevos, después los cubre con más materia vegetal. A partir de entonces, guarda el montón contra los depredadores. Cuando los huevos empiezan a eclosionar, la madre oye el sonido que las crías hacen y quita la cubierta de vegetación. Los jóvenes cocodrilos trepan rápidamente arriba del montón donde la madre los toma en su boca y los lleva al agua. 48

 

La rana herrero

Entre los padres anfibios, uno de los mejores constructores de nidos es la rana herrero de Sudáfrica. El macho construye un nido en la orilla del agua dando vueltas en círculo hasta que ha hecho un agujero en el barro, entonces empuja contra las paredes del agujero para ensancharlo. Una vez a finalizado su trabajo, debe construir un estanque de unos 10 cm. de profundidad con unas sólidas paredes de barro.

Sentado en su estanque, la rana hace su llamada de apareamiento hasta que atrae la atención de una hembra. Respondiendo a la llamada, la hembra pone sus huevos en el estanque. Después de que el macho fertiliza los huevos, ambos los protegen hasta que eclosionan. Cuando los renacuajos emergen, pueden nadar seguros en el estanque sin peligro por parte de peces o insectos. Cuando crecen lo suficiente y tienen patas, saltan las paredes y dejan esta cuidadosamente preparada guardería. 49

 

Arquitectos submarinos

No es muy conocido que los peces construyen nidos, pero un sorprendente número de peces de agua dulce lo hacen en estanques, lagos y ríos. Normalmente limpian las depresiones poco profundas de fondos arenosos o de gravilla. Una vez ponen sus huevos, los salmones y truchas cierran los nidos y los dejan hasta que eclosionan. En las especies que dejan sus huevos expuestos en nidos abiertos, uno de los padres los protege. En muchas especies, sólo el macho construye el nido y guarda los huevos fertilizados.

Los nidos de algunas otras especies son más complejos. Los machos espinosos, que se encuentran en ríos y estanques del norte de América y Europa, construyen nidos incluso más sofisticados que los de los pájaros. El espinoso recolecta materia vegetal y segrega una sustancia producida en sus riñones para pegarla. Nada alrededor y a lo largo del material para darle una forma oblonga. Después se introduce por el medio para hacer un túnel por donde pueda circular el agua. Si una hembra se acerca al nido, el macho realiza la parada nupcial nadando rápidamente a izquierda y derecha. Así guía a la hembra al túnel del nido indicando la entrada con la cabeza. Cuando la hembra finalmente pone sus huevos dentro del túnel, el macho entra por el frente, los fertiliza y después empuja a la hembra fuera. Después de que varias hembras hayan puesto sus huevos en el túnel, el macho hace la guardia asegurándose de que el agua dulce circula a través del túnel. También repara y mantiene el nido si es necesario y continúa guardándolo varios días después de que los huevos hayan eclosionado. Entonces quita la mitad superior del nido y deja el resto para que las crías lo usen como guardería. 50

 


 

¿Cómo logran todo esto los animales?

 

¿Es posible para alguien que nunca ha trabajado en una obra antes, sin que nadie le explique qué materiales usar y cómo, sin ningún plan que le sirva de guía, construirse una vivienda perfecta? ¡Por supuesto que no! No es razonable esperar esta hazaña de un ser humano inteligente, mucho menos de un pez.

Si esta conducta llena de inteligencia y destreza no puede ser esperada en un ser humano, ¿cómo podemos esperarla en un animal? Trabajan pacientemente y con gran dedicación para construir nidos en los que, a veces sólo van a vivir sus crías. Muchas de las especies que nos han servido de ejemplo en las páginas precedentes ni siquiera tienen un sistema nervioso desarrollado y mucho menos un cerebro avanzado. Y sin embargo, cuando construyen sus nidos, planifican y calculan, aplican leyes físicas, usan técnicas de tejido y costura que requieren una gran habilidad y satisfacen sus propias necesidades y las de sus crías de forma práctica. Mezclan mortero y aíslan sus nidos con materiales simples. ¿Cómo puede saber un oso polar o un pájaro como funciona un aislamiento? ¿Cómo deduce que debe retener el calor dentro del nido? Es evidente que ninguna de estas cualidades se origina en el propio animal. Así que ¿cómo adquieren las criaturas este conocimiento innato?

Esta conducta inteligente de los animales, su conocimiento y dedicación tienen una única fuente: todas ellas son cualidades otorgadas por Dios. Dios ha creado esas criaturas de tal forma que son grandes y dedicadas trabajadoras y les ha procurado las habilidades de cazar, alimentarse, criar y protegerse para que se perpetúen las especies. En Su infinita compasión y misericordia, Dios las hace construir sus nidos, las hace capaces de planificar de forma perfecta, las protege y las hace crecer. Ni la Madre Naturaleza ni el azar pueden programarlas para construir sofisticados nidos. Exhiben tal inesperada conducta porque obedecen las directrices de su Creador.

En el versículo 68 de la Surah 16: "… Estableced habitación en las montañas, en los árboles y en las construcciones humanas", Dios revela que Él es el que dice a las abejas dónde construir sus colmenas.

 

Perpetuación de la especie y devoción altruista

en la protección de las crías

 

Muchas especies animales sufren penalidades para criar y proteger a su prole incluso llegando a arriesgar sus vidas si llega la ocasión. Algunos animales emigran cientos de kilómetros hasta su lugar de nidada donde, con gran esfuerzo, finalmente construyen sofisticados nidos. Unos pocos, como la mantis religiosa, mueren después del apareamiento o, como el salmón, después de poner los huevos. Otros guardan sus huevos durante semanas, algunos incluso llevándolos en sus bocas lo que les impide alimentarse.

Todos estos actos de altruismo tienen un propósito: la supervivencia de la especie. Las débiles y vulnerables crías sobreviven sólo por los cuidados y protección de los fuertes adultos. Las posibilidades de sobrevivir para un recién nacido abandonado o para los huevos puestos en cualquier parte son casi nulas. Pero los seres vivos aceptan la responsabilidad de cuidar a sus crías indefensas sin ningún signo de pereza, duda o frustración. Cada especie cumple su papel, ordenado por Dios, sin fallo.

Otro punto interesante es que aquellas especies que demuestran el mayor cuidado y atención para proteger a sus crías o huevos son las que se reproducen en menor número. Los pájaros, por ejemplo, ponen un número limitado de huevos cada año y los guardan meticulosamente. Del mismo modo, los mamíferos mayores producen sólo una o dos crías pero los cuidan y protegen durante largos periodos de tiempo. Algunos peces e insectos ponen miles de huevos de una vez y los ratones paren varias veces al año. Pero éstos no prestan la misma atención a sus huevos ni a sus crías. Incluso si sobreviven sólo unas pocas, son suficientes para garantizar la perpetuación de la especie por ese alto número original. Si mostraran la misma devoción a cada una de sus crías, se produciría un daño significativo al equilibrio ecológico del mundo. Por ejemplo, si este fuera el caso del ratón salvaje, que se reproduce en gran número, su población se incrementaría hasta tal extremo que arrasarían el mundo51 La reproducción es un factor vital en la conservación del equilibrio ecológico, pero es imposible que los propios animales vigilen y equilibren este factor de forma consciente.

Ninguno de estos animales es un ser racional. Para empezar, no pueden saber que necesitan reproducirse, ni se paran a considerar el equilibrio del ecosistema para actuar en consecuencia. Sin embargo, el equilibrio natural se mantiene, y cada animal cumple con sus obligaciones. Esto muestra claramente que todas las criaturas vivientes son gobernadas por una misma autoridad. Nada en la naturaleza está sin control ni supervisión, todo se inclina ante Dios, su Creador, y actúa de acuerdo a su voluntad.

Dios dice en el Sagrado Corán que ninguna criatura puede reproducirse a menos que Él lo desee y que Él determina la muerte y la vida:

 

Alá sabe lo que cada hembra lleva y cuándo se contrae el útero, cuándo se dilata. Todo lo tiene medido. (Sagrado Corán, 13: 8)

 

. . . Ningún fruto deja su cubierta, ninguna hembra concibe o pare sin que Él lo sepa… (Sagrado Corán, 41: 47)

 

El dominio de los cielos y de la tierra pertenece a Alá. Crea lo que quiere. Regala hijas a quien Él quiere y regala hijos a quien Él quiere, o bien les da ambos, varones y hembras, o hace impotente a quien Él quiere. Es omnisciente, omnipotente (Sagrado Corán, 42: 49-50)

 

Extraordinario cuidado de los huevos y crías

 

Es posible ver a muchas especies de pájaros, peces o reptiles exhibiendo actos de una gran devoción y compasión. Muchas especies animales sufren grandes penalidades para proteger a los miembros de la próxima generación: los ocultan, colocan los huevos con sumo cuidado para que no se rompan, les dan calor o les protegen del calor excesivo, los llevan a lugar seguro en caso de peligro incluso transportándolos en la boca, y los guardan durante interminables semanas.

Las serpientes pitón pueden ser peligrosas para criaturas más grandes que ellas, incluido el hombre, pero son muy protectoras y muestran gran devoción con sus huevos. La hembra pitón pone aproximadamente cien huevos, entonces se enrosca sobre ellos. Esta acción refresca los huevos al procurarles sombra cuando el calor es excesivo, cuando hace mucho frío, los calienta haciendo vibrar su cuerpo. De esta manera la pitón previene cualquier amenaza contra la integridad de sus huevos. 52

Otro interesante grupo de animales es el de aquellos peces que incuban sus huevos en la boca. Algunos incluso siguen guardándolos allí después de la eclosión. Los peces gato, por ejemplo, nadan durante semanas con sus bocas llenas de huevos del tamaño de canicas. Algunas veces gorgotean para aumentar el suministro de oxígeno. Cuando los huevos eclosionan, los pececillos permanecen en la boca del macho durante algunas semanas más. Durante este periodo, el macho se mantiene de su propia reserva de grasa y apenas come nunca. 53

Otra especie que lleva su prole en la boca es la rana. La rana rinoceronte lleva sus huevos dentro de ella. En la época de apareamiento, las hembras ponen sus huevos en la tierra mientras los machos forman un escudo protector alrededor de ellos. Al desarrollarse, los huevos empiezan a bambolearse dentro del globo de gelatina donde se encuentran. Esta es la señal para que los machos los tomen dentro de sus sacos bucales, los cuales son inusualmente grandes. Allí dentro los huevos terminan de desarrollarse. Un día, el macho vomita varias veces, abre su boca de par en par y de allí surgen las ranitas totalmente desarrolladas. 54

Otra especie de rana de Australia no guarda sus huevos en un saco sino que se los traga y lo hace en su estómago. Lo que pasa es que si bien los huevos están protegidos allí del mundo exterior, aún se hallan expuestos al peligro que supone los jugos gástricos que pueden digerirlos. Por lo tanto, si la hembra sigue segregando estos jugos digerirá a su propia prole. Pero esto no llega a pasar porque entran en juego medidas preventivas. Cuando la rana se traga los huevos, su estómago deja de producir jugos gástricos así que las pequeñas ranas están seguras. 55

Algunas ranas usan métodos totalmente diferentes para garantizar la seguridad de sus crías. Por ejemplo, después de poner los huevos, el macho del sapo pipa los reúne con sus patas palmeadas y los coloca en la espalda de la hembra. Los huevos se pegan a su piel y ésta empieza a hincharse siendo embebidos en ella, después la espalda de la hembra vuelve a su estado normal otra vez. Los huevos se desarrollan bajo la piel. Después de quince días, la espalda de la rana empieza a agitarse con los movimientos de los renacuajos. Al vigésimo cuarto día, las jóvenes ranas atraviesan la piel y emergen dentro del agua buscando inmediatamente un lugar seguro donde ocultarse. 56

El sapo comadrón, originario de Europa, pasa la mayor parte de su vida en agujeros en la tierra próximos al agua. Se aparea en tierra y, cuando la hembra pone sus huevos, el macho los fertiliza. Un cuarto de hora después, el macho comienza a pegar juntos los huevos en forma de cordel, atándolos luego a sus patas traseras. Donde quiera que el macho vaya las siguientes semanas, arrastra sus crías con él. Cuando los huevos están listos para eclosionar, el macho vuelve al agua, donde permanece hasta que los renacuajos emergen. Tras esto, regresa a su agujero en tierra. 57

En todos estos ejemplos no debemos perder de vista un punto importante. La conducta de estas ranas está en completa armonía con sus características físicas. Una de estas ranas tiene un saco para las crías que se extiende por la parte inferior de su cuerpo. La rana no pude ser consciente de esto, pero en lugar de tragarse los huevos, los pone en su saco bucal como si lo fuera. La otra especie de rana, al carecer de capacidad de pensar e inteligencia, no puede saber que sus jugos gástricos dañarían a su prole, y mucho menos puede saber cómo parar de segregarlos. Ninguna criatura viviente es capaz de detener la producción de jugos gástricos en su estómago. Otra especie tiene una espalda preparada para llevar sus huevos. Sus atributos físicos y conducta son tan complejos que no han podido ser desarrollados por azar.

En cada uno de estos ejemplos, existe un plan y diseño intrínsecos. Es evidente que Dios, el Todopoderoso, el Que Todo lo Sabe, ha creado estas características físicas y de conducta en la rana, permitiéndoles vivir en armonía unas con otras y con las demás criaturas. Dios, el Infinitamente Compasivo y Misericordioso, protege todas las crías y descendencias.

Dios no sólo ha dado los instintos de protección y compasión a las criaturas aquí mencionadas. De igual forma, los huevos y larvas de las hormigas, termitas, abejas y otros insectos que viven en colonias son el punto central de atención y mimos. Las hormigas mantienen sus huevos y larvas en cámaras bajo el suelo especialmente construidas. Las hormigas obreras las mueven frecuentemente de cámara en cámara según las fluctuaciones en la humedad y temperatura llevando las larvas en sus mandíbulas. Cuando sus nidos son atacados por otras criaturas, las obreras evacuan inmediatamente estas cámaras llevando a las larvas a lugar seguro fuera del nido. 58

El cuidado de los pájaros por sus huevos es realmente sorprendente. Por ejemplo, el pequeño chorlito anillado pone cuatro huevos en un agujero en el suelo. Si la temperatura sube peligrosamente, empapa su abdomen en agua y refresca los huevos con la humedad de sus plumas. 59

La mayoría de los animales ovíparos regulan la temperatura alrededor de sus huevos. Las aves acuáticas como los patos y gansos cubren sus huevos con plumas que se arrancan de su propio plumaje. Esto les evita pérdidas de calor. 60

Como muchos pájaros más pequeños que ellos, los cisnes mantienen calientes los huevos sentándose sobre ellos. La hembra se levanta frecuentemente y les da la vuelta para que el calor sea uniforme. 61

Para incubar sus huevos, el falaropo usa un método radicalmente distinto. Una vez que la hembra pone los huevos, su pareja se hace responsable de su cuidado. Sentándose sobre ellos, pronto pierde las plumas de su pecho y abdomen. Esto incrementa el flujo de sangre a esas zonas de piel y se genera el calor suficiente para que el macho incube los huevos en sólo unas tres semanas. 62

Regular la temperatura del nido es vital para el desarrollo de los huevos de todas las criaturas. Es significativo que los animales sean extremadamente sensibles a este respecto y regulen la temperatura usando variados métodos. Es improbable que cualquier pájaro, serpiente u hormiga conozca la importancia de una correcta temperatura y entonces, por sí mismo, descubra el método apropiado para mantenerla en el nivel necesario. Este conocimiento debe ser ajeno a estos animales. Para nosotros, criaturas pensantes, Dios, el Creador de todo, revela Su infinita sabiduría creando diferentes cualidades en las incontables y diferentes criaturas.

A menudo estos animales se agotan en el esfuerzo de cuidar de sus crías. Los pájaros en particular, a menudo deben construir nido tras nido en una temporada de cría. Mientras alimentan a sus crías en un nido, tienen que incubar los huevos en otro. Ejemplo de esto son el chorlito anillado y el somormujo. 63

Aún más sorprendente, en algunas especies de gallina y golondrina, los polluelos del primer nido ayudan a criar a los del segundo. Muchas parejas de abejarucos ayudan a otras parejas. Este tipo de cooperación es común entre los pájaros. 64 Sin duda, cada uno de estos actos de devoción altruista sacude la entera teoría de la evolución. Esta conducta superior no debería existir en un ecosistema natural que, según los evolucionistas, ha sido conformado por azar y está poblado por criaturas que no se preocupan por nadie excepto ellas mismas. Sin embargo, los innumerables ejemplos de altruismo y amabilidad prueban que la naturaleza no es el producto del azar, sino que ha sido creada por un ser superior.

 


 

La infinita paciencia del pingüino emperador

Esta es otra especie que realiza un gran esfuerzo para proteger a sus huevos y exhibe un asombroso nivel de paciencia y resistencia. Estos pájaros, originarios de la inhóspita Antártida, emigran en Marzo o Abril (cuando el invierno empieza en el hemisferio sur) unos cuantos kilómetros hasta tierras propicias para reproducirse y criar a sus polluelos. Se reúnen para aparearse alrededor de 25.000 pingüinos. En Mayo o Junio, cada hembra pone un huevo. La pareja no construye nido alguno ya que su medioambiente es una tierra de hielo y nieve. Pero tampoco ponen su huevo en el hielo ya que se congelaría al instante. Por eso la hembra lo lleva sobre sus pies. Pocas horas después de que la hembra ponga el huevo, el macho se une a ella y ambos permanecen pecho contra pecho.

El macho toma el huevo de la hembra teniendo cuidado de que no toque el hielo. Empuja con los dedos de sus patas debajo del huevo, luego los levanta y lo hace rodar hasta el empeine. Lo hace con sumo cuidado y atención para no romper el huevo por accidente. Tras este difícil ejercicio, cubre el huevo con sus plumas.

Para producir el huevo la hembra ha casi agotado sus reservas de grasa y debe volver inmediatamente al mar a buscar comida para restablecer el nivel de grasa corporal. Es por esto que el macho necesita incubar el huevo. Pero es un periodo de incubación mucho más difícil que el de otras aves y requiere mucha paciencia. El macho de pingüino nunca deja el huevo en el hielo y, por lo tanto, permanece casi completamente inmóvil. Sólo puede desplazarse unos pocos metros arrastrando sus patas y usando su cola para ayudarse. Descansa sobre sus talones mientras levanta los dedos para evitar que el precioso huevo ruede hasta el hielo y se congele. Al estar sus patas cubiertas de plumas, la temperatura allí es 80°C más cálida que el aire. El viento helado nunca enfría el huevo.

Conforme el invierno del hemisferio sur avanza, las tormentas de nieve empiezan a causar estragos. Los vientos pueden alcanzar los 120-160 kilómetros por hora. Bajo estas condiciones mortales, los pingüinos macho permanecen sin comer durante un mes y apenas se mueven, demostrando una extraordinaria dedicación a su cría. Para no helarse, los pingüinos macho se amontonan unos contra otros formando un bloque sólido. Para evitar que el aire frío corra entre ellos, aprietan sus picos contra el pecho y curvan sus cuellos hacia la horizontal formando así una cubierta de plumas sin huecos en medio. Los pingüinos que se encuentran en los extremos se ven forzados a soportar toda la crudeza del Polo Sur. Aunque no por mucho tiempo ya que los pingüinos van rotando para enfrentar el frío por turnos, mostrando así su solidaridad. Ningún pájaro se niega a hacer su turno.

Es significativo que miles de pingüinos puedan vivir codo con codo bajo las más duras condiciones sin que se produzca conflicto alguno. Sería muy difícil para el hombre, bendecido con conciencia e inteligencia, vivir en armonía y con tal abnegación cuando existe tal conflicto de intereses. Pero los pingüinos no abandonan sus huevos, aún en esas condiciones tan inhóspitas y con semejante amenaza a sus propias vidas. Esto asesta un duro golpe a la afirmación evolucionista de que los débiles mueren y se extinguen a manos de los fuertes. En lugar de eso, en la naturaleza se protege a los vulnerables a pesar de las penalidades.

Después de unos penosos sesenta días, los pequeños pingüinos salen del huevo. Los machos, incluso después de todos esos días resistiendo el frío sin alimento, todavía se preocupan de sus polluelos y no por sí mismos. Los recién llegados necesitan alimento. En sus gargantas, los machos de pingüino producen una secreción lechosa con la que alimentan a sus crías. En ese justo momento, las hembras regresan. Llaman a sus parejas y estas acuden. Las parejas reconocen sus voces desde el ritual de apareamiento. A pesar de los tres meses de separación, se reconocen inmediatamente, y esta habilidad es, sin duda, un regalo de Dios.

Las hembras traen los buches llenos y regurgitan frente a los polluelos, los cuales así toman su primera comida de verdad. Podría esperarse que el macho, al regresar la hembra, dejaría a su descendencia para ocuparse de sus cosas, pero no es así: cuida del polluelo durante diez días más, manteniéndolo caliente sobre sus patas. Sólo entonces vuelve al mar para buscar su primear comida en cuatro meses.

Tras tres o cuatro meses en el mar, vuelve para responsabilizarse de su pequeño con lo cual la hembra se marcha de nuevo a alimentarse en el océano.

En las primeras etapas de sus vidas, los bebés pingüino no pueden generar su propio calor corporal. Si se les dejara solos, morirían en pocos minutos. Por eso, el macho y la hembra se turnan para alimentar a su polluelo y protegerlo del frío, sin dudar en poner en peligro sus propias vidas por esta causa. 66

Dios guía al macho y a la hembra del pingüino para que cooperen en la protección del huevo y el polluelo bajo las peores condiciones, compartiendo el trabajo y el riesgo. Nunca abandonan a su pequeño bajo ninguna circunstancia, ni por un sólo momento. Bajo estas condiciones, podría esperarse que una criatura que carece de razón abandonara sus huevos para preocuparse de sí misma. Pero gracias al sentido de protección que Dios les inspira, los pingüinos guardan sus huevos no durante horas o días, sino durante meses.

El caballito de mar: la única especie en la que el macho concibe

El macho de caballito de mar tiene una bolsa de cría donde guarda los huevos que recibe de la hembra. Allí el macho los guarda hasta que se desarrollan en diminutos caballitos de mar. Aquí también son alimentados con un fluido procedente de un órgano parecido a una placenta mientras que el oxígeno es suministrado a través de capilares. Dependiendo de las especies, esta gestación dura entre diez y cuarenta y dos días. Durante este tiempo, las hembras visitan al macho cada día. Estas visitas y sus rituales de saludo dan una idea a la hembra del momento del parto, en el cual ella se prepara para producir nuevos huevos. 67

El peligroso viaje del pejerrey

El pejerrey, a diferencia de otras especies de peces, entierra sus huevos en tierra ya que sólo pueden desarrollarse en ese medio. Para el pejerrey, dejar el agua incluso durante poco tiempo significa la muerte. Aún así debe hacerlo o su linaje se extinguiría. Este pez, actuando bajo la dirección de Dios, sale a tierra en el momento apropiado y cuando las condiciones son las mejores para enterrar sus huevos en la arena. Esperan a la luna llena ya que entonces las mareas son más altas y las olas penetran más en tierra. Esperan la marea alta, que dura unas tres horas, y entonces salen a tierra sobre la ola más grande que puedan encontrar. Las hembras que consiguen llegar a la playa serpentean hábilmente y ponen sus huevos aproximadamente cinco centímetros bajo la superficie.

Sin embargo, el peligro para ellos aún no ha pasado, ya que tienen que regresar al mar. Deben poner sus huevos y enterrarlos en la arena antes de que la marea retroceda. Si pierden su oportunidad, morirán en la arena seca. Como vemos, estos peces emplean mucho esfuerzo para encontrar el emplazamiento correcto de sus huevos corriendo un gran riesgo, actuando al mismo tiempo de forma inteligente. 68

Los peligros que enfrenta el pejerrey y la conducta inteligente que exhibe, revelan que existe una mente y una conciencia externa a este pequeño pez. Hay muchos métodos más fáciles de poner huevos, pero sin embargo prefiere enterrarlos en la arena de la playa. Supongamos que ha adquirido este hábito a través de una serie de sucesos aleatorios. ¿Qué pasaría en este escenario? La hembra moriría en el primer obstáculo que encontrara tratando de ganar la playa para enterrar sus huevos. Se encontraría con condiciones prohibitivas, haciendo imposible para ella el aprender por prueba y error, y mucho menos transmitir su “aprendizaje” a sus huevos ¡aún dentro de su cuerpo! Dios capacita a los huevos de pejerrey para que se desarrollen en la arena, e inspira a los peces para que elijan el momento apropiado para salir a la playa y así, reproducirse y sobrevivir.

El lecho que el amia calva prepara para sus huevos

La hembra de amia calva pone sus huevos entre Mayo y Junio. En este tiempo, el punto oscuro en el extremo de su aleta caudal se torna más pronunciado. El macho prepara en aguas poco profundas un lecho arrancando tallos y hojas de las plantas con lo cual deja un pequeño claro circular rodeado por vegetación. Cuando la hembra pone sus huevos, éstos se pegan al fondo del nido y el macho permanece allí para protegerlos y nadando en círculos para crear una corriente que incrementa el flujo de oxígeno. El macho continúa protegiendo sus crías hasta que alcanzan un tamaño de aproximadamente diez centímetros. 69

Otra criatura que emigra grandes distancias

para reproducirse: la ballena gris

En Diciembre y Enero de cada año, las ballenas grises preñadas dejan las aguas heladas del Océano Ártico y emigran hacia California, pasando por la costa occidental de Norteamérica mientras buscan aguas cálidas para dar a luz. Durante su viaje, las ballenas no se alimentan. Pero, no obstante, están bien preparadas para ello ya que durante el verano han acumulado energía en forma de gruesas capas de grasa en las aguas ricas en krill (pequeño crustáceo parecido al camarón) del norte. Tan pronto como las ballenas grises alcanzan las aguas tropicales del oeste de Méjico, dan a luz. Los bebés ballena se alimentan de la leche materna y acumulan su grasa para el viaje de regreso al hemisferio norte allá por Marzo junto con las demás ballenas grises. 72

El cuidado diligente del pez cíclido

El macho y la hembra del cíclido cuidan bien de su prole. En todo momento, uno de ellos abanica los huevos con sus aletas. Se turnan en esta tarea cada pocos minutos para incrementar el flujo de oxígeno y facilitar el desarrollo de los huevos. Al mismo tiempo, evitan que las esporas de los hongos se posen y desarrollen en los huevos.

Los cuidados del cíclido mantienen los huevos limpios, por eso se comen los huevos no fertilizados para evitar la contaminación de los sanos. Más tarde, transportan los huevos a agujeros hechos en la arena llevando unos pocos cada vez. Mientras un pez va hasta el agujero, el otro guarda el resto de los huevos y así hasta que todos han sido trasladados. Cuando las crías emergen, los padres continúan protegiéndolos. Los pececillos se mantienen juntos y si alguno se despista, uno de los padres lo trae de vuelta en su boca. 73

El cíclido no es la única criatura sensible a la limpieza. Por ejemplo, la hembra de ciempiés lame regularmente sus huevos para prevenir la aparición de hongos y enrosca su cuerpo alrededor de ellos para protegerlos de depredadores. 74

La hembra de pulpo pone sus huevos en las cavidades de las rocas, allí los guardan y limpian frecuentemente con sus tentáculos, enjuagándolos con agua limpia. 75

La devoción altruista del avestruz

Para las criaturas que habitan el continente africano, el sol ardiente puede ser a menudo mortal. Para protegerse de sus rayos, muchas especies buscan lugares a la sombra. Pero el avestruz sudafricana se preocupa sólo de proteger sus huevos y crías de la intensidad del sol. Por esta razón, se coloca sobre ellos y después del nacimiento de los polluelos, abre sus alas para darles sombra. 76 Mientras tanto se expone ella misma al sol, probando su dedicación.

Cómo transporta la araña lobo a sus crías

La hembra de esta especie pone sus huevos en un capullo de seda cóncavo que ha tejido para este propósito. Lo pega a su abdomen inferior y lo lleva a donde quiera que vaya. Si se suelta, lo pega otra vez a su abdomen.

Una vez las pequeñas arañas salen de los huevos, permanecen un tiempo más dentro del capullo y, a su debido tiempo, trepan a la espalda de su madre. La hembra los lleva así con ella. En algunas especies, las crías son tan numerosas que forman una gran pila sobre la espalda de la hembra. Hasta donde sabemos, las crías no se alimentan durante este periodo.

Una especie diferente de araña lobo se quita el capullo del cuerpo en Junio o Julio, cuando los huevos están a punto de eclosionar. Entonces la hembra teje una especie de tienda de campaña a su alrededor y así los protege. Después de la eclosión, las pequeñas arañas permanecen dentro de la tienda, cambiando su piel dos veces antes de desarrollarse por completo. En ese momento se dispersan. 77

¿Cómo puede un invertebrado como la araña mostrar tal lealtad, interés, compasión y paciencia? Esta cuestión nos hace pensar.


 

Los insectos cuidan de sus huevos

Las chinches acuáticas se enfrentan a un gran dilema. Si depositan sus huevos encima del agua, se secarán; si los ponen dentro del agua, sus larvas se ahogarán tan pronto salgan del huevo. Los machos toman la responsabilidad de mantener sus huevos sobre el agua, húmedos y ventilados.

La hembra de la chinche acuática gigante, Lethocerus, pone sus huevos en una rama que flote en el agua. El macho se sumerge frecuentemente y luego se sube a la rama dejando caer el agua de su cuerpo sobre los huevos al mismo tiempo que mantiene alejados a los depredadores.

La hembra de la chinche Belostoma (a menudo se la puede encontrar en las piscinas) pega sus huevos con una sustancia pegajosa a la espalda del macho. Éste nada sobre la superficie aireando los huevos, pataleando adelante y atrás con sus patas traseras, saltando o agarrándose a una rama mientras salpica agua sobre los huevos durante interminables horas.

Tres especies diferentes: el escarabajo errante Bledius, el escarabajo de tierra Bembidion y el Heterocerus tienen un método interesante de evitar que sus huevos se hundan en las marismas cuando sube la marea. Taponan sus estrechas cámaras de cría cuando llega la pleamar y las destapan otra vez cuando la bajamar. 79

El hecho de que incluso los insectos puedan exhibir tal previsión e inteligencia al proteger sus huevos, da clara idea de la realidad de la creación.

La devoción de la avispa por una descendencia

que nunca llegará a ver

La avispa cavadora excava una madriguera inclinada para sus larvas. Es una tarea difícil para una criatura tan pequeña, pero la criatura primero extrae la tierra con su mandíbula y luego la echa hacia atrás con sus patas delanteras.

Esta avispa posee otra importante habilidad: cava su madriguera sin dejar ningún rastro alrededor. Cogiendo la tierra entre sus mandíbulas, la transpoprta poco a poco y la deposita a cierta distancia de la madriguera sin apilarla, lo que evita llamar la atención de otros insectos depredadores.

Cuando el agujero es tan grande como el cuerpo de la avispa, excava una cámara de cría con el tamaño justo para sus huevos y el suministro de comida. Luego cubre la entrada temporalmente y sale a cazar insectos.

Cada especie de avispa cavadora está especializada en la captura de orugas, saltamontes o grillos. Cuando caza para sus pequeñas, no mata sus presas sino que las paraliza con su aguijón y las lleva a su madriguera. Allí deposita un sólo huevo en su presa. El insecto permanece vivo y fresco hasta que el huevo eclosiona y la larva empieza a alimentarse de él.

Una vez la avispa ha preparado el nido y la comida para su cría es el momento de preocuparse por la seguridad de la larva. Con mucho cuidado, oculta la entrada con tierra y piedrecillas. Coge una de estas piedrecillas con su mandíbula y la usa a modo de martillo para alisar el suelo. Luego rastrilla la superficie con sus patas espinosas barriendo el suelo hasta que la entrada de la madriguera queda totalmente oculta. ¡Pero la avispa no se conforma con eso! Como medida de precaución, excava unos pocos nidos falsos en las cercanías. Mientras, en su escondida y bien protegida madriguera, con su comida, la larva se convierte en adulta y emerge por sus propios medios. 80

La avispa nunca llegará a ver a su cría, pero aún así prepara con gran cuidado y atención todo lo que la larva puede necesitar. Toda esta paciencia y duro trabajo revela dedicación, previsión y cuidadoso razonamiento. Obviamente, esta pequeña criatura no puede hacer todo esto por sí misma sino que debe ser preparada por un poder inteligente y sabio.

Como se ha dicho antes, los evolucionistas dicen que los animales son programados para actuar de esta manera. Según su teoría, este programa se ha generado por una serie de sucesos al azar. Si consideramos las complejas características de los seres vivos, parece obvio que esta afirmación en totalmente irracional e ilógica. Cualquiera con razonamiento y conciencia puede reconocer fácilmente que todas las criaturas actúan por inspiración de Dios.

Todo por las crías

Los animales jóvenes nacen a menudo totalmente dependientes del cuidado y protección de sus padres. Las criaturas nacen ciegas, incapaces de cazar y morirían de hambre o frío si no contaran con el cuidado y protección de sus padres o de otros adultos del grupo. Sin embargo, los animales actúan inspirados por Dios y, por lo tanto, alimentan y protegen sus crías a cualquier precio.

Se protege a las crías del peligro

 

Cuando se trata de proteger a las crías, los animales pueden ser bastante perversos y peligrosos. Si presienten el peligro o son atacados, normalmente prefieren huir con sus pequeños. Pero si esto no es posible, se lanzan contra el atacante sin dudar. Por ejemplo, los pájaros y murciélagos se sabe que atacan a los naturalistas que cogen a las crías de los nidos. 82

Cuando los animales con pezuñas como las cebras son atacados, se dividen en dos grupos, reúnen las crías en el centro y corren para salvarse. Si son acorralados, los adultos de la manada defienden a sus potros valientemente.

Cuando las jirafas son atacadas, protegen a sus crías bajo el cuerpo y patean a sus atacantes con sus patas delanteras. Los antílopes y ciervos son tímidos y nerviosos y eligen correr si no tienen crías que defender. Pero si los zorros o lobos ponen en peligro sus crías, no dudan en usar sus afiladas pezuñas.

Los mamíferos más pequeños y débiles prefieren esconder sus crías o llevarlas a lugar seguro para protegerlas. Si no tienen esa oportunidad, se vuelven muy agresivos para asustar al depredador. Por ejemplo, el conejo cola de algodón, normalmente un animal tímido, se arriesga enormemente para llevar a los enemigos lejos de sus crías. Si éstas son atacadas, vuelve y golpea al enemigo con sus poderosas patas traseras. Su valentía a menudo es suficiente para espantar al depredador lejos de la madriguera. 83

Cuando los depredadores intentan cazar a un cervatillo, la madre gacela se coloca detrás de su cría ya que es por aquí que los depredadores normalmente atrapan a sus presas. Permanece muy cerca del cervatillo y detrás de él y si el depredador se acerca, intenta despistarlo. Intenta usar sus pezuñas contra los chacales o corre cerca del depredador para desviar su atención del cervatillo. 84

Algunos mamíferos camuflan su color con el del medio en el que se encuentran. A veces, sin embargo, los jóvenes necesitan guía de sus madres para poder sacar ventaja de esto. La madre ciervo usa el camuflaje de esta manera. Esconde su cría entre la maleza y le hace permanecer allí. La piel marrón del cervatillo con sus manchas blancas le evita ser visto incluso desde muy corta distancia. Las manchas blancas en la piel dan la impresión de ser brillos de luz solar sobre la maleza. Los depredadores no ven al cervatillo ni cuando se encuentran a pocos metros de él. La madre permanece cerca pero no hace nada que pueda atraer la atención sobre el lugar donde se encuentra el joven animal. Con mucha cautela, sólo le visitará para alimentarlo. Antes de regresar al bosque, le hará tumbarse de nuevo. Incluso aunque la cría se levante de vez en cuando, se agachará de nuevo inmediatamente si oye algún sonido no familiar. El cervatillo permanece escondido así hasta que ha crecido lo suficiente como para correr con su madre. 85

Otros animales tratan de asustar a los depredadores para alejarlos de sus crías. Las lechuzas y otros pájaros extienden sus alas para parecer más grandes de lo que son en realidad. Otros sisean como las serpientes. El herrerillo común silba en un tono alto y bate sus alas contra las paredes de su nido. Como el nido está totalmente oscuro en su interior, el agresor no puede saber contra qué se enfrenta y normalmente abandona el lugar rápidamente. 86

Los adultos en algunas colonias de pájaros toman la responsabilidad de proteger a los polluelos. Para las bandadas de patos, las gaviotas son particularmente peligrosas. Los adultos que se mantienen de guardia, muestran su fuerza al repeler a las gaviotas. Los pájaros adultos se turnan para proteger a las crías y, cuando descansan de la vigilancia, salen a alimentarse en aguas remotas. 87

Cuando el ciervo se da cuenta de que no puede vencer a un enemigo, se lanzan sobre él ofreciéndose como presa en lugar de la cría. Muchas especies animales usan la misma estrategia. Por ejemplo, cuando la hembra de tigre ve a un posible depredador acercarse, abandona inmediatamente sus cachorros para atraer la atención sobre ella. El mapache, por su parte, sube sus crías al árbol más cercano y luego baja para enfrentarse al enemigo. Se hará perseguir una larga distancia y cuando cree que ha dejado al depredador muy atrás, vuelve tranquilamente con sus crías. Ni que decir tiene que no siempre estas estrategias tienen éxito. Aunque las crías sobrevivan, sus padres pueden encontrar la muerte tratando de protegerlos.

Algunos pájaros simulan estar heridos para atraer la atención del depredador sobre sí mismos. Cuando ver aproximarse un depredador, la hembra se aleja silenciosamente del nido. Cuando está cerca del depredador, golpea el suelo con el ala chillando de dolor. Esto la hace parecer herida y vulnerable. Sin embargo, ella tiene mucho cuidado de dejar entre ambos distancia suficiente para poder escapar. Su “interpretación” invariablemente atrae la atención del depredador. Éste se acerca con la perspectiva de una presa fácil sin darse cuenta de que está siendo apartado del nido del pájaro. Cuando está a punto de ser alcanzada, la hembra deja de simular y emprende el vuelo.

Este teatro es bastante convincente: engaña a perros, gatos, serpientes e incluso otros pájaros. Muchos pájaros que anidan en el suelo protegen a sus crías de esta manera. Cuando se acerca el depredador, la madre pato simula estar incapacitada para volar batiendo sus alas enloquecida en el lago, siempre manteniendo una prudente distancia. Una vez suficientemente alejado el intruso, echa a volar y regresa al nido.

Los científicos no pueden explicar el guión del “pájaro herido”. 89 ¿Puede un pájaro realmente escribir tal trama? Sería entonces un pájaro muy inteligente ya que una simulación calculada requiere inteligencia y destreza. También el pájaro debe ser muy valiente para ofrecerse sin dudar al acoso del depredador. Ningún pájaro copia esta conducta de otros pájaros, es un mecanismo de defensa innato. 90

Hemos relatado aquí sólo una pequeña fracción de los actos de devoción y altruismo que encontramos en el mundo animal. Esta Tierra está habitada por millones de especies y cada una tiene su propio mecanismo de defensa. Pero más importante que esos sistemas es la lección que nos enseñan. ¿Es lógico y racional afirmar que un pájaro arriesga su vida conscientemente y por su propia voluntad para proteger a sus crías? Seguramente no. Los animales que hemos mencionado aquí carecen de inteligencia y no pueden poseer sentimientos de compasión o piedad. Es Dios, Señor de los Cielos y la Tierra, Quien les creó con esas cualidades, haciéndoles capaces de actuar inteligente, compasiva y piadosamente. Al inspirar a esos animales. Dios revela Su infinita compasión y misericordia

Los insectos también protegen sus crías del peligro

En 1764, el naturalista sueco Adolph Modeer descubrió que los insectos protegen y cuidan a su descendencia. Observó que la hembra del escarabajo de coraza se mantiene firme sobre los huevos cuando se acerca un depredador, protegiéndolos en lugar de huir. 91

Al principio, sin embargo, muchos científicos se negaban a admitir que los escarabajos se preocupaban por la generación siguiente. El profesor Douglas W. Tallamy, evolucionista experto en la conducta de los insectos, explica por qué:

Aún así, las consecuencias ecológicas por el cuidado paterno pueden llegar a ser tan severas para los insectos que algunos entomólogos se preguntan por qué persisten. La más sencilla estrategia, seguida por la mayoría de insectos, es simplemente producir gran cantidad de huevos. 92

Aunque Tallamy cree en la evolución, se cuestiona uno de los callejones sin salida de la teoría. Según la teoría de la evolución, la conducta que ponga en peligro la propia vida de la especie debería haber sido rápidamente eliminada. Pero, obviamente, ¡esto no ha pasado! Muchos insectos, como muchas otras criaturas en la naturaleza, nunca dudan en poner en peligro sus vidas por sus crías e incluso, como en el caso de las avispas, abejas y hormigas, por sus semejantes.

Una de las pequeñas criaturas que lo hace es la chinche de encaje (llamada así por la apariencia de sus alas), que vive en las plataneras. La hembra protege sus huevos y después sus ninfas hasta el final. Uno de los peores enemigos de las ninfas es el escarabajo damisela, el cual, si tiene la oportunidad, se come las larvas con su pico afilado. Pero la hembra de chinche de encaje no tiene armas para proteger sus crías y lo único que puede hacer es sentarse en la espalda de su enemigo y batir sus alas intentando que se marche.

Mientras, las ninfas usan la vena central de una hoja como vía rápida, escapan por el tallo y se esconden en alguna hoja fresca. Si la madre logra escapar con vida, se reunirá con sus ninfas en cualquier hoja que se encuentren ocultas y se colocará en el tallo para protegerlas. De esta manera, si el enemigo la persigue, ella puede cortar el camino que lleva hasta las ninfas. A veces, la madre sigue a sus pequeñas a corta distancia para evitar que se dirijan a una hoja inapropiada, en ese caso las guía a otra más segura. Las madres a menudo perecen en estos ataques, pero a cambio han conseguido tiempo para que sus ninfas se escapen y escondan. 95

Alimentando a las crías

 

Para que las indefensas crías puedan sobrevivir, sus padres deben alimentarlas y protegerlas. En todo momento, los adultos deben estar en guardia contra los depredadores y deben cazar comida. Machos y hembras de pájaro alimentan a sus polluelos entre cuatro y doce veces a la hora a lo largo del día. Si hay muchos pollos, deberán salir cientos de veces para coger comida suficiente. Por ejemplo, el gran herrerillo llevará comida a su nido unas novecientas veces al día. 96

Las hembras de mamífero tienen que bregar con un problema adicional: sólo pueden alimentar a sus crías amamantándolas. En el periodo de lactancia, necesitan incrementar su ingesta de comida de forma sustancial. Por ejemplo, las focas amamantan a sus crías durante diecisiete o dieciocho días después de parir. Las jóvenes focas gana mucho peso mientras sus madres lo pierden ya que no se alimentan durante este periodo. 97

Los padres que deben cuidar de sus crías consumen cuatro veces la energía que usan en otros momentos de sus vidas. 98

Para determinar el “coste” para los padres de la cría de sus descendientes, el biólogo Heinz Richner y sus estudiantes de la Universidad de Lausana hicieron un experimento con el herrerillo que reveló las dificultades de ser padre. Durante el experimento, Richner cambiaba frecuentemente el número de polluelos que el padre cuidaba moviéndolos de un nido a otro. Averiguó que aquellos pájaros forzados a criar un número mayor de polluelos trabajaban dos veces más duro y morían antes. Los parásitos y enfermedades asociadas a ellos afectaron al 76% de esos pájaros, en oposición a la media del 36% en condiciones normales. 99

Estos resultados son importantes para ayudar a comprender la dedicación de los pájaros a sus crías y las penalidades que sufren por ellos.

Las plumas que el somormujo da como alimento a sus crías

El somormujo sirve a sus crías como nido flotante. Las crías se suben a uno de sus padres. Una vez se han colocado, el adulto eleva un poco sus alas para evitar que los polluelos se caigan. Los alimentan volviendo su pico hacia ellos y dándoles pedacitos a través de él, pero su primer alimento no es comida. Primero los jóvenes somormujos son alimentados de plumas recogidas en la superficie del agua o arrancadas del pecho de sus padres. Cada pajarito traga una considerable cantidad de plumas. Pero, ¿por qué?

Estas primera plumas son una importante medida de precaución para su salud. Los jóvenes pájaros no pueden digerir esas plumas, así que las almacenan en sus estómagos. Algunas de ellas forman una especie de paquete de fieltro a la entrada del intestino. Las espinas de pescado y otra materia no digerible son atrapadas ahí evitando dañar la delicada envoltura del estómago y las paredes intestinales. El hábito de comer plumas no se perderá en toda la vida del pájaro. 100

En algunas especies como el martín pescador, la madre se sumerge en el agua a gran velocidad y atrapa los peces por la cola. Existe una importante razón para esto: si los coge así, puede alimentar a sus crías empezando por la cabeza del pez por lo que las escamas permanecen planas y no se clavan en la garganta de los polluelos cuando se lo tragan. Si el adulto atrapa el pez de cualquier otra forma, se lo traga él mismo. 101

El pájaro guacharo viaja kilómetros para alimentar a sus crías

Esta especie construye su nido a una altura de veinte metros. Saldrá unas cinco o seis veces cada noche para recoger fruta para sus polluelos. Primero mastica la fruta y después alimenta a los polluelos con su pulpa.

El guacharo vuela en bandadas para buscar comida y cubre la extraordinaria distancia de 25 kilómetros cada noche. 102

Al igual que el guacharo, muchas otras especies animales preparan la comida antes de dársela a sus crías. Los pelícanos preparan una especie de “sopa de pescado”. Las pardelas preparan un rico aceite del pescado y plancton que ingieren. En sus buches, las palomas preparan una sustancia llamada “leche de paloma” que es rica en grasas y proteínas. Al igual que los mamíferos, los machos y las hembras de paloma pueden producir esta “leche”. Muchas otras especies de aves producen sustancias similares. 103

Los polluelos son totalmente dependientes de sus padres. Ellos son sólo capaces de abrir sus picos de par en par y esperar que sus padres les alimenten. Las crías de la gaviota de Herring empujan sus picos instintivamente contra una mancha roja que tiene la madre en su pico. A la más mínima vibración que pueda indicar que sus padres han vuelto los pollos de zorzal, aún ciegos, estiran sus cuellos hacia arriba y abren sus picos en anticipación, como si los hinchadas y amarillas comisuras de sus picos estuvieran indicando a sus padres dónde depositar la comida. Los bordes de sus picos son muy sensibles. Si un polluelo tiene el pico cerrado por cualquier motivo, el más leve roce lo estimulará a abrirlo.

El color y la sensibilidad de las bocas de los pájaros, especialmente en aquellos que colocan sus nidos en lugares profundos, hacen la vida más fácil para todos. La madre puede encontrar las aberturas de sus pequeños fácilmente incluso aunque se encuentren sentados en el rincón oscuro del nido.

Los diamantes de Gould (un pájaro de brillantes colores) construyen sus nidos en un agujero oscuro en el suelo. Sus polluelos tienen en las esquinas de la boca unas brillantes protuberancias verdes y azules, que actúan como reflectantes para la escasa luz que se filtra por los más profundos rincones del nido.

En algunas especies de pájaros, las bocas coloreadas sirven para algo más que para indicar dónde se encuentran los polluelos. Pueden también señalar cuál de ellos ha sido alimentado más recientemente y cuál necesita todavía comida. Las bocas de los pardillos comunes son rojizas debido a las venas localizadas justo bajo la piel de la garganta. Después de que el polluelo ha sido alimentado, la sangre es acumulada en su estómago para hacer la digestión. Por lo tanto, los que lleven más tiempo sin comer tendrán la boca más roja. Varios experimentos llevados a cabo en este área han revelado que los padres utilizan esas diferencias de color para determinar cuál de los polluelos debe ser alimentado. 104

La conducta de los pájaros está en armonía con su medio y es prueba fehaciente de que esas criaturas y todo el mundo natural en el que viven, son obra de un Creador. Nunca una cadena de coincidencias pueden producir tal perfecta armonía.

La perdiz del desierto lleva agua a sus polluelos

En la naturaleza, las características de los animales están en consonancia con su medioambiente. Un excelente ejemplo es la perdiz del desierto la cual no tiene un lugar específico de morada en el vasto desierto. Cuando necesitan poner sus huevos, buscan un agujero poco profundo en la arena y ponen un máximo de tres huevos. Tan pronto como nacen los polluelos, dejan el nido y empiezan a buscar semillas por sí mismos. Pero como aún no pueden volar, son incapaces de alcanzar ninguna fuente de agua para calmar su sed. Por lo tanto, el agua debe ser traída hasta ellos, y es el macho de la perdiz el que se encarga de ello.

Algunas especies de pájaros transportan el agua para sus crías en su buche. Pero debido a que la perdiz del desierto debe traer el agua desde muy lejos, la que puede almacenar allí sólo cubre sus propias necesidades durante el largo viaje. Pero posee algo único para este propósito. La superficie interior de las plumas de su pecho y parte inferior del cuerpo está cubierta de filamentos muy finos. Cuando el pájaro alcanza un charco, frota su zona inferior contra la arena o el polvo y así elimina cualquier aceite de su plumaje que pueda impedir la absorción del agua. Después de beber toda la cantidad que puede para cubrir sus necesidades, se mete en el agua, eriza sus plumas y cola y se sacude. Esto empapa todas las plumas de su abdomen y los filamentos que cubren sus plumas absorben el agua como esponjas.

El agua que transporta entre su cuerpo y las plumas queda protegida contra la evaporación, pero aún así se evapora cuando debe cubrir una distancia superior a 30 kilómetros. Cuando finalmente alcanza a sus polluelos, éstos, que merodean buscando semillas, corren hacia él rápidamente. Cuando el macho de perdiz levanta su cuerpo, las crías pueden beber el agua como los mamíferos beben la leche del cuerpo de su madre. Una vez han bebido toda el agua, el macho se seca frotando su cuerpo contra la arena. La perdiz repite esta operación cada día hasta que los polluelos tienen dos meses y levantan el vuelo por primera vez después de lo cual ya pueden conseguir su propia agua. 107

Debemos reflexionar sobre varios aspectos de la conducta de la perdiz del desierto. Aparte de proveerle de las características exactas que necesita para sobrevivir en su medio, Dios la inspira también para que sepa qué debe hacer exactamente.

Los insectos alimentan sus crías

Muchas especies de insectos alimentan a sus larvas y crías. Los escarabajos de madriguera, por ejemplo, alimentan sus larvas, ocultas en una madriguera, con semillas. Los treehoppers abren hendiduras en espiral en el tronco de los árboles dejando al descubierto los pequeños tubos que transportan la savia de la que se alimentan las larvas. Los que comen madera llevan una vida muy dura. De alguna manera deben convertir la madera, que no sólo es difícil de digerir sino que además contiene muy poco nitrógeno, en algo comestible para sus larvas. Las cucarachas de la madera y los escarabajos pasálidos, ambos comedores de madera, han resuelto este problema alimentando a sus ninfas con fibra de madera reblandecida y organismos unicelulares que pueden descomponer la celulosa, junto con fluidos intestinales ricos en nitrógeno. Los escarabajos barrenillos mastican la madera y ponen sus huevos en los túneles que abren. En la madera, colocan hongos que descomponen la celulosa en una sustancia que las larvas pueden comer. 108

Dios sustenta cada especie de diferente forma. Los insectos que hemos mencionado buscan su sustento en la forma que Dios desea. Él hace que los padres provean a esas pequeñas criaturas y en el Sagrado Corán, revela que es Él quien sostiene cada ser vivo:

 

¡Cuántas bestias hay que no pueden proveerse del sustento! Alá se encarga de él y del vuestro. Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe. (Sagrado Corán, 29: 60)

El transporte de las crías

Los animales recién nacidos, generalmente débiles y torpes, necesitan a sus padres para que los transporten en caso de peligro o cuando deben ser llevados a otra parte. Cada especie tiene un método para transportar a sus crías. Algunas las llevan a sus espaldas, otras en sus bocas y aún otras en bolsas especiales bajo sus alas. Mientras son llevadas, las crías no sufren daño alguno y son rápidamente transportadas a un lugar seguro.

El transporte de las crías fuera de un área de peligro es un buen ejemplo de devoción paterna ya que al transportarlos se reduce considerablemente su velocidad y movilidad. A pesar de esto, los animales nunca abandonan a sus pequeños en caso de peligro.

La forma más común de transportar a las crías es en la espalda. Los monos, por ejemplo, llevan a sus crías dondequiera que van. La madre se puede mover sin obstáculos con su bebé ya que éste se agarra al pelo de la espalda o vientre de su madre con manos y pies. Con el pequeño en su espalda, la madre puede subir fácilmente a los árboles, correr por una rama y saltar al árbol siguiente.

Los canguros y otros marsupiales llevan a sus crías en bolsas forradas de pelo en su abdomen. Durante sus primeros cinco meses, el bebé canguro vive en esta bolsa. Cuando la abandona, no se aleja mucho los primeros días. Si presiente el peligro, vuelve junto a su madre y se mete de cabeza en la bolsa por lo que la madre puede marcharse rápidamente ayudándose de sus fuertes patas traseras.

La mamá ardilla coge a sus crías por el vientre pellejudo con sus dientes. Si el nido de una ardilla es molestado, la madre se llevará sus crías tan lejos como sea necesario cogiéndolas una a una y volviendo al antiguo nido hasta que todas ellas han sido trasladadas a lugar seguro.

El bebé ratón se agarra fuerte a las mamas de su madre durante horas y horas sin soltarse jamás. En caso de peligro, la madre puede trasladar a su prole con rapidez. Las crías se agarran tan bien que la madre puede salir corriendo sin tener que pararse para reunirlas y colocarlas entre sus patas. Cuando el peligro ha pasado, regresa al nido por si acaso se ha dejado alguna atrás.

Cuando los murciélagos están cazando insectos o cogiendo fruta, llevan sus crías con ellos durante toda la noche. El bebé murciélago coge la mama con sus dientes de leche y el pelo de su madre con sus garras. Algunos murciélagos pueden incluso volar con tres o cuatro crías colgando de su cuerpo.

Muchas especies de pájaros vuelan con sus crías. Si el nido de una perdiz se encuentra en peligro, la madre puede abandonarlo rápidamente con sus polluelos entre sus patas. Los rascones, halcones de las marismas y carboneros vuelan con sus polluelos en el pico hasta lugar seguro. Los halcones de cola roja llevan a sus crías en las garras, tal como hacen con sus presas.

Los somormujos llevan a sus crías en la espalda. Si ven algún peligro, se sumergen en el agua con ellos.

Las ranas tropicales pueden saltar a lugar seguro mientras llevan sus huevos o renacuajos a la espalda.

Aún más interesante, algunos peces llevan a sus crías en su boca. Un macho de espinoso guarda y protege su prole nadando alrededor del nido, hecho de hierbas acuáticas. Si alguna de las crías se pierde, el macho le seguirá, lo guardará en su boca y lo llevará de nuevo al nido.

Las hormigas llevan las larvas y huevos en sus mandíbulas de una cámara de cría a otra. Cada mañana, las hormigas obreras llevan las larvas de la colonia a una cámara cerca de la cima del pequeño monte a la entrada del hormiguero donde el sol las calienta. Mientras el sol se mueve por el cielo, las larvas son trasladadas de un lado del hormiguero al otro. Cuando llega el atardecer, las obreras las llevan de nuevo al fondo del montecillo, que se mantiene caliente. Por la noche, la entrada a la cámara de cría se cierra para evitar la entrada del aire frío. Por la mañana, las entradas se abren de nuevo y las larvas son llevadas de nuevo arriba. 110

Como vemos, todos los seres vivos desde el león a los insectos, de las ranas a los pájaros, transportan sus crías en busca de protección. Para los padres siempre es un trabajo duro que a menudo significa peligro para sus vidas. ¿Cómo puede explicarse semejante impulso protector? Hemos examinado en detalle como muchas criaturas toman la responsabilidad de criar a su descendencia hasta que pueden defenderse por sí misma. Se ocupan sin falta de cubrir todas las necesidades de sus pequeños y es posible ver ejemplos de esta conducta devota en una amplia variedad de seres.

De nuevo, la cruda verdad nos enfrenta: cada una de esas criaturas está bajo la protección de Dios, quien les inspira su conducta. Todos actúan en conformidad a este hecho y con reverencia a Su voluntad. El Sagrado Corán revela esta verdad de la siguiente forma:

 

Suyos son quienes están en los cielos y en la tierra. Todos le obedecen. (Sagrado Corán, 30: 26)


 

COOPERACIÓN Y SOLIDARIDAD

ENTRE LOS ANIMALES

Hasta ahora en el presente libro, hemos tratado la conducta compasiva y devoción altruista de los animales hacia sus crías. Pero no sólo se observan estas cualidades entre padres y crías. Muchos animales en la naturaleza exhiben gran solidaridad con los otros y, a veces, es incluso posible ver esta conducta entre especies diferentes. En particular, las manadas y aquellos que viven formando parte de una colonia tienen muchas ventajas.

La afirmación de los evolucionistas de que los animales están enzarzados en una gran lucha por la supervivencia y por ello deben competir unos con otros es desmentida por la vida de los animales dentro de una manada. Excepto durante la temporada de apareamiento, los animales casi no compiten entre ellos sino más bien se benefician de la solidaridad, cooperación y devoción protegiendo el interés del otro.

En realidad, los evolucionistas conocen esta realidad pero prefieren intentar encontrar modos de integrarla en su teoría. Para poner un ejemplo, el famoso evolucionista Peter Kropotkin encontró muchos ejemplos de cooperación entre los animales en la investigación que llevó a cabo en la Siberia oriental y Manchuria. Kropotkin ha escrito incluso un libro acerca de esto en el cual dice lo siguiente sobre la solidaridad entre los animales:

Lo primero que nos sorprende tan pronto empezamos a estudiar la lucha por la existencia bajo los dos aspectos, directo y metafórico, es la abundancia de actos de mutua ayuda, no sólo para la cría de la prole, reconocido por la mayoría de los evolucionistas, sino también por la seguridad del individuo y para proveerlo de la comida necesaria. Con tantas divisiones en el reino animal, la mutua ayuda es la regla. El principio de la mutua ayuda puede encontrarse incluso entre los animales inferiores. 111

Aunque Kropotkin es un evolucionista, contradice la afirmación central de la teoría de la evolución ante la evidencia que observa. Como veremos en las siguientes páginas, la solidaridad y cooperación entre los animales, incluso entre especies, resulta esencial para su seguridad e incluso para su alimento. El orden y el equilibrio en la naturaleza es evidencia clara de la perfecta creación de Dios. Aquellos que se sorprenden al presenciar la conducta inteligente de los animales en la naturaleza no pueden evitar sentir esa admiración. Una de estas personas es el científico Kenneth Walker. Experto en fisiología y medicina, relata lo que observó durante un safari en el África oriental:

Recuerdo haberme quedado impresionado por tantos casos de cooperación entre animales que pude presenciar mientras cazaba en el África oriental hace muchos años. En las llanuras de Athi había grandes manadas de diferentes clases de antílopes y otras de cebras que colaboraban poniendo centinelas para dar la voz de alarma a la más mínima señal de peligro. No quería cazar cebras, pero a menudo era imposible acercarse a tiro de un antílope sin ser descubierto por alguna cebra de guardia que hacía notar mi presencia a los antílopes. Las jirafas y los elefantes se veían a menudo haciéndose compañía y aparentemente por una buena razón. Los elefantes tienen enormes orejas con un excelente oído pero vista muy pobre, mientras que las jirafas eran como centinelas sobre torres de vigilancia. Cuando combinaban sus capacidades era casi imposible acercarse a ellos sin ser visto u oído. Una combinación aún más extraña era la formada por los rinocerontes y sus pájaros, sentados en fila sobre su lomo y alimentándose de garrapatas y otros parásitos que infestaban la piel del mamífero. Estos pájaros siempre estaban alerta y descubrían mi presencia mucho antes de que su miope anfitrión lo supiera. Con chillidos estridentes y vigorosos picotazos ponían al rinoceronte en acción y éste se alejaba con sus pájaros colgados precariamente de su lomo como pasajeros en una carroza conducida por un loco112

Las observaciones de Walker son sólo una pequeña parte de los innumerables ejemplos de devoción y cooperación. Todo el mundo puede observar conductas similares en los animales de su entorno. Pero lo más importante es reflexionar sobre esas conductas tan sorprendentes.

En las páginas siguientes, examinaremos con gran detalle ejemplos que revelan claramente el control de Dios sobre todos los seres vivos.

Criaturas que avisan a otras del peligro

Una gran ventaja de vivir en comunidad es la seguridad que proporciona ya que cualquier individuo que presienta peligro puede avisar a los otros en lugar de marcharse simplemente. Cada especie tiene su propia voz de alarma. Por ejemplo, las liebres y algunas especies de ciervos levantan la cola para avisar a los otros animales cuando sienten el peligro. Algunas gacelas por su parte hacen una extraña exhibición de saltos con el mismo propósito. 113

Cuando ven venir el peligro muchos pájaros pequeños dan un grito de alarma. Especies como el mirlo, el herrerillo y el pinzón hacen un sonido estridente de banda estrecha. Para los humanos no es posible detectar la dirección de este grito, lo que es importante para cualquier bandada de pájaros ya que cualquiera de ellos que haga este ruido atraerá la atención sobre él. 114 Pero el peligro de que eso pase en este caso es muy pequeño.

Un insecto que forma parte de una colonia avisará a los otros si se entera de algún peligro. Pero el olor de las feromonas que indica el peligro también es percibido por el enemigo. Por lo tanto, cualquier insecto que da la alarma también arriesga su vida. 115

Los perros de las praderas viven en grandes comunidades de hasta mil animales. Su red de madrigueras es como una ciudad bajo el suelo, cada madriguera acoge a unos treinta de ellos. Cada animal en el grupo sabe reconocer a los otros. Algunos están siempre vigilando fuera, de pie sobre sus patas traseras en lo alto de los pequeños montículos de tierra excavada cercanos a la entrada de sus madrigueras. Si uno de los centinelas detecta a un depredador, emite una serie de silbidos, replicados por los otros animales de guardia. Esto dispara la alarma. 116

Da que pensar que los animales se avisen unos otros como acto de devoción, pero es más importante observar el hecho de que todos se entienden. Una liebre, por ejemplo, avisa levantando la cola y todas las liebres alrededor toman las medidas necesarias. Abandonarán la zona si es necesario, y si deben esconderse, lo harán también. Pero para que las liebres sepan que deben correr al ver esta señal, deben haberlo pactado de antemano mediante una comunicación entre ellas sobre el asunto. ¿Cómo si no pueden ponerlo en práctica todas a la vez? Esto es obviamente inaceptable para cualquier mente racional. Por lo tanto, debemos admitir que estos animales, habiendo sido todos creados por el único Creador, actúan de acuerdo a Sus directivas.

El otro ejemplo citado anteriormente fue el de los pájaros que permanecen sobre los lomos de los rinocerontes, los cuales comprenden el grito de alarma de sus pequeños amigos y responden de acuerdo a él. Esta conducta inteligente no puede ser ignorada. No es posible para un animal pensar que debe avisar a los demás de un posible peligro, ni para los demás entender esa señal y actuar en consecuencia. Sólo es posible una explicación para esta conducta inteligente y racional: ¡todas sus habilidades y conductas les han sido enseñadas! Dios enseña a estos animales sus conductas y les hace ponerlas en práctica. Dios, el más Compasivo y el más Misericordioso, todo lo crea y todo lo protege y sustenta.

Los animales se defienden todos a una

No sólo se avisan unos a otros en caso de peligro, los animales que viven en comunidad también se defienden en masa. Por ejemplo, los pájaros pequeños forman enjambres para “acosar” a las aves depredadoras que osan entrar en su territorio. También llaman a otros pájaros de los alrededores haciendo un sonido especial en forma de chasquido. Esta conducta agresiva normalmente es suficiente para espantar a las aves depredadoras.117

Una bandada de pájaros que vuela unida proporciona protección a cada individuo dentro de ella. Los estorninos vuelan en bandadas dejando amplios espacios entre ellos. Pero cuando ven un halcón, cierran filas rápidamente imposibilitando que el cazador pueda entrar en la bandada. Si lo hace, con toda probabilidad se dañará las alas y no podrá volver a cazar. 118

Cuando su manada es atacada, los mamíferos actúan también como uno sólo. Cuando las cebras huyen de un depredador, llevan a las crías en medio de la manada. Durante sus observaciones en el África oriental, la científica inglesa Jane Goodall vio que tres cebras separadas del resto del grupo eran rodeadas por perros salvajes. Otros miembros de la manada, dándose cuenta de que tres de sus hermanas estaban en peligro, regresaron para atacar a los depredadores con sus pezuñas y dientes hasta que les hicieron huir salvando a sus tres compañeras. 119

Generalmente, cuando una manada de cebras es atacada, el líder corre en la retaguardia mientras que las hembras y potros corren en el frente. La cebra corre en zigzag dando patadas con sus patas traseras. Incluso se le ha visto revolverse en la batalla y perseguir a los atacantes. 120

También los delfines nadan formando bancos para defenderse en grupo de los tiburones, sus mayores enemigos. Si el tiburón se acerca peligrosamente a las crías, dos adultos se separan de los otros y atraen al enemigo hacia ellos. Con el tiburón distraído los otros delfines lo rodean rápidamente empezando a golpearle en las agallas hasta matarlo. 121

En una incluso más interesante conducta, las familias de delfines nadan normalmente junto a bancos de atún y se alimentan con ellos. Por esta razón, los pescadores de atún siguen a los delfines a la hora de encontrar un buen lugar para lanzar sus redes. A veces los propios delfines quedan atrapados en estas redes. Como son mamíferos que necesitan aire, sienten pánico al verse atrapados, sufren un shock y se hunden. A causa de la devoción que se muestran unos a otros, algunos miembros de la familia vienen en su ayuda. Todos siguen al delfín hacia las profundidades intentando traerlo de nuevo a la superficie. Desgraciadamente, al no poder respirar, a menudo ellos también se ahogan.

Éste no es un suceso aislado que afecte a una sola familia de delfines. Bajo similares circunstancias todos los delfines muestran la misma devoción. 122

Si una hembra de ballena gris resulta herida, una o más ballenas acuden en su ayuda. Así la mantienen en la superficie para que pueda respirar y la protegen de las orcas. 123

En lugar de correr cuando son atacados los bueyes almizcleros forman un círculo defensivo. Todos los miembros de la manada se mueven lentamente caminando hacia atrás, sin volver la espalda a los depredadores hasta que cada uno ha ocupado su posición en el círculo. Sus becerros estarán en el centro, escondidas bajo el largo pelo de sus madres. Los machos mantienen a los becerros en el centro dándoles total protección. Ocasionalmente, uno de ellos carga contra los depredadores antes de volver al círculo de nuevo. 124

Son también muy interesantes los ejemplos de cooperación durante la caza. Los pelícanos blancos americanos, por ejemplo, siempre cazan en equipo. Localizan una bahía apropiada y forman un semicírculo mirando a tierra. Entonces comienzan a zambullirse en el agua periódicamente llevando los peces hacia delante. Cuando llega el momento cierran el círculo atrapando todos los peces dentro. 125 En riachuelos y canales estrechos pueden formar incluso dos grupos. Al anochecer vuelven a sus lugares de descanso. Nadie nunca les ve pelearse por su trozo de bahía o por el sitio donde duermen.

Debemos reflexionar sobre el hecho de que en todas estas comunidades cerradas los animales cuidan unos de otros y actúan como uno sólo. Como hemos dicho al principio, estos animales no son personas inteligentes sino cebras, insectos y delfines.

Con seguridad ninguna persona inteligente puede decir que estos animales cooperan por su propia y libre voluntad. La conclusión que cualquier persona racional extraerá es: todo en la naturaleza es obra de un infinitamente sabio y poderoso Creador. Dios ha hecho todas las cosas vivas, incluyendo al hombre, animales, insectos y plantas. Todo lo que vive y todo lo que no. Él posee infinito poder, compasión, piedad, inteligencia, conocimiento y sabiduría. Deberíamos reflexionar entonces sobre los siguientes versos del Sagrado Corán:

 

¡Alabado sea Alá, Señor de los cielos, Señor de la tierra, Señor del Universo! ¡Suya es la majestad de los cielos y en la tierra! Él es el Poderoso, el Sabio. (Sagrado Corán, 45: 36-37)

 

El Señor de los cielos, de la tierra y de lo que entre ellos está, el Poderoso, el Indulgente. (Sagrado Corán, 38: 66)

Pájaros africanos que cuidan unos de otros

Las bandadas de pájaros africanos viven en gran armonía unos con otros. Muchos ejemplos ilustran su cooperación. Su principal alimento es la fruta que encuentran en los árboles que visitan. Alimentarse de frutas en el extremo de una rama no es fácil. Allí es donde crece la mayor parte de la fruta y sólo los pájaros que se posan cerca pueden comer de forma fácil. Los demás pájaros se enfrentan al hambre, bien por estar demasiado lejos de la fruta o porque no haya suficiente para todos.

¡Pero no es así! Los pájaros se posan en un árbol frutal en bandadas, alineándose a lo largo de la rama como si hubieran pactado hacerlo ya de antemano. El pájaro que está más cerca de la fruta las coge y las pasa. De esta forma, la fruta atraviesa toda la rama hasta alcanzar al pájaro del extremo. Teniendo en cuenta que estas criaturas carecen de razón e inteligencia, sería razonable pensar que el pájaro más cercano a la fruta se la quedaría toda para él y así rompería el disciplinado orden de alimentación. Pero en lugar de alimentarse él primero, aplica a la bandada un método más práctico de distribución de la fruta. Ninguno de los pájaros en la rama hace nada que pueda romper esta sorprendente precisión. Sin embargo, por sí misma esta cooperación no es suficiente para alimentar a todos los miembros de la bandada en una sola vez ya que la fruta de un árbol no es suficiente. Por eso, incluso pasando la fruta de un pico a otro, algunos de ellos pasarían hambre. Para solucionar este problema, se posan en los sucesivos árboles en un orden diferente cada vez de tal forma que los que no consiguieron fruta la primera vez sean los primeros ahora. 126

La cooperación animal en el momento del parto

Los mamíferos están especialmente expuestos a grandes peligros durante el parto, cuando la madre y el recién nacido son presas fáciles para los depredadores. Sin embargo, cuando un animal preñado está listo para parir, generalmente otro animal de la manada está presente. Por ejemplo, la hembra de antílope cuando está lista para parir, se marcha a un lugar entre los arbustos y otra hembra de la manada va con ella para asistirla.

Los delfines son otra especie bien conocida por su cooperación durante el parto. Tan pronto como nacen, los bebés delfín necesitan salir a la superficie para respirar. Por esta razón, la hembra empuja a su cría hacia la superficie. Justo antes del parto, la madre ralentiza sus movimientos. Es por esto que hay otras dos hembras presentes durante el parto para asistencia. Las asistentes nadan a cada lado de ella para protegerla si es necesario, ya que la parturienta no tendría la suficiente energía para enfrentar un potencial peligro. La protegen especialmente contra los tiburones ya que la sangre que fluye durante el parto puede atraerles hacia el área.

Durante las dos primeras semanas la hembra no se separará de su bebé. Enseguida tras el parto, la cría empieza a nadar y poco a poco a alejarse más y más. Pero la madre, todavía débil por el parto, no puede igualar la agilidad de su pequeño. Sus asistentes la ayudan protegiendo a la cría. 127

Otro mamífero que tiene y proporciona asistencia durante el parto es el elefante. Una de las otras hembras de la manada se encarga siempre de asistir a la parturienta. La madre se esconde hábilmente entre los arbustos y junto con su asistente, protege al recién nacido y le cuida durante los años siguientes. Cuando la hembra tiene a su cría con ella, es considerablemente más agresiva. 128

¿Cómo se comunican entre ellos los elefantes y estos otros animales? ¿Cómo sabe la hembra que asiste el momento del parto y que la parturienta necesita ayuda? Ningún animal tiene ni la inteligencia ni la conciencia para conocer esto por sí mismo. Todos los elefantes en cualquier parte del mundo se ayudan de la misma manera. Esto también es verdad para los delfines y cualquier otro animal, lo que prueba que todos han sido creados por el mismo Creador y que todos está bajo Su control.

Criaturas que cuidan de las crías de otras

Los mamíferos forman normalmente fuertes lazos familiares. Una manada de lobos típica se compone de un macho, una hembra, sus cachorros recién nacidos, quizá uno o dos cachorros de la temporada anterior y a menudo los tíos y tías de los recién nacidos. Todos los adultos defienden a las crías. A veces una hembra de la manada permanece en la lobera durante la noche haciendo de “canguro” para los cachorros. De esta forma la madre puede cazar y alimentarse con el resto de la manada.

Los perros cazadores africanos viven en manadas similares de aproximadamente diez miembros. Machos y hembras comparten la responsabilidad de proteger y alimentar a los cachorros. Incluso compiten para cuidarlos. Cuando los cachorros tienen diez semanas, empiezan a cazar con la manada. Después de abatir una presa, los adultos forman un círculo alrededor para mantener alejadas a las hienas y así los cachorros se alimentan primero. 129

En las familias de babuinos, el macho dominante es el que normalmente ayuda a los enfermos o heridos. Los babuinos adultos adoptan a los jóvenes huérfanos. Les dejan acompañarles y permanecer con ellos por la noche. Cuando la familia viaja y alguna madre con bebé no puede llevarlo sobre la espalda, lo lleva de la mano. Como los jóvenes tienden a cansarse rápidamente, la madre puede quedarse atrás al parar frecuentemente para que su retoño descanse. El macho dominante entonces vuelve con ellos, camina a su lado y se detiene cuando ellos lo hacen. 130

Incluso después de ser destetados, los chacales aún permanecen con sus madres para ayudarlas a cuidar a los cachorros más jóvenes. Traen comida para ellos, protegen la guarida de los enemigos y así ayudan a los otros a sobrevivir. 131

Los chacales no son los únicos animales que cuidan de sus hermanos. Los polluelos de la primera nidada de la gallina de agua y algunas especies de golondrina ayudan a criar a los de la segunda.

Los animales que comparten la responsabilidad de cuidar de las crías de otros son otra evidencia en contra de las afirmaciones de los evolucionistas. Como ya hemos dicho antes, los evolucionistas creen que los animales sólo cooperan sólo con el propósito de perpetuar su linaje en la próxima generación y, por lo tanto, estas conductas que parecen ser actos de devoción altruista están en realidad conducidos por genes egoístas. Como hemos visto en este capítulo, sin embargo, los animales ayudan no sólo a aquellos que llevan sus genes, sino a los que lo necesiten independiente de su carga genética. En otras palabras, la teoría evolucionista del “gen egoísta” citada anteriormente no tiene valor científico. De todas formas, no es posible que un animal que carece de razón pueda preocuparse de transferir sus genes a las generaciones posteriores. Afirmar que los animales están programados para tener tales ambiciones es admitir la existencia de una mente previsora responsable de esa programación.

Las características de cada animal que encontramos en la naturaleza prueba claramente la existencia de un Creador superior, que es Dios, el más Compasivo y el más Misericordioso.

La devoción en las colonias

Hormigas, termitas y abejas viven en grupos basados en la disciplina. obediencia, solidaridad, devoción y el reparto del trabajo. Desde el momento que emergen de la crisálida hasta su muerte, estos diminutos insectos concentran todos sus esfuerzos en proteger la colonia y alimentar a las larvas, con absoluto desprecio de su propio bienestar. Comparten su comida con las demás, limpian su entorno e incluso mueren por las demás.

Cada miembro de la colonia sabe exactamente lo que debe hacer y lo hace con exactitud. Su máxima prioridad es el cuidado de las larvas y sus colegas insectos. No se observa conducta egoísta alguna en las abejas, hormigas o termitas, razón por la cual estas colonias viven en perfecto orden y prosperidad.

Sobre la próspera vida de las termitas, basada en la cooperación, Peter Kropotkin dice lo siguiente:

Sus maravillosos nidos (refiriéndose a las hormigas y termitas), sus construcciones, cuyo tamaño es relativamente superior a aquellas hechas por los humanos, sus caminos pavimentados y galerías abovedadas, sus espaciosas salas y graneros, sus campos de maíz, su recolección y molido del grano, sus métodos racionales de atención a sus huevos y larvas... y finalmente, su coraje, ánimo y superior inteligencia. Todo esto es el resultado natural de la mutua ayuda que practican en cada etapa de sus atareadas y laboriosas vidas. 132

 

La siguiente sección tratará los ejemplos de devoción y cooperación observados en las colonias de hormigas y abejas.

Devoción altruista en las hormigas

1. Un sorprendente aspecto de la vida de la colonia es que todas las hormigas comparten la misma comida. Si dos hormigas de la misma colonia se encuentran, una hambrienta y la otra con el estómago lleno de comida digerida o a medio digerir, la hambrienta pedirá a la otra que comparta algo con ella. Esta petición nunca es rechazada. Las hormigas también alimentan a sus larvas de la comida de sus estómagos y, a menudo, guardan menos para ellas mismas que lo que ofrecen a las demás.

2. En las colonias de hormigas existe un perfecto reparto de tareas, y cada hormiga cumple con su responsabilidad con gran devoción. La responsabilidad de la “hormiga soldado” es guardar la entrada al hormiguero. Sólo admitirá aquellas hormigas pertenecientes a su colonia y rechazará a las otras. Las componentes de esta guardia sirven como “puertas” vivientes al hormiguero. Guardan la entrada todo el día y nunca la dejan desatendida. 134 En caso de ataque, estas hormigas forman la primera línea de defensa.

3. Al mismo tiempo que comparten la comida, las hormigas también comparten con todas las de su misma especie que pueden la información acerca de la localización de fuentes de alimento. En su conducta no hay signo alguno de lucha egoísta. La hormiga que descubre una nueva fuente de alimento come hasta llenarse y después vuelve al hormiguero dejando detrás un rastro químico tocando con su abdomen el suelo a intervalos regulares. También recorre el hormiguero de tres a seis veces comunicando rápidamente la noticia a las otras hormigas, que después la acompañan de regreso al lugar del alimento.

4. Las obreras de una colonia de hormigas cortadoras de hojas pasan todo el día transportando hojas. Durante este tiempo están altamente expuestas a ser atacadas, especialmente por una especie de mosca que deposita sus huevos en la cabeza de las hormigas. Los gusanos cuando salen del huevo se alimentan de la cabeza de la hormiga y la decapitan comiéndose su cerebro. Mientras transportan hojas, las hormigas obreras están indefensas contra estas moscas, pero otras hormigas lucharán por ellas. Hormigas más pequeñas de la misma colonia toman posiciones en las hojas que son llevadas al hormiguero y luchan contra estas moscas depredadoras. 135

5. Algunas hormigas se alimentan de los desechos altamente digestivos y ricos en azúcar de los áfidos, por lo que se las conoce como hormigas de miel. Llevan esta dulce sustancia hasta el hormiguero donde la almacenan usando un método muy original. Unas cuantas obreras sirven como tanques de almacenamiento vivientes. Las hormigas al regresar al hormiguero regurgitan la comida en sus bocas y estas hormigas la almacenan en su abdomen. 136 Cada cámara contiene entre 25 a 30 de ellas, todas colgando del techo e inmóviles. Si alguna de ellas cayera al suelo las otras hormigas la elevarían otra vez a su posición original.

Estos tanques de almacenamiento vivientes pueden contener hasta ocho veces la masa original de la hormiga. Durante los inviernos o épocas de sequía, las hormigas hambrientas las visitan para alimentarse. Las hambrientas ponen sus bocas dentro de las bocas de las hormigas “almacén” la cual, contrayendo los músculos de su abdomen, produce una gota de néctar a la visitante. Estas hormigas no pueden haber desarrollado este método de almacenamiento de comida por sí mismas. Aquellas que sirven como cántaros de miel vivientes demuestran claramente devoción altruista, permaneciendo suspendidas del techo boca abajo cargando ocho veces su propio peso, sin esperar nada a cambio. Pacientemente alimentan a las otras hormigas de la colonia, una a una. Claramente, este sistema de las hormigas y las capacidades físicas que lo hacen posible no pueden ser resultado del azar. En cada generación de hormigas miel, sólo unas pocas sirven a las demás de esta manera, lo que prueba que todas ellas actúan por inspiración de Dios su Señor.

6. Uno de los métodos que las hormigas usan para defender su colonia es el de suicidarse. Llevan a cabo sus ataques kamikaze de varias maneras. Uno de los ejemplos más interesantes lo tenemos en una especie que vive en el bosque tropical de Malasia. Esta hormiga tiene una glándula venenosa que parte desde su mandíbula recorriendo su cuerpo hacia su espalda. Cuando se enfrenta al enemigo, la hormiga contrae los músculos abdominales con tanta fuerza que la glándula y los tejidos que la rodean estallan salpicando a su oponente con el veneno antes de morir. 137

7. Para poder reproducirse, tanto el macho como la hembra de la hormiga deben exhibir una gran dedicación. Poco después de su vuelo de apareamiento, el macho alado de las hormigas muere. La hembra busca un lugar apropiado para construir el nido y cuando lo encuentra se introduce en él mientras rompe sus alas. Entonces sella la entrada y permanece dentro semanas o incluso meses sin comida y sola. Más tarde pone sus primeros huevos como hormiga reina. Lo único que habrá comido en todo este tiempo será sus propias alas. La primera larva que sale será alimentada con la propia saliva de la reina. Este es un periodo en el que la hormiga reina muestra una gran devoción, comenzando una nueva colonia.

8. Si su hormiguero es atacado e invadido, las hormigas se movilizan para proteger su prole a cualquier coste. Las hormigas soldado acuden al lugar del ataque para luchar contra los invasores mientras que las obreras corren a las cámaras de cría para evacuar a las larvas y hormigas jóvenes llevándolas entre sus mandíbulas. Las llevan fuera del hormiguero y las esconden en algún lugar seguro hasta que el ataque es repelido. 138 Podrí esperarse que una criatura como la hormiga estuviera preocupada sólo por buscar un lugar seguro para ella misma. Pero las hormigas soldado, las obreras y las que guardan la entrada no están preocupadas por sus propias vidas y morirán por las otras si es necesario. Esto es devoción altruista al más alto nivel y todas las hormigas han estado comportándose así desde hace millones de años.

Hasta ahora, hemos relatado casos de conducta sorprendente en el reino animal y es necesario recalcar que las criaturas que actúan de esta manera tan maravillosa son sólo diminutas hormigas. Estos insectos son de poca importancia para todo aquel que los ve a diario. Pero cuando las observamos atentamente vemos que la inteligencia inherente a su conducta es demasiado significativa para ser ignorada. Con sus pequeños cerebros que no pueden verse a simple vista y que consisten en unas pocas células nerviosas, llevan a cabo actos inteligentes que no podrían esperarse de ellas. Durante millones de años, ellas han estado obedeciendo a su Creador con gran disciplina y exactitud. Se han rendido a Él y sólo les mueve Su voluntad. Todos los seres vivos se someten a Dios al igual que las hormigas. Como dice el Sagrado Corán:

 

¿Desearían una religión diferente de la de Alá, cuando los que están en los cielos y en la tierra se someten a Él de grado o por fuerza? Y serán devueltos a Él. (Sagrado Corán, 3: 83)

Altruismo en las abejas

Una muestra parecida de armonía y solidaridad puede observarse en las colmenas. La devoción de las abejas obreras nos recuerda enormemente a la de las hormigas. Ambas especies trabajan sin descanso hasta su muerte por el bien de la reina y de larvas que no son suyas.

La población de una colmena consiste en una reina, los zánganos encargados de fertilizarla y cientos o miles de obreras. Éstas hacen todo el trabajo: construyen las celdas, limpian y defienden la colmena, alimentan a la reina y a los zánganos, cuidan de las larvas, construyen y preparan las cámaras de cría de acuerdo al tipo de abeja que las habitará (obrera, zángano o reina), regulan la humedad y temperatura de la colmena, alimentan a las larvas según sus necesidades (néctar, polen o miel) y recolectan néctar, polen, agua y resinas.

Podemos enumerar las fases en la vida de la abeja obrera y su conducta devota como sigue:

1. Una obrera vive entre cuatro y seis semanas. Una vez emerge de la crisálida, trabaja dentro de la colmena durante unas tres semanas. Su primera tarea es cuidar de las larvas mientras se desarrollan. La obrera vive del polen y la miel almacenada en la colmena, aunque la mayor parte la suministra a las larvas. Regurgita parte de lo que ha comido y lo mezcla con sustancias de las glándulas que hay dentro de su cabeza antes de dárselo a las larvas.

¿Cómo puede saber cuál es su trabajo una criatura que acaba de salir de la crisálida? ¿Por qué lo cumplen sin objeciones todas las abejas? La abeja debía salir de la crisálida sólo para buscar los medios de continuar con su propia vida y sin mostrar signo alguno de devoción consciente. Pero no es así: la abeja cumple con sus deberes para con las larvas de una forma altamente disciplinada y responsable.

2. Cuando la abeja cumple los doce días aproximadamente, se desarrollan sus glándulas segregadoras de cera y así comienza a reparar y construir las celdas de estructura hexagonal en las que las larvas se desarrollan y donde es almacenada la miel.

3. Entre los doce días y las tres semanas de vida la obrera recibe el polen y el néctar que traen a la colmena las otras abejas, los convierte en miel y la almacena. También limpia la colmena de abejas muertas y otros desechos.

4. Cuando alcanza las tres semanas de vida ya es lo suficientemente adulta como para recoger néctar, polen, agua y resinas necesarios para la colmena. Estas obreras adultas salen de la colmena para buscar flores y néctar. Obtener comida es un proceso agotador, después de dos o tres semanas la abeja obrera morirá exhausta. 139 Sin embargo, algo difícil de explicar es que cada abeja produce mucho más miel que la requerida para sus propias necesidades. Es imposible que los evolucionistas puedan explicar por qué una criatura incapaz de pensar, supuestamente en una lucha por su propia supervivencia, persistiría en este duro trabajo sin abandonar jamás.

Aquí nos encontramos con otro signo de Dios. Como ya se ha dicho antes, Dios revela en la Surah 16 que Él es quien manda a las abejas producir miel. Es por esto que las abejas muestran tal grado de devoción: están obedeciendo una orden de su Señor. Lo que el hombre necesita hacer es revelado en el siguiente verso:

 

Ciertamente, hay en ello un signo para gente que reflexiona. (Sagrado Corán, 16: 69)

 

5. Antes de que la obrera parta en busca de comida, tienen que cumplir con otra importante obligación: hacer guardia.

En cada colmena hay tres abejas guardando al entrada. Su deber es repeler a los intrusos antes de que entren en ella. Cada criatura que no tenga el olor de una residente en la colmena es considerada enemigo de larvas y abejas.

Si un extraño aparece a la entrada de la colmena, las abejas que hacen guardia responden sin piedad clavando sus aguijones. Su veneno contiene un olor que se dispersa rápidamente y sirve de voz de alarma para las otras abejas que acuden en masa a la entrada listas para combatir

Cuando una abeja clava su aguijón en un enemigo, le inyecta tanto veneno como le es posible, soltando a la vez un olor intenso. Cuanto más fuerte sea este olor, más fieras se vuelven sus compañeras. 140

Por descontado, la defensa de la colmena significa normalmente el suicidio. El aguijón de una abeja tiene púas como las del puercoespín y en la mayoría de los casos, una vez insertado no es posible extraerlo. Cuando las abejas tratan de volar después del aguijonazo, la parte inferior de su abdomen se desgarra. Pero la parte que queda con el aguijón contiene la glándula venenosa y los nervios que la controlan. Incluso aunque la abeja muere por sus lesiones, la glándula que deja continúa inoculando veneno en la herida de la víctima. 141 Y así el resto de la colonia se beneficia de su sacrificio.

¿Cómo podemos explicar la conducta de una diminuta criatura que trabaja incansable por las demás desde el mismo momento de su nacimiento, cuidando e incluso arriesgando su propia vida por ellas? Todas las abejas y hormigas lo han estado haciendo durante millones de años en cualquier parte de la Tierra donde vivan. Obviamente, todas estas criaturas, a lo largo de sus cortas vidas llenas de dedicación, actúan de acuerdo a la voluntad de Dios, su Creador.

 

Yo confío en Alá, mi Señor y Señor vuestro. ¡No hay ser que no dependa de Él! Mi Señor está en una vía recta. (Sagrado Corán, 11: 56)


 

CONCLUSIÓN

Todos los animales mencionados en este libro tienen en común su devoción, altruismo, compasión y cuidado con los demás. Cada una de estas especies se muestra protectora, considerada y compasiva con sus crías, sus compañeras u otro animal, tomando precauciones astutamente por su propia seguridad, encontrando soluciones ingeniosas para ayudarse mutuamente a encontrar comida y trabajando como artesanas para producir maravillosas estructuras arquitectónicas.

Y sin embargo, es necesario llamar la atención una vez más en el hecho de que todas las criaturas mencionadas (escarabajos, pájaros, ranas, etc.) tienen estructuras cerebrales extremadamente simples así que ¿es racional esperar de ellas tal inteligencia y saber hacer en su conducta?

¿Pueden un escarabajo o un pájaro conocer la compasión, la piedad o la devoción altruista?

¿Puede poseer un animal elevados valores morales?

¿Cómo podemos explicar que un pingüino desarrolle lazos tan fuertes con su pareja y su polluelo que llegue a arriesgar su vida por ellos?

¿Por qué los antílopes y las cebras interponen sus cuerpos entre sus crías y los depredadores que las persiguen?

Cada una de estas preguntas supone un problema irresoluble para la teoría de la evolución, que propone que la vida se formó por azar a partir de materia muerta. Los evolucionistas afirman que los animales se comportan de forma instintiva y que sus instintos están programados en sus genes. Pero, en realidad, eso sólo aumenta el problema porque no lleva a la última pregunta: ¿quién ha programado sus genes con esos instintos de devoción, compasión y conocimiento para construir sus nidos? ¿Cómo ha tomado forma ese programa de repente en unos genes compuestos de elementos inanimados como el carbón y el fósforo?

Los evolucionistas no tienen respuesta para tales preguntas. Para llenar el vacío y soltar una cortina de humo que ciegue a todos aquellos que no reflexionan suficientemente sobre el asunto, sólo dicen que la Madre Naturaleza es la que puso esas características en los genes de los animales. A menudo leemos declaraciones como: “la naturaleza dio a los animales el instinto para cuidar de sus crías” o “la naturaleza provee a los pájaros con la habilidad de construir sus nidos.” Pero ¿puede tener la naturaleza semejantes poderes? Lo que llamamos naturaleza es la suma de todas las cosas creadas: árboles, piedras, ríos, montañas, agua y tierra. La cuestión es, ¿qué parte tiene el poder, la habilidad, el conocimiento y la conciencia para otorgar tales características?

La gente que atribuye a la naturaleza semejantes poderes creativos están actuando en realidad con la clásica mentalidad de aquellos que identifican la naturaleza con la divinidad. Pero la naturaleza en sí misma es la totalidad de todos los seres creados. El Sagrado Corán descubre a aquellos que atribuyen la divinidad a seres indefensos:

 

En lugar de tomarle a Él, han tomado a dioses que no crean nada, sino que ellos mismos son creados, que no disponen, ni siquiera para sí mismos, de lo que puede dañar o aprovechar, y no tienen poder sobre la muerte, ni sobre la vida, ni sobre la resurrección. (Sagrado Corán, 25: 3)

Desde un punto de vista lógico y racional, resulta imposible que seres carentes de habilidad y razonamiento puedan otorgar a otros seres cualidades tales como conciencia, inteligencia, conocimiento, destreza y otras facultades mentales.

La verdad es clara y a la vista de todos: Dios es el más Compasivo y el más Misericordioso, Él es el Creador y el Proveedor de sustento para todos los seres vivientes, y es Él quien hace que la conducta animal esté impregnada de devoción, compasión y piedad.

Los pocos ejemplos de altruismo, compasión y piedad citados en este libro son signos de la infinita Compasión y Misericordia de nuestro Señor, Quien nos sustenta a nosotros y a todo lo demás. No es un padre irreflexivo quien decide proteger, alimentar y cuidar a su polluelo o a su joven gacela. Dios inspira a estos animales para que protejan y alimenten a sus crías, y esto explica su dedicación hacia ellos, trabajando día y noche incluso al precio de sus propias vidas. La compasión y misericordia de nuestro Señor no se dirige sólo a estos seres sino que se extiende a todo lo que existe en el universo, incluidos los seres humanos. Por esta razón, la gente inteligente, que reflexiona y ve la verdad recuerda a Dios de esta manera:

 

¡Mi Señor todo lo vigila! (Sagrado Corán, 11: 57)

 

Y di: «¡Señor! ¡Perdona y ten misericordia! ¡Tú eres el Mejor de quienes tienen misericordia!» (Sagrado Corán, 23: 118)

 

 

 

 


 

APENDİCE

 

EL ENGAÑO DEL EVOLUCIONISMO

 

La pregunta es: ¿Pueden decirme algo que sepan acerca de la evolución, algo que sea cierto? Planteé esta pregunta a las autoridades en geología en el Field Museum de Historia Natural y la única respuesta que obtuve fue el silencio… Luego me despabilé y me di cuenta que siempre viví engañado al tomar al evolucionismo, de alguna manera, como verdad revelada.

Colin Patterson. Paleontólogo de grado en el Museo de Historia Natural y autor del libro La Evolución142

Alo largo de este escrito centramos la atención en la naturaleza inerte, es decir, en los cuerpos celestes, la luz, los átomos y los elementos de la materia. Después de un extenso examen llegamos a la conclusión de que el universo no puede ser de ninguna manera el producto de la casualidad. Por el contrario, cada uno y todos los detalles del universo exhiben una creación superior. Esta conclusión constata a su vez que el materialismo, en un esfuerzo por negar esa creación, no es más que una falacia.

La invalidez del materialismo anula todas las otras teorías que hunden sus raíces en el mismo. La principal de esas teorías es el darwinismo, o como también se lo llama, la teoría de la evolución: sostiene que la vida pasó a existir de lo no viviente, pero colapsó frente al hecho de que el universo fue creado por Dios. El astrofísico norteamericano Hugh Ross explica así ese hecho: »El ateísmo, el darwinismo y virtualmente todos los ‘ismos’ que emanan de las filosofías de los siglos XVIII y XIX están construidos sobre el supuesto —supuesto incorrecto— de que el universo es infinito. La singularidad (del Big Bang) nos ha enfrentado con la Causa más allá/detrás/anterior al universo y con lo que éste contiene, incluida la vida«143.

Dios crea el universo y proyecta todos sus detalles. Por lo tanto, es imposible que sea cierta la teoría de la evolución, la cual atribuye la existencia de los seres vivientes a la casualidad.

Por cierto, cuando analizamos la teoría de la evolución vemos que los descubrimientos científicos realmente la refutan. El designio que caracteriza a los seres vivientes es más brillante y complejo que el inherente al mundo inanimado, que ya analizamos en este libro. En el mundo de lo viviente podemos examinar cuán delicadamente están ordenados los átomos. Podemos profundizar ese examen y ver los mecanismos extraordinarios que poseen las proteínas, las enzimas y las células.

Sin duda, este notable plan con un propósito que se manifiesta en la vida, ha invalidado el darwinismo a fines del siglo XX.

El tema lo tratamos de modo pormenorizado en otros trabajos nuestros. Pero debido a su importancia, encontramos necesario reseñarlo.


 

El Colapso De La Teoría

La teoría de la evolución es una filosofía y una concepción del mundo que produce hipótesis imaginarias y escenarios falsos con el objeto de explicar la existencia y el origen de la vida en términos de meras casualidades. El origen de esta filosofía se remonta a la Grecia antigua.

Todas las filosofías ateas que niegan la creación abrazan y defienden la idea de la evolución, directa o indirectamente. Esa misma condición se aplica hoy día a todas las ideologías y sistemas que antagonizan con la religión.

El concepto evolucionista ha sido ocultado bajo una forma científica durante los últimos 150 años con el objeto de justificar su aceptación. Aunque planteada como una teoría supuestamente científica a mediados del siglo XIX, no ha sido verificada hasta ahora por ningún descubrimiento o experimento científico, a pesar de todos los esfuerzos hechos por sus defensores. Por cierto, la »misma ciencia« de la que depende la teoría en gran medida, ha demostrado y sigue demostrando repetidamente que en realidad no tiene mérito alguno.

Los laboratorios experimentales y los cálculos de probabilidad han dejado definidamente en claro que los aminoácidos, de los cuales proviene la vida, no se pudieron formar por casualidad. La célula, que supuestamente emergió de modo fortuito bajo las condiciones terrestres primitivas y descontroladas, aún no puede ser sintetizada ni siquiera en los laboratorios más sofisticados y de alta tecnología del siglo XX. No se ha encontrado nunca en el mundo, a pesar de las investigaciones más prolongadas y diligentes en los registros fósiles, una sola »forma transitoria«, es decir, criaturas que se supone exhibían la evolución gradual que llevaba a organismos primitivos a grados más avanzados, como sostiene la teoría neodarwinista.

¡Los evolucionistas, al esforzarse por reunir las evidencias que justifiquen su teoría, han probado involuntariamente que la evolución nunca pudo tener lugar!

La persona que originalmente presentó la teoría de la evolución en la forma que en esencia es difundida hoy día, fue un inglés aficionado a la biología llamado Charles Darwin. En 1859 publicó sus primeras ideas en un libro titulado El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural. Darwin supuso en este escrito que todos los seres vivientes tuvieron un ancestro común y que uno se desarrolló de otro por medio de la selección natural. Según él, los seres que mejor se adaptaban al habitat transferían sus cualidades provechosas a las generaciones subsiguientes. Esas cualidades, después de acumularse a lo largo del tiempo, transformaban a las existencias del caso en especies totalmente distintas de sus ancestros. El ser humano resultaba el producto más desarrollado por medio del mecanismo de la selección natural. En resumen, el origen de una especie era otra especie.

Las caprichosas ideas de Darwin fueron tomadas y promovidas por ciertos círculos políticos e ideológicos que las hicieron populares. La principal razón para que eso sucediera residía en que el nivel de conocimiento de aquellos días aún era insuficiente para poder revelar que los escenarios imaginarios de Darwin eran falsos. Cuando éste presentó sus suposiciones, aún no existían las disciplinas de la genética, la microbiología y la bioquímica. Si estas ramas de la ciencia ya hubiesen estado presentes, Darwin podría haberse dado cuenta fácilmente que su teoría era totalmente no científica y seguramente no habría querido promover esos conceptos sin sentido: el conocimiento posterior determina que las especies ya existen en los genes y que es imposible que la selección natural produzca nuevas especies por medio de la alteración de los genes.

Mientras resonaba el eco del libro de Darwin, el botánico austríaco Gregor Mendel descubría las leyes de la herencia en 1865. Pero ese descubrimiento pasó a tener importancia recién en el decenio de 1900 con el nacimiento de la genética. Poco después se descubrieron las estructuras de los genes y de los cromosomas. El descubrimiento en 1950 de la molécula que incorpora la información genética, es decir la del ADN, precipitó a la teoría de la evolución en una gran crisis: no se podía explicar por medio de los sucesos casuales el origen de la inmensa cantidad de información en el ADN.

Además de todos esos progresos científicos, luego de muchos años de investigación no se había encontrado ninguna forma transitoria que exhibiera la supuesta evolución gradual de especies primitivas a especies avanzadas de los organismos vivientes.

El progreso científico alcanzado debería haber enviado la teoría de Darwin al basurero de la historia. Sin embargo, no fue así porque ciertos círculos insistieron en revisarla, renovarla y elevarla a un nivel de doctrina infalible. Ese esfuerzo se justifica únicamente, antes que en preocupaciones científicas, en la intención ideológica que lo anima.

De cualquier modo, algunos círculos que creían en la necesidad de respaldar a la teoría que había llegado a un atolladero, construyeron un modelo nuevo. Se lo denominó neodarwinismo: sostiene que las especies se desarrollaron como resultado de las mutaciones —cambios leves en los genes— y que los seres más aptos sobrevivieron a través del mecanismo de selección natural. Sin embargo, cuando se comprobó que el mecanismo propuesto por los neodarwinistas era inválido y que esos cambios menores no eran suficientes para la formación de seres vivientes, los evolucionistas pasaron a buscar otros modelos. Se presentaron con una nueva suposición llamada »equilibrio punctuado« que no se apoya en ningún fundamento racional o científico. Este modelo sostiene que los seres vivientes pasaron a convertirse repentinamente en otras especies sin ninguna forma transitoria. En otras palabras, de manera súbita aparecieron especies que no contaban con ningún tipo de »ancestros« que hayan pasado por el proceso evolutivo. Aunque esa era una manera de describir la creación, los evolucionistas eran renuentes a admitirlo. Intentaron disimularlo con escenarios incomprensibles. Por ejemplo, dijeron que el primer pájaro pudo haber surgido de un huevo de reptil de manera totalmente repentina. La misma teoría sostuvo también que los animales carnívoros de tierra firme pudieron haberse convertido en ballenas gigantes al sufrir una amplia y repentina transformación.

Esas conjeturas, que contradicen todas las reglas de la genética, la biofísica y la bioquímica, ¡son tan »científicas« como los cuentos de hadas en donde las ranas se transforman en princesas! De todos modos, algunos paleontólogos evolucionistas agobiados por la crisis en la que estaba la creencia darwinista, hicieron suya dicha teoría, aunque resultaba más grotesca que el neodarwinismo.

El único propósito que animaba al modelo de equilibrio punctuado era proveer una explicación al vacío existente en los registros fósiles, vacío que no podía ser explicado por el modelo neodarwinista. Sin embargo, desde el punto de vista racional, es muy difícil explicar ese vacío en la evolución de los pájaros suponiendo que uno de ellos »salió repentinamente de un huevo de reptil«, puesto que los propios evolucionistas habían sostenido que la evolución de una especie a otra requiere modificaciones importantes y provechosas en la información genética. Sea como sea, ninguna mutación mejora la información genética o le agrega alguna nueva. Las mutaciones solamente trastornan la información genética. Así, las »mutaciones« imaginadas por el modelo de equilibrio punctuado producirían únicamente »abultadas« o »grandes« reducciones y perjuicios a la información genética.

Obviamente, la teoría del equilibrio punctuado fue, simplemente, producto de la imaginación. A pesar de esta verdad evidente, los defensores del evolucionismo no vacilaron en honrarla. Se vieron forzados a ello pues el modelo de evolución propuesto por Darwin no podía ser comprobado con los registros fósiles. Darwin suponía que las especies sufrieron un cambio gradual, lo cual requería la existencia de seres extravagantes mitad pájaro mitad reptil, o mitad pez mitad reptil. Sin embargo, no se encontró ninguna de esas »formas transitorias« a pesar de las prolongadas búsquedas y los cientos de miles de fósiles desenterrados.

Los evolucionistas se agarraron al modelo de equilibrio punctuado con la esperanza de ocultar el gran fracaso con los fósiles. Como hemos dicho antes, era muy evidente que esta teoría se trataba de algo caprichoso, por lo que rápidamente se autoanuló. El modelo de equilibrio punctuado nunca fue algo coherente sino que más bien fue usado como una respuesta de apuro para los casos en que el modelo de evolución gradual no se adaptaba para nada. Y debido a que los evolucionistas comprueban hoy día que órganos complejos como alas, ojos, pulmones, cerebro y otros refutan explícitamente el modelo de evolución gradual, se ven compelidos en dichos casos particulares a refugiarse en las interpretaciones fantásticas del modelo equilibrio punctuado.

 

¿Existe Algún Registro Fósil Que Verifique La Teoría De La Evolución?

 

La teoría de la evolución argumenta que la evolución de una especie en otra tiene lugar gradualmente, paso a paso, a lo largo de millones de años. La inferencia lógica que se extrae de ello es que durante esos períodos de transformación debieron existir organismos monstruosos llamados »formas transitorias«. Y dado que según los evolucionistas esa transformación ocurrió paso a paso, la variedad y cantidad de las formas transitorias deberían contarse por millones. Y de haber existido, veríamos sus restos por todas partes. Si esa tesis es correcta, la cantidad de formas transitorias debería ser mayor que la cantidad de especies vivas hoy día y sus restos fosilizados deberían abundar en todo el mundo.

Los evolucionistas han estado buscándolos desde la época de Darwin, pero el resultado ha sido un desengaño aplastante. En ningún lugar del mundo —en tierra firme o en las profundidades marítimas— se ha descubierto una forma transitoria entre dos especies.

El propio Darwin era totalmente consciente de dicha ausencia. Estaba muy esperanzado de que en el futuro se las encontraría. A pesar de esa esperanza, se daba cuenta que el obstáculo más grande que bloqueaba su teoría era la ausencia de formas transitorias. Es por eso que escribió en El Origen de las Especies: »Si las especies han descendido por grado de otras especies, ¿por qué no encontramos en todas partes innumerables formas de transición? ¿Por qué no está toda la naturaleza confusa, en lugar de estar las especies bien definidas según vemos?… Pero como, según esta teoría, tienen que haber existido innumerables formas de transición, ¿por qué no las encontramos enterradas en número incontable en la corteza terrestre?… Pero en las regiones intermedias de vida, ¿por qué no encontramos actualmente variedades intermedias de íntimo enlace? Esta dificultad, durante mucho tiempo, me desconcertó por completo«144.

Darwin tenía razón en sentirse atormentado. El problema incomodó también a otros evolucionistas. El conocido paleontólogo británico Derek V. Ager admite este hecho embarazoso: »Lo que se presenta, si analizamos pormenorizadamente los registros fósiles, ya sea a nivel de órdenes o especies, es que lo que encontramos una y otra vez no es una evolución gradual sino la repentina explosión o aparición de un grupo a expensa de otro«145.

El vacío en los registros fósiles no puede justificarse por medio de la expresión de deseos de que algún día se encontrarán esos »eslabones perdidos« porque aún no se desenterró una cantidad suficiente. T. Neville George, otro paleontólogo evolucionista explica la razón: »No hay ninguna necesidad de disculparse por más tiempo de la pobreza de los registros fósiles. En cierta manera se han vuelto casi inmanejables por lo cuantioso y los descubrimientos están poniendo fuera de lugar la integración… Sin embargo los registros fósiles continúan componiéndose principalmente de vacíos«146.

 

La Vida Emergió En La Tierra De Forma Súbita Y Con Formas Complejas

 

Cuando se examinan las estructuras terrestres y los registros fósiles, se ve que los organismos vivientes aparecieron simultáneamente. El estrato más antiguo en donde se encontraron fósiles de seres vivientes es el »Cámbrico«, y tiene una edad estimada de 530-520 millones de años.

Esos restos aparecen repentinamente, sin ancestros que los hayan antecedido. En la literatura científica se denomina »Explosión Cámbrica« al vasto mosaico de organismos vivientes que constituyen la gran cantidad de criaturas complejas aparecidas de golpe en aquella época.

La mayoría de los organismos allí encontrados poseen órganos muy avanzados, como los ojos, o sistemas vistos en criaturas con una organización altamente desarrollada, como las branquias, el sistema circulatorio, etc. En los registros fósiles no hay ningún signo que indique que dichos organismos tuvieron algún ancestro. Richard Monestarsky, editor de la revista »Earth Sciences«, dice acerca de la aparición repentina de especies vivientes: »Hace 500 millones de años aparecieron de modo repentino notables formas de animales complejos que vemos hoy día. Ese momento, el comienzo del Período Cámbrico de la Tierra, hace unos 550 millones de años, marca la explosión evolutiva que llenó los mares con las primeras criaturas complejas. En un parpadeo del tiempo geológico, un planeta dominado por animales simples tipo esponjas, dio paso a otro gobernado por una vasta variedad de bestias sofisticadas, animales cuyos parientes aún habitan el mundo de hoy«147.

Los evolucionistas, incapaces de encontrar respuestas a la pregunta de cómo la Tierra se cubrió con miles de especies distintas, propusieron un lapso imaginario de 20 millones de años anterior al Período Cámbrico para explicar la forma en que se originó la vida y »sucedió lo desconocido«. Ese período es llamado »el vacío evolutivo«. No se ha hallado nada que lo justifique y aún hoy día sigue siendo convenientemente indefinido y nebuloso.

En 1984 fueron desenterrados muchos invertebrados complejos en Chengjiang, en la planicie central de Yunán, al sudoeste de China. Entre los fósiles se encontraron tribolites, ahora extintos, pero no menos complejos en su estructura que los invertebrados modernos. El paleontólogo evolucionista sueco Stefan Bengston explica: »Si algún suceso en la historia de la vida se asemeja al mito de la creación del ser humano, es esa repentina diversificación de la vida marina cuando organismos multicelulares pasaron a ser los actores dominantes en la ecología y en la evolución. Desconcertante (y embarazoso) para Darwin, ese suceso aún nos trastorna«148.

La aparición repentina de esas existencias complejas sin predecesores, no es menos desconcertante (y embarazosa) hoy día para los evolucionistas que lo que fue para Darwin hace 135 años. En casi 150 años no avanzaron un paso más allá del punto que fue un obstáculo para Darwin.

Como se puede ver, los restos fósiles indican que los seres vivientes no evolucionaron de formas primitivas a formas avanzadas, sino que, por el contrario, emergieron repentinamente en un estado perfecto. La ausencia de formas transitorias no es peculiar del Período Cámbrico. Nunca se ha encontrado alguna forma transitoria que verifique la supuesta »progresión evolutiva« de los vertebrados, es decir, desde los peces a los anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos. En los registros fósiles toda especie viviente se presenta de manera instantánea y en su forma conocida y completa.

En otras palabras, los seres vivientes no pasaron a existir a través de la evolución. Fueron creados.

 

FALSIFICACIONES DE LOS EVOLUCIONISTAS

Fraude En Los Dibujos

Los registros fósiles son la fuente principal para quienes buscan evidencias de la teoría de la evolución. Si se los inspecciona cuidadosamente y sin prejuicios, nos encontramos con que refutan la teoría de la evolución antes que sustentarla. No obstante, los evolucionistas hicieron interpretaciones engañosas y representaciones prejuiciosas de los fósiles, de modo que mucha gente tuvo la impresión de que, en general, sustentan la teoría de la evolución.

Lo que viene muy bien a los evolucionistas es que algunos fósiles descubiertos son susceptibles de todo tipo de interpretaciones. La mayoría de los fósiles desenterrados no son confiables para una identificación satisfactoria. Generalmente consisten de fragmentos de huesos incompletos y dispersos. Por esa razón resulta muy fácil distorsionar los datos disponibles y usarlos como se desee. Nada sorpresivo, las reconstrucciones (dibujos y modelos) hechas por los evolucionistas y que se basan en esos restos fósiles, están preparadas de modo totalmente especulativo con el objeto de confirmar sus tesis. Dado que la gente se impresiona mucho con la información visual, los modelos imaginarios de reconstrucción se emplean para convencerla de que esas criaturas realmente existieron en el pasado.

Los investigadores evolucionistas dibujaron criaturas imaginarias parecidas a las humanas, generalmente a partir de un solo diente o un fragmento de mandíbula o húmero, para presentarlas luego al público de modo sensacional como si tuviesen vinculación con la evolución humana. Esos dibujos han jugado un gran papel para establecer la imagen de un »ser humano primitivo« en la mente de muchos.

Los estudios basados sobre restos de huesos solamente pueden revelar características muy generales de quien se trate. Los detalles distintivos que están presentes en los tejidos blandos se pierden rápidamente con el paso del tiempo. Entonces los reconstruccionistas, sin otro límite que el de la propia imaginación, hacen posible cualquier cosa al interpretar especulativamente las características de los tejidos blandos. Earnst A. Hooten de la Universidad de Harvard explica esto así: »Intentar restaurar las partes blandas es un emprendimiento incluso más arriesgado. Los labios, los ojos, los oídos y la forma de la nariz no dejan ningún indicio sobre los huesos que están por debajo. Uno puede ver modelados con la misma facilidad sobre el cráneo de un neanderthalense los rasgos de un chimpancé o los lineamientos de un filósofo. Estas supuestas restauraciones de tipos antiguos de seres humanos tienen muy poco valor científico, si es que lo tienen, y probablemente están hechas solamente para conducir a la gente a conclusiones erróneas… Por lo tanto no confíe en las reconstrucciones«149.

 

Fabricación de Fósiles Falsos

Algunos evolucionistas, incapaces de encontrar en los registros fósiles evidencias válidas que apuntalen la teoría de la evolución, se aventuraron a fabricarlas. Los esfuerzos en ese sentido, que incluso se incluyeron en las enciclopedias bajo el título de »Falsificaciones de los evolucionistas«, son el indicio más expresivo de que la teoría de la evolución es una ideología y una filosofía que los evolucionistas están dispuestos a defenderla a toda costa. Abajo se describen dos de las más notorias y sobresalientes de esas falsificaciones.

El Hombre De Piltdown

Un muy conocido médico y también paleoantropólogo aficionado, Charles Dawson, se presentó afirmando que había encontrado un hueso de quijada y un fragmento de cráneo en una cueva de Piltdown, Inglaterra, en 1912. Aunque el hueso de la quijada se parecía más al de un mono, los dientes y el cráneo se parecían más a los de un ser humano. Se supuso que esas muestras que fueron etiquetadas »Hombre de Piltdown« tenían 500 mil años de antigüedad. Fueron exhibidas en distintos museos como una prueba absoluta de la evolución humana.

En 1949 los científicos examinaron una vez más el fósil y llegaron a la conclusión de que se trataba de una falsificación deliberada montada con un cráneo humano y la mandíbula de un orangután.

Por medio del llamado método del flúor, que se usa para determinar la antigüedad, los investigadores descubrieron que el cráneo tenía solamente unos cientos de años y que los dientes en la mandíbula, que habían pertenecido a un orangután, fueron insertados allí de modo artificial. Además, las herramientas »primitivas« que acompañaban al fósil de modo conveniente para hacer todo más creíble, resultaron ser toscas falsificaciones afiladas con instrumentos de acero. En el análisis pormenorizado completado por Oakley, Weiner y Clark, se reveló esa falsificación presentada a la opinión pública en 1953. El cráneo pertenecía a un hombre y tenía 500 años. ¡Y el hueso que sostenía el maxilar perteneció a un cerdo muerto hacía muy poco! Los dientes fueron especialmente dispuestos y ordenados para agregarlos a la mandíbula y las juntas fueron rellenadas asemejándolas a las humana. Luego todas las partes fueron teñidas con dicromato de potasio para darle apariencia de antiguas. (Ese teñido desapareció cuando se sumergieron las partes en ácido). Le Gros Clark, miembro del equipo que reveló la falsificación, no pudo ocultar su asombro: »las evidencias de la abrasión artificial surgieron a la vista de inmediato. En realidad, bien podemos preguntar, ¿cómo es posible que algo tan obvio haya dejado de ser advertido antes?«150.

El Hombre De Nebraska

El director del Museo Americano de Historia Natural, Henry Fairfield Osborn, declaró en 1922 que había encontrado un molar fósil en Nebraska occidental, cerca de Snake Brook, correspondiente al Período del Plioceno. Dicho diente, supuestamente, tenía características comunes al hombre y al mono. Se empezaron a verter profundos argumentos científicos, algunos de los cuales interpretaron que se trataba de un diente del Pitecantropo erectus, mientras que otros sostenían que era más cercano al ser humano. Este diente fósil que provocó un gran debate, fue llamado »Hombre de Nebraska« e inmediatamente se le dio un nombre científico: Hesperopithecus haroldcooki.

Muchas autoridades en la materia apoyaron a Osborn. Basándose en ese solo diente se hicieron dibujos de la cabeza y del cuerpo del »Hombre de Nebraska«. Además, éste fue representado incluso con la esposa e hijos, como toda una familia en un ambiente natural.

En 1927 se encontraron otras partes del esqueleto, según las cuales el diente del caso no pertenecía a un hombre y tampoco a un mono. Se comprobó que pertenecía a una especie extinta de cerdo norteamericano llamado Prosthennops.

 

¿Provienen Los Seres Humanos Y Los Monos De Un Ancestro Común?

 

Según las suposiciones de la teoría de la evolución, los seres humanos modernos y los monos tienen ancestros comunes. Esas criaturas se desarrollaron con el tiempo y algunas se convirtieron en los monos de hoy día, mientras que otras siguieron otra rama de la evolución y se convirtieron en los seres humanos de hoy día.

Los evolucionistas llaman al supuesto primer ancestro común de los monos y de los seres humanos »Australopiteco«, término que significa »mono de Sudáfrica«. Los Australopitecos no son otra cosa más que una vieja especie de monos extinta, la cual comprende varios tipos. Algunos de ellos están bien constituidos y otros son pequeños y delgados.

A la etapa siguiente de la evolución humana los evolucionistas la clasificaron como »homo«, es decir, »hombre«. Suponen que los seres vivientes en las serie Homo están más desarrollados que los Australopitecos y no son muy distintos de los hombres modernos. Se dice que el ser humano de hoy día, es decir, el Homo sapiens, se ha formado en la última etapa de la evolución de esta especie.

El hecho es que los seres llamados Australopitecos en ese escenario imaginario fabricado por los evolucionistas se tratan en realidad de monos extintos. Y los de la serie Homo son miembros de distintas razas humanas que vivieron en el pasado y desaparecieron. Los evolucionistas ordenaron distintos fósiles de humanos y monos con el objeto de esquematizar la »evolución humana« de menor a mayor. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que esos fósiles no implican de ninguna manera un proceso evolutivo y que algunos de esos supuestos ancestros de los seres humanos eran monos verdaderos, en tanto que otros eran humanos verdaderos.

Veamos ahora al Australopiteco, el cual para los evolucionistas representa la primera etapa en ese esquema de la evolución humana.

 

Australopitecos : Monos Extintos

Los evolucionistas aducen que los Australopitecos son los ancestros más primitivos del ser humano moderno. Se trata de una especie antigua con una estructura de cabeza y cráneo similar a la de los monos modernos, aunque con una capacidad craneal menor. Según las reivindicaciones evolucionistas, estas criaturas poseen un rasgo muy importante que los confirma como ancestros de los seres humanos: el andar bípedo.

Los movimientos de los monos y de los seres humanos son totalmente distintos. Los seres humanos son las únicas criaturas que se mueven libremente sobre sus pies. Otros animales tienen una capacidad limitada para moverse así, y los que lo hacen tienen el esqueleto inclinado.

Según los evolucionistas esos seres llamados Australopitecos caminaban inclinados antes que erguidos, como lo hacen los seres humanos. Ese andar bípedo limitado fue suficiente para que los evolucionistas se animen a decir que esas criaturas eran los ancestros de los seres humanos.

No obstante, la primera evidencia que refutaba los argumentos en cuanto a que el Australopiteco era de andar bípedo, provino de ellos mismos. Estudios detallados de los fósiles Australopitecos forzaron a los evolucionistas a admitir que se parecían »demasiado« a los monos. En una minuciosa investigación anatómica hecha sobre esos fósiles, Charles E. Oxnard vinculó la estructura de los mismos con la de los orangutanes modernos: »Una parte importante del juicio convencional de hoy día acerca de la evolución humana se basa sobre dientes, mandíbulas y fragmentos de cráneos de fósiles australopitecinos. Todo ello indica que puede no ser cierta la estrecha relación entre los mismos y el linaje humano. Esos fósiles son distintos (a la estructura) de los gorilas, los chimpancés y los seres humanos. Los Australopitecos, estudiados como conjunto, se ven más parecidos a los orangutanes«151.

Lo que realmente perturbó a los evolucionistas fue el descubrimiento de que los Australopitecos no pudieron haber caminado sobre los dos pies de manera suelta al tener una postura inclinada. Supuestamente con un andar bípedo, pero con una postura inclinada, les hubiese resultado físicamente negativo moverse como los seres humanos debido a la enorme cantidad de energía que les hubiera demandado. Por medio de simulaciones en computadora realizadas en 1996, el paleoantropólogo inglés Robin Crompton llegó a la siguiente conclusión: un ser viviente puede caminar de manera erecta o sobre las cuatro patas. Un tipo de andar intermedio no puede sostenerse por períodos largos debido al excesivo consumo de energía. Esto significaba que los Australopitecos no pudieron ser de andar bípedo y tener una postura inclinada al caminar.

Posiblemente el estudio más importante que demostró que los Australopitecos no podían ser de andar bípedo proviene de la investigación realizada en 1994 por el anatomista Fred Spoor y su equipo del Departamento de Anatomía Humana y Biología Celular de la Universidad de Liverpool, Inglaterra. Este grupo llevó a cabo investigaciones sobre el andar bípedo de criaturas fosilizadas. Al estudiar el mecanismo de equilibrio involuntario encontrado en la cóclea del oído, concluyeron que el Australopiteco no pudo tener un andar bípedo. Esto excluye cualquier supuesto de que los mismos eran como los seres humanos.

 

La Serie Homo : Seres Humanos Reales

El paso siguiente en la evolución humana imaginaria es »Homo«, es decir, la serie humana. No es nada distinta a los seres humanos modernos, aunque haya algunas diferencias raciales. Los evolucionistas, al exagerar esas diferencias, representan a esa serie como »especies« distintas y no como una »raza« de seres humanos modernos. Sin embargo, como veremos enseguida, las personas en la serie Homo no son sino tipos raciales humanos comunes.

Según el caprichoso esquema evolucionista, la evolución imaginaria de la especie Homo es la siguiente: primero el Homo erectus, después el Homo sapiens arcaico y el Hombre de Neanderthal, más tarde el Hombre de Cro-Magnon y finalmente el ser humano moderno.

A pesar de lo que aducen los evolucionistas, todas las »especies« que hemos enumerado antes no son más que seres humanos genuinos. Examinemos primero el Homo erectus, al que los evolucionistas se refieren como la especie homo más primitiva.

El fósil »Muchacho de Turkana« es la evidencia más notable de que el Homo erectus no se trata de una especie »primitiva«. Dicho fósil es el más antiguo de los Homo erectus. Se estima que corresponde a un muchacho que habría tenido 12 años y una altura de 1,83 m. en la adolescencia. La estructura vertical del esqueleto no se diferencia en nada de la del ser humano moderno. Su altura y esbeltez están de acuerdo con la de los habitantes actuales de las regiones tropicales. Este fosil es una de las piezas más importantes de la evidencia de que el Homo erectus es, simplemente, otro ejemplar de la raza humana moderna. El paleontólogo evolucionista Richard Leakey compara del siguiente modo al Homo erectus y al ser humano moderno: »Uno debería ver también las diferencias en las formas del cráneo, en el grado de protrusión del rostro, en el vigor de las cejas, etc.. Estas diferencias probablemente no son más pronunciadas que las que vemos hoy día entre las razas humanas alejadas geográficamente. Tales variaciones biológicas surgen cuando las poblaciones están apartadas geográficamente por una cantidad de tiempo significativa«152.

Leakey quiere decir que la diferencia entre el Homo erectus y nosotros no es mayor a la que existe entre los negros y los esquimales. Los rasgos del cráneo del Homo erectus resultaron de su manera de nutrirse, de la emigración genética (es decir, de la variación en la frecuencia relativa de los distintos genotipos en una población pequeña debido a la desaparición de un gen particular en tanto los individuos mueren o no se reproducen, lo que en inglés se denomina »genetic drift«. Nota del traductor) y de no asimilarse con otras razas humanas durante mucho tiempo.

Otro firme elemento probatorio de que el Homo erectus no es una especie »primitiva« es que han sido desenterrados fósiles con una antigüedad de 27 mil años e incluso de 13 mil años. Según un artículo publicado en »Time« (periódico no científico pero con mucha influencia en el mundo de la ciencia), fósiles de Homo erectus con una antigüedad de 27 mil años fueron encontrados en la isla de Java. En el pantano Kow de Australia se encontraron fósiles con una antigüedad de 13 mil años y con características propias del Homo sapiens y del Homo erectus. Todos esos fósiles demuestran que el Homo erectus continuó viviendo hasta épocas muy cercanas a la nuestra y que se trataba de una raza humana sepultada en la historia.

 

El Homo Arcaico Sapiens Y El Hombre De Neanderthal

El Homo sapiens arcaico es el precursor inmediato del ser humano contemporáneo en el esquema imaginario evolucionista. En realidad, los evolucionistas no tienen mucho que decir acerca de estos seres humanos que tienen solamente diferencias menores con los actuales. Incluso algunos investigadores han dicho que representantes de esa raza viven hoy día y ponen a los aborígenes australianos como ejemplo. Estos aborígenes, al igual que el Homo sapiens arcaico, tienen por igual una gruesa saliente en las cejas, una estructura maxilar inclinada hacia adentro y un volumen craneal levemente menor. Además, descubrimientos significativos sugieren que personas así vivían en Hungría y en algunas aldeas italianas hasta no hace mucho tiempo.

Los evolucionistas prestan atención a los fósiles humanos desenterrados en el valle de Neander (Holanda), a los que se les dio el nombre genérico de Hombre de Neanderthal. Muchos investigadores contemporáneos lo definen como una subespecie del ser humano moderno y lo llaman »homo sapiens neanderthalensis«. Se determinó que dicha raza vivió al mismo tiempo que los hombres modernos, en las mismas áreas. Los hallazgos dan testimonio que los Neanderthals enterraban a sus muertos, moldeaban instrumentos musicales y tenían afinidades culturales con los Homo sapiens sapiens del mismo período. Las estructuras completamente modernas de los esqueletos y cráneos de los Neanderthals no dejan lugar a ninguna especulación. Una prominente autoridad en la materia, Erik Trinkaus, de la Universidad de Nueva Méjico escribe: »Comparaciones detalladas de los esqueletos del Neanderthal y del ser humano moderno han expuesto que no hay nada en la anatomía del primero que indique de manera concluyente capacidades locomotoras, de manipulación, intelectual o lingüística inferiores a las del segundo«153.

En realidad, los Neanderthals han tenido algunas ventajas »evolutivas« sobre los seres humanos modernos. Los primeros eran más robustos, más musculosos y tenían una capacidad craneal más grande que los segundos. Agrega Trinkaus: »Uno de los rasgos más característicos de los Neanderthals era la extraordinaria solidez de los huesos de piernas y tronco. Todos los huesos preservados sugieren una fortaleza raramente conseguida por los humanos modernos. Además, esa característica robusta se presenta no solamente entre los hombres adultos, como sería de esperar, sino que también es evidente en las mujeres adultas, en los adolescentes e incluso en los niños«.

Para decirlo con mayor precisión, los Neanderthals son una raza humana particular que se asimiló a otras razas de su época.

Todos estos factores muestran que el escenario de la »evolución humana« fabricado por los evolucionistas es una ficción y que los seres humanos siempre han sido seres humanos y los monos siempre monos.

¿Puede Resultar La Vida De Las Casualidades, Como Aduce El Evolucionismo?

La teoría de la evolución sostiene que la vida comenzó con una célula que se formó por casualidad bajo las condiciones terrestres primitivas. Examinemos entonces la composición de la célula mediante simples comparaciones, con el objeto de mostrar lo irracional que es adscribir la existencia de la misma —una estructura que aún mantiene su misterio en muchos sentidos, incluso cuando ya estamos pisando el siglo XXI— a las coincidencias fortuitas y los fenómenos naturales.

Con todos sus sistemas operacionales —de transporte, comunicación y control—, una célula no es menos compleja que una ciudad. Contiene usinas que producen la energía que ha de ser usada por la célula, fábricas que elaboran las enzimas y las hormonas esenciales para la vida, un banco de datos donde se registra toda la información necesaria sobre los productos a fabricarse, complejos sistemas de transporte y tuberías para llevar materias primas y productos de un lugar a otro, laboratorios y refinerías avanzados para triturar o licuar las materias primas que vienen del exterior. Y lo dicho es solamente una pequeña parte de ese increíble sistema complejo.

La célula, que en su composición y mecanismos es tan compleja, lejos de formarse bajo las condiciones terrestres primitivas, no puede ser sintetizada ni siquiera en los laboratorios más sofisticados actuales. Si con el uso de aminoácidos —los »ladrillos« de la proteína— no se puede producir ni una simple organela como la mitocondria o el ribosoma, mucho menos se puede hacer una célula completa. La primera que supuestamente se produjo por medio de la casualidad evolucionista, es algo ficticio producto de la fantasía, como lo es el unicornio.

 

Las Proteínas Ponen En Tela de Juicio A La Casualidad

No es solamente la célula la que no puede ser producida: es imposible, bajo condiciones naturales, la formación de una sola de las miles de moléculas de proteínas complejas que la forman.

Las proteínas son moléculas gigantes consistentes de aminoácidos ordenados en una secuencia particular en ciertas cantidades y estructuras. Estas moléculas constituyen los »ladrillos« de una célula viviente. La proteína más simple se compone de 50 aminoácidos, pero algunas lo hacen con miles. La ausencia, adición o reemplazo de un solo aminoácido en la estructura de la proteína en las células vivas —cada una de las cuales tiene una función particular— hace que la proteína se convierta en un amontonamiento molecular inútil. La teoría de la evolución, incapaz de demostrar la »formación accidental« de los aminoácidos, se apoya en la formación de las proteínas.

Podemos demostrar fácilmente, con simples cálculos de probabilidad que cualquiera puede entender, que la estructura funcional de las proteínas no se puede formar nunca de manera casual.

Existen 20 aminoácidos distintos. Si consideramos que una molécula de proteína de tamaño medio se compone de 288 aminoácidos, se pueden formar 10300 combinaciones distintas con los mismos. De todas esas posibles secuencias (combinaciones), solamente una forma la molécula de proteína deseada. Las demás son completamente inútiles o potencialmente dañinas para los seres vivientes. En otras palabras, la probabilidad de la formación casual de una sola molécula de proteína es de »1 en 10300«. Para todos los propósitos prácticos, la probabilidad de que se produzca esa única posibilidad dentro de las 10300 posibilidades es igual a »cero«. (10300 es igual a una cifra formada por un »1« seguido de trescientos »0«). Es decir, es imposible. Por otra parte, una molécula de proteína constituida por 288 aminoácidos es más bien modesta comparada con algunas gigantes que consisten de miles de aminoácidos. Cuando aplicamos cálculos de probabilidad similares a esas moléculas gigantes de proteínas, vemos que hasta el término »imposible« se convierte en inadecuado.

Si incluso es imposible la formación coincidente de una de esas proteínas, es billones de veces más imposible que un millón de esas proteínas se reúnan apropiadamente de modo casual e integren una célula humana completa. Más aún, una célula no se trata para nada de un amontonamiento de proteínas. Además de éstas, una célula incluye también ácidos nucleicos, carbohidratos, lípidos, vitaminas y muchos otros elementos químicos como electrolitos, ordenados en una proporción, armonía y diseño específico en términos de estructura y función. Cada uno de esos componentes funciona como un armazón o »ladrillo« en distintas organelas.

Como hemos visto, si el evolucionismo es incapaz de explicar la formación de una sola proteína de las millones que hay en la célula, ni hablemos de que vaya a explicar la formación de ésta.

El profesor Ali Demirsoy, una de las principales autoridades del pensamiento evolucionista en Turquía, discute en su libro »Herencia y Evolución« la probabilidad de la formación accidental del Citocromo-C, una de las enzimas esenciales de la vida: »La probabilidad de la formación de la secuencia del Citocromo-C es igual a cero. Es decir, si la vida requiere una cierta secuencia, se puede decir que tiene la probabilidad de que se lleve a cabo una vez en todo el Universo. O bien algunas fuerzas metafísicas más allá de nuestra determinación habrían actuado en su formación. Aceptar esto último no es lo apropiado para el objetivo científico. Por lo tanto tenemos que ocuparnos de la primera hipótesis«154.

Después de decir eso, Demirsoy admite que esa probabilidad que había aceptado porque era más »apropiado para el objetivo científico« es irreal: la posibilidad de la formación casual del Citocromo-C es »tan improbable como la posibilidad de que un mono redacte la historia de la humanidad en una máquina de escribir sin cometer ningún error, dado por hecho que el mono pulsa las teclas al azar«155.

La secuencia correcta de los aminoácidos adecuados no es por sí sola suficiente para la formación de una molécula de proteína. Además, cada uno de los 20 tipos diferentes de aminoácidos presentes en la composición de las proteínas deben ser levógiros. Entre los aminoácidos hay dos tipos distintos: los »levógiros« y los »dextrógiros«. La diferencia entre ellos es la simetría especular entre sus estructuras tridimensionales, similar a la mano derecha y a la mano izquierda de una persona. Los aminoácidos de cualquiera de esos dos tipos se encuentran en igual número en la naturaleza y pueden unirse fácilmente entre sí. A través de la investigación se ha revelado un hecho asombroso: todas las proteínas en las plantas y en los animales, desde los organismos más simples a los más complejos, están integradas con aminoácidos levógiros. Si aunque más no sea un solo aminoácido dextrógiro se liga a la estructura de la proteína, esta se vuelve inservible.

Supongamos por un instante que la vida pasó a existir por casualidad, como suponen los evolucionistas que sucedió. En este caso, los aminoácidos levógiros y dextrógiros generados por casualidad deberían estar presentes en cantidades más o menos iguales en la naturaleza.

La cuestión de cómo las proteínas pueden escoger de entre todos los aminoácidos solamente los levógiros y cómo en el proceso de la vida no se involucra ni siquiera uno dextrógiro, es algo que aún confunde a los evolucionistas. En la »Enciclopedia de Ciencia Británica«, que es una franca defensora de la evolución, se indica que los aminoácidos de todos los seres vivos en la Tierra, los »ladrillos« para la construcción de polímeros complejos como las proteínas, tienen la misma asimetría levógira.

Esto es equivalente a que una moneda caiga siempre sobre la misma cara después de arrojarla un millón de veces. En la misma Enciclopedia se dice que no es posible comprender porqué las moléculas se convirtieron en levógiras o dextrógiras y se expresa que ello está relacionado de manera fascinante con la fuente de la vida en la Tierra156.

Tampoco es suficiente que los aminoácidos estén ordenados en la cantidad y secuencias correctas y en las estructuras tridimensionales requeridas.

La formación de una proteína también requiere que las moléculas de aminoácidos con más de un brazo se vinculen con otra solamente por medio de ciertos brazos. Tal vinculación se denomina »unión peptídica«. Los aminoácidos pueden vincularse entre sí de modos distintos, pero las proteínas están compuesta sola y únicamente de esos aminoácidos reunidos por uniones »peptídicas«.

La investigación ha puesto de manifiesto que la combinación fortuita de los aminoácidos se da con una unión peptídica solamente en una proporción del 50%, en tanto que el resto lo hace con uniones distintas que no están presentes en las proteínas. Para funcionar apropiadamente, cada aminoácido que compone una proteína debe unirse solamente a través de una unión peptídica con otro que tiene que ser elegido únicamente de entre los levógiros. Indiscutiblemente, no existe ningún mecanismo de control que elija y deje afuera los aminoácidos dextrógiros para asegurar la unión peptídica.

Bajo esas circunstancias, la probabilidad de que una molécula de proteína media compuesta de 500 aminoácidos se ordene por sí misma en las cantidades y secuencias correctas, así como la probabilidad de que todos los aminoácidos contenidos sean solamente levógiros y se combinen solamente por medio de uniones peptídicas es la siguiente:

Probabilidad de que estén en la secuencia correcta = 1/20500 = 1/10650

Probabilidad de que sean levógiros = 1/2500 = 1/10150

Probabilidad de combinarse por medio de »uniones peptídicas« = 1/2499 = 1/10150

PROBABILIDAD TOTAL = 1/10950 es decir, »1« probabilidad entre 10950

Como se puede ver arriba, la probabilidad de la formación de una molécula de proteína compuesta de 500 aminoácidos es de 1 dividido por una cifra formada por otro 1 seguido de 950 ceros, algo difícil de concebir para la mente humana. Esta es solamente una probabilidad sobre el papel, porque en la práctica se trata de una posibilidad »cero« de concretarse. En matemáticas, una probabilidad menor a »1 sobre 1050« es considerada estadísticamente igual a cero.

Mientras la improbabilidad de la formación de una molécula de proteína compuesta de 500 aminoácidos alcanza tal grado, podemos expandir más los límites de la mente con niveles más elevados de improbabilidad. En la molécula »hemoglobina«, que es una proteína vital, hay 574 aminoácidos, es decir, un número más grande que el que conforma la proteína mencionada antes. Si consideramos que solamente en uno de los miles de millones de glóbulos rojos del cuerpo humano hay 280 millones de moléculas de hemoglobina, no es suficiente la supuesta edad de la Tierra para producir la formación, aunque más no sea, de una simple proteína por medio del método de »prueba y error«, sin hablar ya de un glóbulo rojo. La conclusión de todo esto es que el evolucionismo cae en un abismo terrible de improbabilidad justo en el momento de la formación de una sola proteína.

 

Buscando Respuestas A La Generación De La Vida

Aunque bien conscientes los evolucionistas de la gran disputa alrededor de la posibilidad de que la vida se haya formado por casualidad, fueron incapaces de suministrar una explicación racional de sus creencias. Entonces se pusieron a buscar cómo demostrar que esa discusión no era para ellos tan desfavorable.

Proyectaron cierta cantidad de experimentos de laboratorio para intentar comprobar de qué manera pudo autogenerarse la vida a partir de la materia inerte. El más conocido y apreciado de esos experimentos es el llamado »Experimento de Miller« o »Experimento Miller-Urey«, llevado a cabo por el investigador norteamericano Stanley Miller en 1953.

Con el propósito de probar que los aminoácidos pudieron pasar a existir por casualidad, Miller creó en el laboratorio una atmósfera que supuestamente habría existido en la Tierra inicialmente (luego se demostró que esa suposición era incorrecta) y se puso a trabajar. La mezcla que utilizo para esa atmósfera primitiva estaba compuesta de amoníaco, metano, hidrógeno y vapor de agua.

Miller sabía que estos elementos no reaccionarían entre sí bajo condiciones naturales. Era consciente que tenía que inyectar energía en la mezcla para iniciar una reacción. Sugirió que esa energía pudo provenir de relámpagos, motivo por el que se valió de una descarga eléctrica artificial en los experimentos.

Hirvió esa mezcla de gases a 100°C durante una semana y además le introdujo una corriente eléctrica en una cámara al efecto. Al finalizar la semana analizó los elementos químicos que se formaron en el fondo y observó que se habían sintetizado 3 de los 20 aminoácidos que constituyen los elementos básicos de las proteínas.

El experimento provocó una gran excitación entre los evolucionistas y fue promovido como un éxito descollante. Los evolucionistas pasaron de inmediato a nuevos escenarios, animados porque pensaban que el experimento verificaba definidamente su teoría. Supuestamente, Miller había demostrado que los aminoácidos podían autogenerarse. Apoyándose en eso, se apresuraron a elaborar hipótesis de los estadios siguientes, según los cuales los aminoácidos después se habrían unido accidentalmente en las secuencias adecuadas para formar proteínas. También éstas se autoubicaron por casualidad en estructuras semejantes a la membrana celular —estructuras que, como no podía ser de otro modo, »de alguna manera« pasaron a existir— y se formó la célula primitiva. Con el tiempo las células se unieron y constituyeron organismos vivientes más complejos. El soporte principalísimo de todo este escenario era el experimento de Miller.

Sin embargo, éste no fue más que un artificio falso, demostrándose desde entonces que resultaba inválido en muchos sentidos.

 

La Invalidez Del Experimento De Miller

A pasado casi medio siglo desde que Miller hizo su experimento. Aunque se lo ha demostrado inválido en muchos sentidos, los evolucionistas aún presentan a Miller y sus resultados como una prueba absoluta de que la vida pudo haberse formado espontáneamente a partir de la materia inerte. Cuando evaluamos ese experimento críticamente, sin la subjetividad y parcialidad de los evolucionistas, es evidente que la situación no es tan optimista como éstos nos la cuentan.

Miller se había propuesto probar que los aminoácidos podían autogenerarse en las condiciones de la Tierra primitiva. Se formaron algunos aminoácidos pero, como veremos, el experimento entró en conflicto, de diversas maneras, con su objetivo.

• Miller aisló los aminoácidos del entorno apenas se formaron usando un mecanismo llamado »trampa de frío«. Si no hubiese hecho eso, las condiciones del medio ambiente habrían destruido inmediatamente esas moléculas.

• La atmósfera primitiva que Miller intentó simular en su experimento, no se ajustaba a la que había existido. Aquella atmósfera habría estado constituida con nitrógeno y dióxido de carbono, pero Miller no los tuvo en cuenta y en cambio usó metano y amoníaco. ¿Por qué? ¿Por qué nuestros evolucionistas insisten sobre el tema de que la atmósfera primitiva contenía grandes cantidades de metano (CH4), amoníaco (NH3) y agua (H2O)? La respuesta es simple: sin amoníaco es imposible sintetizar un aminoácido. En un artículo publicado en la revista »Discover« Kevin McKean habla de esto: »Miller y Urey imitaron la atmósfera antigua de la Tierra con una mezcla de metano y amoníaco. Según ellos, la Tierra era una auténtica mezcla homogénea de metales, rocas y hielo. Sin embargo, en los últimos estudios se comprendió que la Tierra era muy caliente en esos tiempos y que se componía de níquel y hierro fundido. Por lo tanto la atmósfera química de entonces habría estado formada principalmente de nitrógeno (N2), dióxido de carbono (CO2) y vapor de agua (H2O). Sin embargo, éstos no son tan apropiados como el metano y el amoníaco para la formación de moléculas orgánicas«157.

Después de un largo silencio, Miller confesó que la atmósfera que había usado en el experimento no correspondía a la que había existido.

• Otro hecho importante que invalida el experimento de Miller es la existencia de suficiente oxígeno para destruir todos los aminoácidos en la atmósfera en el momento en que los evolucionistas creen que se formaron. Esa concentración de oxígeno habría obstaculizado definidamente la formación de aminoácidos. Esta situación anula completamente el experimento de Miller, en el cual el oxígeno fue totalmente desconocido. Si se hubiese usado oxígeno en el experimento, el metano se habría descompuesto en dióxido de carbono y agua, y el amoníaco se habría descompuesto en nitrógeno y agua. Por otra parte, si aún no existía un estrato de ozono lo más posible es que en la Tierra no viviese ninguna molécula orgánica porque estaba totalmente desprotegida contra los intensos rayos ultravioletas.

• Fuera de unos pocos aminoácidos esenciales para la vida, el experimento de Miller produjo un gran número de ácidos orgánicos que son nocivos para las estructuras y funciones de los seres vivientes. Además, también se formaron una gran cantidad de aminoácidos dextrógiros, los cuales refutan la teoría incluso en el marco de su propio razonamiento, porque esos aminoácidos son los que resultan incapaces de funcionar en la composición de organismos vivientes y producen proteínas inútiles si intervienen en el proceso.

Para concluir debemos tener en cuenta que los aminoácidos en el experimento de Miller se formaron en una mezcla ácida, la que seguramente destruiría y oxidaría las moléculas útiles que podrían haberse obtenido.

En realidad, los mismos evolucionistas están acostumbrados a refutar la teoría de la evolución al presentar dicho experimento como »prueba«, pues si prueba algo es que los aminoácidos se pueden producir solamente en un medio ambiente controlado de laboratorio donde se han proyectado específica y conscientemente todas las condiciones necesarias. Es decir, el experimento muestra que lo que da vida (incluso a los aminoácidos »cercanos a la vida«) no puede ser la casualidad inconsciente sino, por el contrario, una voluntad consciente; en una palabra, la Creación. A ello se debe que cada escena de la Creación sea un signo que nos prueba la existencia y poder de Dios.

 

La Molécula Milagrosa : El ADN

En tanto la teoría de la evolución ha sido incapaz de proveer una explicación coherente a la existencia de las moléculas que son la base de la estructura celular, desarrollos habidos en la ciencia genética y el descubrimiento de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) han producido problemas enteramente nuevos para la misma. El trabajo de los científicos James Watson y Francis Crick sobre el ADN abrieron una nueva era en la biología en 1955. Muchos científicos dirigieron su atención a la ciencia de la genética. Hoy día, después de años de investigación, se ha revelado en gran medida la estructura del ADN.

Aquí necesitamos dar una información básica sobre la estructura y función del ADN.

La molécula llamada ADN que se encuentra en el núcleo de cada una de las 100 trillones de células del cuerpo humano, contiene el plan de construcción completo del mismo. La información respecto a las características de la persona, la apariencia física y hasta la estructura de los órganos internos, está registrada en el ADN por medio de un sistema de código especial. La información en el ADN está codificada dentro de la secuencia de cuatro bases especiales que componen esta molécula. Esas bases están especificadas como A, T, G y C, de acuerdo a las letras iniciales de sus nombres. Todas las diferencias estructurales entre las personas dependen de las variaciones en las secuencias de estas letras.

Aproximadamente hay 3,5 mil millones de nucleótidos, es decir 3, 5 mil millones de letras en una molécula de ADN.

Los datos del ADN que pertenecen a una proteína o a un órgano particular, se incluyen en componentes especiales llamados »genes«. Por ejemplo, la información sobre el ojo se ubica en una serie de genes especiales, mientras que la información acerca del corazón existe en otra serie totalmente distinta de genes. La célula produce proteína por medio de usar la información en todos esos genes. Los aminoácidos que constituyen la estructura de la proteína se definen por el orden secuencial de tres nucleótidos en el ADN.

En este punto hay un detalle importante que merece atención. Un error en la secuencia de los nucleótidos que componen un gen convertiría al mismo en completamente inútil. Cuando se considera que en el cuerpo humano hay miles de genes, se hace más evidente lo imposible de que los millones de nucleótidos que integran esos genes se formen por casualidad en la secuencia correcta. Un biólogo evolucionista, Frank Salisbury, comenta esa imposibilidad al decir: »Una proteína media incluye unos 300 aminoácidos. El gen ADN que controla esto tiene unos mil nucleótidos en su cadena. Dado que hay cuatro tipos de nucleótidos en la cadena de ADN, una que consiste de mil enlaces o uniones podría existir en 41000 formas. Usando un poco de álgebra (logaritmos) podemos ver que 41000 = 10600. ¡Diez multiplicado por si mismo 600 veces da una cifra igual a un 1 seguido de 600 ceros! Este número está más allá de nuestro entendimiento«158.

El número 41000 es equivalente a 10600. Obtenemos éste número por medio de agregar 600 ceros a la derecha del uno. Mientras la cifra 10 seguida de once ceros es igual a un billón, una cifra con 600 ceros realmente es difícil de concebir.

El profesor evolucionista Ali Demirsoy se vio forzado a hacer la siguiente confesión en la materia: »De hecho la probabilidad de la formación de una proteína y un ácido nucleico (ADN-ARN) es realmente inconcebiblemente pequeña. Por otra parte, la posibilidad de la aparición de una cierta cadena de proteína es tan pequeña como para ser llamada astronómicamente improbable«159.

A todas esas improbabilidades se suma lo difícil que es que el ADN pueda participar de una reacción debido a su forma de doble cadena espiralada. Esto también hace imposible que se lo pueda considerar el fundamento de la vida.

Por otra parte, mientras el ADN se puede replicar solamente con la ayuda de algunas enzimas que en realidad son proteínas, la síntesis de las mismas se puede llevar a cabo solamente por medio de la información codificada en el ADN. Como ambos dependen uno del otro, tienen que existir simultáneamente para la duplicación. El microbiólogo norteamericano Jacobson hace el siguiente comentario al respecto: »Las órdenes de los planes reproductores, para el desarrollo de la secuencia y para la eficiencia del mecanismo que traslada las instrucciones que hacen al desarrollo en conjunto, tenían que estar presentes simultáneamente (cuando comenzó la vida). Esta combinación de sucesos se ha presentado como un acontecimiento accidental increíblemente improbable, y a menudo ha sido adscrito a la intervención divina«160.

La cita anterior fue escrita dos años después del descubrimiento de la estructura del ADN por James Watson y Francis Crick. Pero a pesar de todos los desarrollos en las ciencias, el problema sigue sin ser resuelto por los evolucionistas. En resumen, la necesidad de que el ADN y algunas proteínas estén presentes en la reproducción, así como el requerimiento de que estas proteínas se produzcan de acuerdo con la información en el ADN, demuele totalmente la tesis evolucionista.

Dos científicos alemanes, Junker y Scherer, explicaron que la síntesis de cada una de las moléculas requeridas por la evolución química necesita condiciones distintas y que la probabilidad de la combinación de estas substancias, que teóricamente se valen de métodos muy distintos para formarse, es igual a cero: »Hasta ahora no se conoce ningún experimento con el cual podamos obtener todas las moléculas necesarias para la evolución química. Por lo tanto, es esencial producir distintas moléculas en distintos lugares bajo condiciones muy apropiadas y luego llevarlas a otro lugar para su reacción, protegiéndolas de los elementos dañinos como la hidrólisis y la fotólisis«161.

Dicho de modo conciso, la teoría de la evolución es incapaz de demostrar ninguna de las etapas evolutivas que supuestamente ocurren a nivel molecular.

Como compendio de lo dicho hasta ahora, vemos que ni los aminoácidos ni sus productos, es decir, las proteínas que forman las células de los seres vivientes, pudieron ser producidos en la llamada »atmósfera primitiva«. Además, factores como la increíblemente compleja estructura de las proteínas, las características levógiras y dextrógiras y las dificultades en la formación de las uniones peptídicas, son parte de la razón por la que tampoco serán producidos en ningún experimento futuro.

Incluso si suponemos por un momento que de alguna manera las proteínas se formaron accidentalmente, no tendría ningún sentido porque las proteínas no son nada por sí mismo: no pueden autorreproducirse. La síntesis de la proteína sólo es posible con la información codificada en las moléculas de ADN y ARN. Sin éstas, es imposible que una molécula se reproduzca. La secuencia específica de 20 aminoácidos distintos codificados en el ADN, determina la estructura de cada proteína en el cuerpo. Sin embargo, como ha sido sobradamente aclarado por quienes estudiaron estas moléculas, es imposible que el ADN y el ARN se formen por casualidad.

 

El Hecho De La Creación

Con el colapso de la teoría de la evolución en todos los campos, nombres prominentes en la disciplina de la microbiología admiten hoy día el hecho de la creación y han comenzado a defender el punto de vista que sostiene que todo es creado por un Creador consciente, como parte de una creación exaltada. Se trata de algo que la gente ya no puede dejar de tener en cuenta. Los científicos que se abocan a su trabajo con una mente abierta, han dado lugar a un criterio denominado »designio inteligente«. Michael Behe, uno de los principales científicos de esta corriente, dice que acepta de modo categórico la existencia del Creador y describe la dificultad insuperable que enfrentan los que niegan esa realidad: »El resultado de esos esfuerzos acumulados en la investigación de la célula —la investigación de la vida a nivel molecular— resulta un estrepitoso, claro, agudo grito de »¡designio!«. El resultado es tan inequívoco y tan significativo que debe ser tenido como uno de los logros más grandes en la historia de la ciencia. Este triunfo de la ciencia debería hacer que miles de gargantas exclamen »¡Eureka!« Pero ninguna botella fue destapada ni hubo manos aplaudiendo. Por el contrario, un silencio desconcertante, curioso, rodea toda la complejidad de la célula. Cuando el tema se trata públicamente se siente el arrastrar de los pies y la respiración agitada. En privado la gente se relaja un poco. Muchos admiten explícitamente lo obvio, pero luego clavan la vista en el piso, menean las cabezas y se conforman con eso. ¿Por qué la comunidad científica no admite con vehemencia su descubrimiento sobrecogedor? ¿Por qué la observación de una creación con un propósito o intención es tratada con tantos miramientos intelectuales? El dilema es que si a una parte de (la cuestión) se la etiqueta como creada por un designio inteligente, la otra parte debe ser etiquetada (con el nombre del creador, es decir,) Dios«162.

Mucha gente hoy día ni siquiera es consciente que está aceptando como cierto, en nombre de la ciencia, una colección de mentiras, en vez de creer en Dios. Quienes no encuentran suficientemente científica la sentencia »Dios te creó de la nada«, pueden suponer que el primer viviente pasó a existir por medio de relámpagos que incidieron en un »caldo original« hace billones de años.

Como hemos descrito en este libro, los equilibrios en la naturaleza son tan delicados y numerosos, que es completamente irracional aducir que se produjeron »por casualidad«. Independientemente del esfuerzo que hagan los que no pueden liberarse de esas irracionalidad, los signos de Dios en los cielos y en la Tierra son totalmente obvios e innegables.

Dios es el Creador de los cielos y de la tierra y de lo que entre ellos hay.

Los signos de Su existencia han abarcado y abarcan todo el universo.

¡Gloria a Ti! No sabemos más que lo que Tú nos has enseñado.

Tú eres, ciertamente, el Omnisciente, el Sabio.

(Corán 2:32)

 

 

 


 

NOTAS

 

1 Julian Huxley, El Hombre en el Mundo Moderno (USA: The New American Library, October 1952), p. 173.

2 John Sparks, El Descubrimiento de la Conducta Animal(Boston: Little Brown and Company, 1982), pp. 114-117.

3 Hoimar von Ditfurth, Dinazorların Sessiz Gecesi 1 (Traducción al turco del original en alemán of Im Amfang War Der Wasserstoff ((In the Beginning Was Hydrogen)), (Istanbul: Alan Publishing, Nov. 1996) Trans. By Veysel Atayman, pp. 12-19.

4 Gordon Rattray Taylor, El Gran Misterio de la Evolución(London: Martin Secker & Warburg Ltd, 1983), p. 222.

5 Ditfurth, Dinazorların Sessiz Gecesi 1, pp. 12-19

6 Charles Darwin, El Orígen de las Especies(New York: The Modern Library), p. 184.

7 Francis Darwin, Vida y Cartas de Charles Darwin(New York: D. Appleton and Co., 1896), Letter of C. Darwin to J. D. Hooker, Down, Marzo 1, 1854.

8 Darwin, C., El Orígen de las Especies, p. 208.

9 Cemal Yildirim, Evrim Kurami ve Bagnazlik (The Theory of Evolution and Bigotry) (Ankara: Bilgi Publishing House, Enero 1998), p. 185.

10 Taylor, El Gran Misterio de la Evolución, p. 221.

11 Darwin, C., El Orígen de las Especies, p. 185.

12 Ibid., p. 204.

13 Cemal Yildirim, Evrim Kurami ve Bagnazlik (The Theory of Evolution and Bigotry), p. 34.

14 Darwin, C., El Orígen de las Especies, p. 124.

15 Ibid., p. 124.

16 Cemal Yildirim, Evrim Kurami ve Bagnazlik (La Teoría de la Evolución y la Intolerancia), p. 49.

17 Peter Kropotkin, La Mutua Ayuda: Un Factor de la Evolución, Capítulo I. (http://www.spunk.org/library/writers/kropotki/sp001503/index.html)

18 Bilim ve Teknik (Science and Technology Journal), no. 190, Septiembre 1983, p. 4.

19 Kropotkin, La Mutua Ayuda: Un Factor de la Evolución, Capítulo II.

20 John Mayonard Smith, "La Evolución de la Conducta", Scientific American, Septiembre 1978, Vol. 239, no. 3, p. 176.

21 Taylor, El Gran Misterio de la Evolución, p. 223.

22 Ibid., p.223.

23 Janet L. Hopson and Norman K. Wessells, Biología Básica(USA: McGraw-Hill Publishing Company, 1990), p. 838.

24 John Mayonard Smith, "La Evolución de la Conducta", Scientific American, Septiembre 1978, Vol. 239, no. 3, p. 184.

25 Russell Freedman, Cómo Defienden los Animales a sus Crías(New York: E.P. Dutton, 1978), p. 4.

26 Ibid., p. 4.

27 Peter J. B. Slater, La Enciclopedia de la Conducta Animal(New York: Facts on File Publications, 1987), p. 87.

28 Glenn Oeland, "Emperadores del Hielo", National Geographic, Vol. 189, no. 3, Marzo 1996, p. 64.

29 Giovanni G. Bellani, Quand L'oiseau Fait Son Nid (Cuando el Pájaro Hace su Nido) (Arthaud, 1996), p. 85.

30 Freedman, Cómo Defienden los Animales a sus Crías, pp. 13-14.

31 Bellani, Quand L'oiseau Fait Son Nid, pp. 24, 90.

32 Ibid., 89.

33 David Attenborough, La Vida de las Aves (New Jersey: Princeton University Press, 1998), pp. 233-234.

34 Freedman, Cómo Defienden los Animales a sus Crías, p. 47.

35 Attenborough, La vida de las Aves, p. 234.

36 Slater, La Enciclopedia de la Conducta Animal, p. 42; and Attenborough, Life of Birds, pp. 234-235.

37 "Kalahari Gems," www.safricavoyage.com/kalahari.htm

38 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 13.

39 Attenborough, Life of Birds, p. 225.

40 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 14.

41 Ibid., p. 14.

42 Ibid., p. 47.

43 Attenborough, La Vida de las Aves, pp. 149-151.

44 Las Maravillas del Comportamiento Animal(National Geopraphic Society, 1972), p. 301; and Attenborough, La Vida de las Aves, p. 228.

45 Curt Kosswig, Genel Zooloji (Zoología General) (Estanbul: 1945), pp. 145-148.

46 Thor Larsen, "El Oso Polar: Nómada Solitario del Norte", National Geographic, Abril 1971, p. 587.

47 International Wildlife, Noviembre-Diciembre 1994, p. 15.

48 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 15.

49 Ibid., p. 16.

50 Ibid., p. 17.

51 Ibid., p. 6.

52 Tony Seddon, Animal Parenting (New York: Facts on File Publications, 1989), p. 27.

53 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 19.

54 David Attenborough, Vida en la Tierra (Glasgow: William Collins Sons & Co. Ltd, 1979), p. 147.

55 Seddon, Animal Parenting, p. 31.

56 Attenborough, Vida en la Tierra, p. 145.

57 Ibid., p. 146.

58 Seddon, Animal Parenting, p. 19.

59 Bellani, Quand L'oiseau Fait Son Nid, p. 59.

60 Attenborough, La vida de las Aves, p. 241.

61 Roger B. Hirschland, sCómo cuidan los animales de sus bebés (Washington D.C.: National Geographic Society, 1987), p. 6.

62 "When This Water Bird Is Hungry, It Simply Summons Food to the Surface", National Wildlife, Oct-Nov. 1998

63 Bellani, Quand L'oiseau Fait Son Nid, p. 23.

64 Ibid., p. 20.

65 Ibid., pp. 104-105.

66 Attenborough, La Vida de las Aves, pp. 288-292.

67 Amanda Vincent, "The Improbable Seahorse", National Geographic, Octubre 1994, pp. 126-140.

68 Encyclopedia of the Animal Kingdom, C.B.P.C. Publishing Ltd. (London: Phoebus Publishing Company, 1976), p. 92.

69 Ibid., p. 33.

70 Ibid., p. 37.

71 Jacques Cousteau, The Ocean World of Jacques Cousteau, Quest for Food (New York: World Publishing, 1973), p. 32.

72 Ibid., p. 35.

73 "A colorful Jewel from Southern Mexico, 'Cichlasoma' salvini," www.cichlidae.com/articles/a109.html.

74 Seddon, Animal Parenting, p. 26.

75 Ibid., p. 26.

76 "Ostrich," San Diego Zoo, www.sandiegozoo.org/animalbytes/t-ostrich.html.

77 Encyclopedia of the Animal Kingdom, pp. 246-247.

78 Douglas W. Tallamy, "Child Care among the Insects," Scientific American, Enero 1999, Vol. 280, no. 1, p. 55.

79 Ibid., pp. 53-54.

80 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, pp. 43-45.

81 Slater, La Enciclopedia de la Conducta Animal, p. 88.

82 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 1.

83 Ibid., p. 56-58.

84 Ibid., p. 36.

85 Ibid., pp. 47-48.

86 Ibid., p. 5049.

87 Attenborough, La Vida de las Aves, p. 2598.

88 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 501.

89 Ibid., p. 53.

90 Ibid., p. 52.

91 Douglas W. Tallamy, "Child Care among the Insects", Scientific American, Enero 1999, Vol. 280, no. 1, p. 52.

92 Ibid., pp. 52-53.

93 Ibid., p. 53.

94 Ibid., p. 52.

95 Ibid., pp. 51-52.

96 Attenborough, La Vida de las Aves, p. 270.

97 Slater, La Enciclopedia de la Conducta Animal, p. 86.

98 Bellani, Quand L'oiseau Fait Son Nid, p. 22.

99 Bilim ve Teknik (Science and Technology), Abril 1998, no. 365, p. 12; and Science et Vie, no. 967, Abril 1998.

100 Attenborough, La Vida de las Aves, p. 256.

101 Bellani, Quand L'oiseau Fait Son Nid, p. 100.

102 Ibid., pp. 123-124.

103 Attenborough, La Vida de las Aves, p. 262.

104 Ibid., p. 263.

105 Bellani, Quand L'oiseau Fait Son Nid, p. 95.

106 Seddon, Animal Parenting, p. 32.

107 Attenborough, La Vida de las Aves, p. 279.

108 Tallamy, Scientific American, Enero 1999, p. 53.

109 Seddon, Animal Parenting, p. 34.

110 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, pp. 36-42

111 Kropotkin, La Mutua Ayuda: Un Factor de la Evolución, Capítulo 1.

112 Kenneth Walker, Meaning and Purpose, (London: Jonathan Cape Ltd., 1944), pp. 45-46.

113 Seddon, Animal Parenting, p. 42.

114 Slater, Encyclopedia of Animal Behavior, p. 114.

115 Edward O. Wilson, Sociobiology: The New Synthesis (England: The Belknap Press of Harvard University, 1975), p. 123.

116 Attenborough, Life on Earth, pp. 254-255.

117 Wilson, Sociobiology: The New Synthesis, p. 123.

118 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 69.

119 Ibid., pp. 66-67.

120 Attenborough, Life on Earth, p. 265.

121 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, pp. 66-67.

122 Ibid., p. 77.

123 Encyclopedia of the Animal Kingdom, p. 105.

124 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 75.

125 Attenborough, La Vida de las Aves, p. 143.

126 Bilim ve Teknik (Science and Technology), Septiembre 1992, p. 58.

127 Encyclopedia of the Animal Kingdom, p. 29.

128 Ibid., p. 80.

129 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 69.

130 Ibid., p. 72.

131 Sparks, The Discovery of Animal Behaviour, p. 264.

132 Kropotkin, La Mutua Ayuda: Un Factor de la Evolución, Capítulo 1.

133 Ibid., Capítulo 1.

134 Bert Hölldobler – Edward O. Wilson, Journey to the Ants (Harvard University Press, 1994), pp. 330-331.

135 National Geographic, Julio 1995, Vol. 188, no. 1, p. 110.

136 National Geographic, Junio 1984, p. 803.

137 Bert Hölldobler – Edward O. Wilson, Journey to the Ants (Harvard University Press, 1994), p. 67.

138 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, p. 42.

139 Encyclopedia of the Animal Kingdom, pp. 97-98.

140 Freedman, Cómo defienden los animales a sus crías, pp. 21-22.

141 Ibid., p. 63.

142. Colin Patterson, »Evolution and Creationism«, Alocución en el American Museum of Natural History, New York (November 5, 1981); Henry Morris, That Their Words May Be Used Against Them, AR: Master Books, 1997, s. 128.

143. Hugh Ross, The Fingerprint of God, p. 50.

144. Charles Darwin, El Origen de las Especies (El título original completo del libro editado en 1859 era: El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural, o la Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida), Barcelona (España), Editorial Planeta, 1992, pp. 207-9.

145. Derek A. Ager, »The Nature of the Fossil Record«, Proceedings of the British Geological Association, vol. 87, N° 2, (1976), p. 133.

146. T. N. George, »Fossils in Evolutionary Perspective«, Science Progress, vol. 48, (January 1960), pp. 1-3.

147. Richard Monestarsky, »Mysteries of the Orient«, Discover, April 1993, p. 40.

148. Stefan Bengtson, Nature 345:765 (1990).

149. Earnest A. Hooton, Up From The Ape, New York: McMillan, 1931, p. 332.

150. Stephen Jay Gould, »Smith Woodward’s Folly«, New Scientist, 5 April, 1979, p. 44.

151. Charles E. Oxnard, »The Place of Australopithecines in Human Evolution: Grounds for Doubt«, Nature, N° 258, p. 389.

152. Richard Leakey, The Making of Mankind, London: Sphere Books, 1981, p. 116.

153. Eric Trinkaus, »Hard Times Among the Neanderthals«, Natural History, N° 87, December 1978, p. 10, R. L. Holoway, »The Neanderthal Brain: What was Primitive?«, American Journal of Physical Anthrophology Supplement, N° 12, 1991, p. 94.

154. Ali Demirsoy, Kalitim ve Evrim (Herencia y Evolución), Ankara: Meteksan Yayinlari 1984, p. 61.

155. Ali Demirsoy, Kalitim ve Evrim (Herencia y Evolución), Ankara: Meteksan Yayinlari 1984, p. 61.

156. Fabbri Britannica Science Encyclopaedia, Vol. 2, N° 22, p. 519.

157. Kevin McKean, Bilim ve Teknik, N° 189, p. 7.

158. Frank B. Salisbury, »Doubts about the Modern Synthetic Theory of Evolution«, American Biology Teacher, September 1971, p. 336.

159. Ali Demirsoy, Kalitim ve Evrim (Herencia y Evolución), Ankara: Meteksan Publishing Co., 1984, p. 39.

160. Homer Jacobson, »Information, Reproduction and the Origin of Life«, American Scientist, January, 1955, p. 121.

161. Reinhard Junker and Siegfried Scherer, »Entstehungsgeschichte der Lebewesen«, Weyel, 1986, p. 89.

162. Michael J. Behe, Darwin’s Black Box, New York: Free Press, 1996, pp. 232-33.

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